No todos los días las bandas chilenas celebran su largo camino, lleno de música, altos y bajos, pero con su rock and roll intacto. Esta vez fue la oportunidad de los nacionales Alto Voltaje que celebraron 20 años de trayectoria. Blondie fue testigo de una tarde de potencial musical con Machuca y Devil Presley.

Todo inició puntual, a las siete de la tarde, Devil Presley, estaba en el escenario, listos y dispuestos para calentar motores. El sonido de riffs gruesos, canciones externas que mostraban un fondo resplandeciente. Su logo, en llamas, bajo las melodías del rock and roll. Había poca gente pero de a poco se iban integrando, viendo y mostrando el inicio de una velada rockera.  En momentos se acoplaban, ya que el sonido estaba en todo volumen, pero seguían. Devil realizó un repaso por sus clásicos temas, comenzando por Huérfano. Voz gruesa seguía a la rapidez en la guitarra con una batería que no paraba. En un momento, Rod Presley, saludó y agradeció la invitación de Alto Voltaje.

En Gran Juicio del Fuego, mostraban el lado denso de su música, intentando ponerse al medio con las revoluciones. El tema Perro Rabioso estaba la fortaleza en una voz gruesa, animando a la gente.

Su show cerró repentinamente con Belcebú, una seguidilla de toques en la batería dando el inicio de fuertes riffs, movimientos de cabeza, continuado por una voz desgarradora. Rapidez, fortificación y expresión en un solo momento. Esto fue el inicio de una larga noche.

Abrupto cambio

Ocho en punto. Machuca subía al escenario, a sus lados había público fanático de la banda, otros con poleras de Alto Voltaje, expectantes a la continuación. Con un “buena cabros”, invitando a la gente a acercarse al escenario, dieron inicio. Un gran imagen detrás suyo, velocidad característica de la banda con la voz de Canessa, anunciaba Maravillo Mundo. Fuertes riffs, aceleración y coros que hacían saltar a la gente, cantar y mover sus cabezas.

El ambiente en su plena cocción, sonaba Furia razón, expresando la furia contra los problemas que suelen utilizar en sus temáticas. Juegos entre la guitarra y el bajo, caminando por todo el escenario. Felipe, baterista, se le rompió su baqueta y la lanzó al público, pero sin dejar su misión.

En algunos momentos, tuvieron problemas de sonido, pero no era razón para parar. Canessa, anunciaba su agradecimiento a los cumpleañeros y decía “esto es para los primeros y últimos”, esto fue la salsa fiestera. Machuca estaba haciendo la celebración en su máxima expresión. En Desde mi ventana, las personas celebraban y coreaban el tema. Los músicos jugaban con el público, tomaban la calma, pero no perdían su esencia.

Al Partibulo, tema icono, donde ellos estaban en su aposento, expresiones del vocalista, solo de guitarra, la gente cantando y salpicando cerveza. La fiesta estaba recién comenzando.

Un show redondo, temas acelerados, sin parar, solo seguir como su propia característica. Todo termino con Vi a Ella, mosh entre la gente, saltos, descontrol e integración de las personas que iban llegando. Terminó su presentación con “nos vemos para la otra”.

Los celebrados

Nueve de la noche. Los fanáticos con sus poleras de los cumpleañeros. Luces púrpuras, un logo de Alto Voltaje, música clásica y algunos músicos afinando los últimos detalles; este fue el inicio. El tema La Ciudad, entregaba energía en el inicio de la velada, fuertes riffs, batería veloz y la voz característica de Víctor Escobar. Expresando por todo el escenario, jugando con sus compañeros, moviéndose de un lado a otro.  Todo con una máxima producción en su puesta en escena.

Luego, Escobar, líder carismático, mostraba una bandera chilena y el público gritaba “grande Alto Voltaje”, mientras que ellos saludaban y contaban algunas anécdotas.

En un momento el vocalista, se disfrazó elegantemente, con un vestón café y sombrero negro. La gente aplaudía y seguían con El desaparecido, las personas coreaban el tema, mientras que Alto tocaba con pasión. Mezclado la crítica, los riffs, batería un poco más pasiva, pero no perdía el estilo.

El público les cantó cumpleaños feliz, ellos se mostraban agradecidos y felices.  Bajaron las revoluciones con el grupo de violín, 4 Estaciones. Los músicos bajaron y dejaron a Víctor acompañados de las violinistas. Ellos otorgaron nostalgia, mostrando el lado melódico del rock, saliendo de lo común con Mostrar de cero y Agonía.

Las clásicas líricas de Alto Voltaje expresan crítica social, como por ejemplo, El Gran Peón o Ponte de pie, temas que hacen sentir las letras cercanas, mover la cabeza, incitar, saltar, corear junto a los seguidores.

Realizaron un pequeño homenaje a Víctor Jara con Aún sigo aquí, versionando de manera rockera, con fotos en el fondo al ritmo veloz, progresivo y potente. Además, mostrando su apoyo a la escena nacional con un homenaje, diciendo que “debería existir apoyo a la escena”. Debido a esto, tocaron un tema de Killterry, titulado Gato Negro, donde hicieron su propia versión, mostrando unión en la escena chilena.

Cerraron con el sencillo Alto voltaje que da nombre a su agrupación, dejándonos a todos llenos de energía, golpeándonos con sus 20 años en la carretera del rock chileno.

Fernanda Schell.

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