Aerosmith: La locura en Pump

Si hablamos de una banda que tiene elegancia, estilo y rock, deberíamos mencionar a Aerosmith como una agrupación histórica en la música, donde su esplendor creativo va creciendo. Eso se expone en discos como Rocks, Toys in the Attic,  Permanent Vacation, y por supuesto, Pump.

Este último significaría que los chicos malos de Boston cerrarían los 80’, y estaban preparados para ingresar en los 90’. Pump es una locura envuelta de energía, junto a una alegría que se vuelve amena entre las melodías. Los gemelos tóxicos, Steven Tyler y Joe Perry crearon una de las mejores obras en la carrera de Aerosmith, pero no olvidemos a Tom Hamilton, Brad Whitford y Joey Kramer. En conjunto fundaron una explosión musical.

Todo inicia con Young Lust, energética, dinámica y armónica, son pocas palabras que definen el estilo de esta melodía. Van como locomotora desenfrenada. F.I.N.E, es el desenfreno del hard rock en su propia salsa. Las siglas de este tema significan, Fucked Up, Insecure, Neurotic and Emotional.

El clásico e infaltable, Love in the elevador. En este  disco comienza con el dialogo de la señorita, al igual que en el vídeo, mítica introducción. Riffs ardientes de guitarra, un Tyler desenvuelto en llamas, con Kramer apoderándose de la percusión. Rock puro y cálido, con un clip para destacar.

Psicodélica y ruidosa, Monkey on my back, un salto a un lado pasivo, aunque potente. Slide de guitarra entre las estrofas, mientras Tyler ocupa largas notas, pero experimenta en otros sonidos.

Janie’s Got a Gun, la tensión en su esplendor. Empieza a narrar una historia intrigada por el suspenso, al ritmo de una balada que sube de tono hasta llegar su desenlace. Sin duda, uno de los mejores temas que posee el álbum.

La dulzura, entretención y toques de rock and roll en The Other Side. Un gran trabajo de voces, coros y originalidad. Una tonada para bailar.

Para seguir con otra maravilla, Don’t Get mad, get even, la fantástica armónica y voz de Tyler que abre el tema. Un estribillo irresistible con toques de blues. Siguen con el rock and roll de My Girl, una entretenida tonada. Setentera, acompañada de ritmos bailables.

La clásica armónica se encarga de Don’t Get mad, get even, el rock del Oeste. Estribillos  irresistibles, mezclados por la experimentación en el blues. Si hablamos de magia, hechizos e influencia india, debemos mencionar Voodoo medicine man, comienza con notas de Perry, seguidas por susurros de Tyler que van subiendo por el bajo de Hamilton hasta llegar al redoble de Kramer.

Final melancólico, pero roquero. What it takes es gran cierre detrás de la poderosa obra de los estadounidenses. Siempre se han destacado por temas melódicos, y aquí lo demuestran.

Clásico, histórico y roquero, son algunas palabras que se le pueden dedicar a Pump. 45 minutos donde Aerosmith hace de las suyas y crea una maravilla musical. Si deseas regresar al final de la década de los ochenta, debes volver a escuchar este álbum.

Escucha el álbum:

 

-Por Fernanda Schell.