…And Justice For All: A 30 años de una cruda justicia

La década de 1980 es recordada como una de las épocas más importantes en la historia del metal, esto debido a la gran cantidad de bandas y trabajos discográficos de culto que surgieron durante dicho período de tiempo.

Algunos ejemplos de ello son el primer disco de estudio de Iron Maiden, la aparición de las primeras bandas de thrash metal, múltiples festivales y conciertos que marcaron la era de mayor popularidad del metal como género y movimiento cultural.

Bandas clásicas como Slayer con su South Of Heaven, Iron Maiden con su gran Seventh Son Of A Seventh Son o King Diamond con su recordado álbum Them hicieron de este año un hito en la historia del heavy metal.

Fue así que luego de que 2 años después de su aclamado álbum Master Of Puppets, Metallica editó su cuarto trabajo de estudio titulado: …And Justice For All.

Historia

El disco fue el primer trabajo de larga duración que Metallica editó luego de la muerte de su icónico bajista Cliff Burton. Con rabia y algo de frustración debido al hecho de que Cliff falleció durante la gira de su anterior trabajo a causa de un accidente automovilístico, la banda decidió continuar su camino musical incorporando al bajista Jason Newsted.

Metallica durante una presentación en vivo en el marco de su gira Damage Justice de 1989 (fotografía gentileza de Chris Sawyers).

Eran muchas las expectativas que se tenían con respecto al nuevo trabajo que la banda iba a presentar, no sólo porque su anterior trabajo fue y es uno de los más importantes discos de la historia de la música, sino también por la adaptación que los estadounidenses tendrían con la incorporación del nuevo bajista.

Así, luego de definir el concepto con el que el grupo desarrollaría el disco, la definición de las mezclas y los detalles estéticos y de sonido el día 6 de septiembre de 1988 se lanzó de manera oficial el disco a nivel internacional.

El sonido

A lo largo de todo este trabajo resalta con creces lo que tiene que ver con el sonido y la mezcla que se hizo al momento de su grabación, debido a que la banda (en especial James Hetfield) estaba en un proceso de búsqueda de un sonido más duro.

Lo anterior se suma al hecho de que Hetfield y el baterista Lars Ulrich decidieron alterar la mezcla final bajando de manera considerable el volumen en el sonido del bajo, acción que hizo prácticamente imperceptible su participación.

Una de las características de este álbum es justamente su sonido, porque si bien es cierto la calidad de producción y de mezcla fue mejorando cada vez más, la presentación sonora de este trabajo rompe totalmente el esquema de lo que los músicos venían presentando hasta esa fecha.

De hecho, si se analiza desde la actualidad, su posterior disco: Metallica (también conocido como Black Album) reafirma aquel punto.

Lars Ulrich y James Hetfield junto al productor Steve Thompson durante las sesiones de grabación del álbum (fotografía gentileza Daniele Lacomini).

Blackened: La madre tierra en aprietos

El disco comienza al igual que en sus 2 anteriores trabajos con una introducción suave que va aumentando su sonido hasta explotar en un riff de gran velocidad y bastante agresivo para luego dar pie a la entrada de una potente y estrepitosa batería por parte de Ulrich y a la fusión de una segunda guitarra y el bajo de Newsted.

Blackened es una canción que a través de un ritmo y un sonido totalmente apegados al thrash metal da cuenta de los abusos y el maltrato que la humanidad le está haciendo al planeta y al mismo tiempo a sí misma.

Encarnando a la naturaleza como la madre tierra, en la pieza destaca la agresividad y crudeza con la que James interpreta vocalmente la canción, ya que, dentro de toda su discografía es en este álbum donde Metallica muestra su faceta más agresiva.

…And Justice For All: La complejidad de la justicia

La segunda canción es la que le da el título al álbum siendo uno de los más largos y complejos de toda la discografía de los norteamericanos con una duración que supera los 9 minutos y con un nivel de complejidad a la que pocas veces la banda recurrió a lo largo de su historia.

Escrita por James Hetfield la lírica de esta pieza nos presenta una visión totalmente crítica del sistema judicial, en donde enfatiza el cómo la justicia es incapaz de actuar como un ente de equilibrio y más bien  se comporta como una entidad que ha sido totalmente corrompida

Lo anterior queda claro cuando se nos presenta a esta entidad como una justicia perdida, violada y acabada.

Debido a la presencia de diversos cambios de ritmo y complejos arreglos en cuanto a tiempos y a ejecución de los instrumentos …And Justice For All es una pieza que trae consigo uno de los momentos en que los músicos muestran prácticamente el máximo de su capacidad técnica.

Lo anterior se evidencia en las precisas transiciones que van desde lo armónico a lo más agresivo, además de la fusión de estruendosas estructuras de guitarra con disonantes y complejas baterías. Esto sumado a la letra de la canción hacen que la pieza roce incluso ciertos tintes presentes en el metal progresivo.

Eye Of The Beholder: ¿Quién decide lo que expresas?

El trabajo continúa con una pieza que trae consigo nuevamente la crítica social como principal eje, en esta canción se ve reflejada la visión con respecto a la libertad de expresión de la banda.

Comienza con una ascendente melodía en la que destacan repetitivas y pesadas guitarras con un patrón de batería que culmina en un beat que resalta por el crudo sonido de la caja.

La furiosa voz de Hetfield se va entremezclando con guitarras que acompañan cambios de estructura poco usuales en el thrash metal.

Un ejemplo de ello es que en el coro de esta canción se utiliza un tiempo de 12/8, un recurso muy poco utilizado tanto por la banda como en el thrash en general.

Junto a frases que aluden a la falta de pensamiento crítico, la homogeneización de las masas y la falta de empatía y tolerancia, las líricas relatan irónicamente a una autoridad suprema que explica cómo realmente funciona la libertad.

One: De la guerra a lo clásico

La cuarta canción del álbum es una composición que sin dudas es de las más memorables de los norteamericanos, no sólo debido a los elementos que la componen (tanto musicales como líricos) también debido a la forma en la cual se aborda el trasfondo de la temática que se expone.

En primera instancia se pueden escuchar múltiples disparos y gritos que dan a entender que nos encontramos en medio de un campo de batalla, para luego continuar con un suave y nostálgico punteo de guitarra que trae consigo un aura de bastante tristeza.

Así comienzan a incorporarse una segunda guitarra que posee un sonido marcadamente suave y una batería que destaca por su inusual uso de la caja.

Posterior a ello, la canción comienza a volcarse cada vez más pesada y agresiva hasta llegar al punto de una total crudeza y una furiosa fusión de instrumentos.

Apoyada de una letra que relata la historia de un soldado que sufre el tormento de haber sido herido en batalla, la batería de Ulrich emula con un patrón en el doble pedal el sonido de una ametralladora lo cual ocurre a través de paisajes de guitarra que transmiten desesperación y un desorden que culmina en un cortante y abrupto final.

Un aspecto relevante a considerar en lo que tiene que ver con la promoción del disco es que fue aquí en donde Metallica presentó por primera vez un vídeo musical oficial. Hecho que se volvió un hito aún mayor debido a que One se transformó en un himno de la banda.

The Shortest Straw: La justicia sin fundamentos

Encontrándonos en la mitad del álbum, la quinta es una canción que alude a cómo en algunas ocasiones la justicia juzga y fundamenta en base a hechos y argumentos que no son lo suficientemente contundentes para acusar al otro.

En un principio podemos escuchar una irregular introducción cortante y con varios silencios de por medio que luego se torna en un riff de guitarra bastante acelerado.

Acompañado de una batería en la que los silencios juegan un rol fundamental, además del excelente uso del doble pedal por parte de Ulrich la pieza posee un solo de guitarra que con una gran velocidad y sin la pérdida del factor melódico demuestran el gran momento en el que se encontraba Kirk Hammet.

Abordando conceptos como el macartismo y cómo en algunos casos las personas se ven obligadas a hacer algo con lo que no están de acuerdo, Hetfield evidencia la falta de criterio que muchas veces se tiene para someter o forzar a alguien en contra de su voluntad.

Harvester Of Sorrow: Una cosecha anticipada

La sexta canción del álbum fue el primer single que salió a la luz pública antes del estreno oficial del disco. Su primera interpretación fue el 23 de mayo del ’88 en un club de Los Ángeles.

Caratula oficial del sencillo Harvester Of Sorrow (fotografía gentileza de Discogs).

La canción comienza con un pequeño desorden sonoro entre percusiones y guitarras para luego tornarse a paisajes más calmados. Destacan el uso de la batería de Lars con una intención más ambiental al igual que ambas guitarras.

Posterior a ello comienza el riff principal que se fusiona con una furiosa y grave voz de Hetfield. En cuanto a la entonación y el uso de la voz resalta el hecho de ser una de las líneas vocales más pegajosas y repetitivas de todo el álbum.

Es el tema con la mayor presencia de partes melódicas en lo que se refiere al uso de la distorsión, si bien mantiene la crudeza y violencia que ha estado presente en todo el resto de la obra se evidencia un carácter un poco más amigable en cuanto a cómo puede ser digerida esta composición.

 

Como dato anecdótico la canción toma su nombre de una conocida pieza de música docta compuesta por el pianista y director de orquesta Serguéi Rajmáninov.

The Frayed Ends Of Sanity: La frágil melodía de la cordura

Como séptima canción se encuentra una de las composiciones más complejas dentro de la discografía de la banda. Con un aura de oscuridad y ciertos elementos que recuerdan a la locura y la desesperación se nos presenta sin dudas una compleja e interesante obra digna de aplausos.

A modo de introducción se nos presenta un coro ilegible que hace alusión directa a la canción cantada por los guardias del castillo de la bruja del oeste en la película El Mago de Oz.

Coro que acompañado de pesadas guitarras y violentos choques de platos por parte de la batería dan paso a un veloz y complejo riff que se entrelaza con pasajes polirítmicos y un veloz y agresivo sonido de bombo.

La lírica no ha sido nunca explicada de manera certera por los integrantes de la banda, sin embargo se pueden entrever elementos que tienen relación con la superación personal y la adicción a las drogas.

Como es una constante en el álbum se destaca la ferocidad con la que James interpreta la voz, la cual encaja perfectamente con cambios de tiempo dispares junto a poco usuales puentes y transiciones.

En el siguiente vídeo se puede ver la primera presentación oficial en la que la banda tocó la canción de manera completa en toda su historia en el marco de su gira By Request.

To Live Is To Die: Un homenaje al reino de la salvación

Para continuar con una costumbre que se mantuvo sin pausas en la discografía hasta el presente álbum, en el penúltimo lugar nos encontramos con una pieza de carácter instrumental.

Si bien esta pieza tiene inscrito un trozo de letra, esta no es considerada como tal, ya que es una lectura y no una línea vocal.

La canción pasó a la historia por ser la manera en que la banda le rindió homenaje a su fallecido bajista Cliff Burton.

En cierta medida fue una forma de demostrar el luto y la tristeza por la cual Metallica estaba pasando a pesar de haber continuado su carrera musical.

Memorial en honor a Cliff Burton (fotografía gentileza de NeoGaf).

En primera instancia podemos escuchar una introducción acústica de melodía muy melancólica y triste que poco a poco se va fundiendo para dar paso a un imponente sonido de guitarras y una marcada batería.

Dejando de lado la velocidad y la violencia es en esta canción en donde la banda despliega todo su lado más melódico y sentimental. Es aquí también en donde la agresividad queda apartada para dar paso a una especie de cruda balada.

Es un suerte de demostración de dolor que no deja de lado la esencia que caracterizaba hasta ese entonces la música que los norteamericanos venían mostrando.

El hecho de la inclusión de paisajes acústicos como lo fueron la presencia de violines y guitarras acústicas que se fusionan con distorsión y un sonido de mucha dureza en la batería fue hito de total vanguardia para la época.

Al finalizar la canción se vuelve al riff principal y es allí en donde Hetfield recita un poema escrito por el propio Cliff lo que posteriormente se funde en un final puramente acústico que da entender una despedida hacia quien ya no estaba presente.

When a man lies,
he murders some part of the world,
these are the pale deaths which,
men miscall their lives.
All this I cannot bear,
to witness any longer.
Cannot the kingdom of salvation
take me home?

Poema presente en To Live Is To Die escrito por Cliff Burton.

Dyers Eve: El creyente impostor

Así llegamos al final del trabajo en donde luego de escuchar un pacífico y nostálgico final pasamos a una canción que es una de las más brutales que la banda ha compuesto a lo largo de su trayectoria.

Se nos relata la historia de un personaje que pasó a detestar con creces todo dogma religioso y todo lo que tiene relación con cualquier tipo de creencia absolutista.

La pieza comienza con compases y sonidos que cambian drásticamente en relación a To Live Is To Die, lo que da pie a la estructura de mayor velocidad y agresividad de todo el álbum.

En esta sección del disco se nota claramente la visión crítica que Hetfield tiene con respecto a las religiones y dogmas. Hecho que se vio potenciado por la muerte de su madre debido a que sus creencias no le permitían ingerir medicamentos.

La canción se presenta con una velocidad que se ve claramente reflejada en la agresiva ejecución del doble pedal por parte Ulrich y los paisajes de ira que generan las afiladas guitarras de Hammet y Hetfield.

El disruptivo final llega con un corte inesperado que da término al álbum y que deja la sensación en el escucha de querer disfrutar aún más.

Gracias al uso de la metáfora del creyente impostor, Hetfield da entender la rabia y el descontento que siente hacia las limitaciones y la falta de criterio de ciertas religiones sobre lo que realmente es bueno o malo.

Ya son tres décadas

Ya han pasado 30 años desde que se editó …And Justice For All y sin dudas se podría decir mucho más, no sólo debido al hecho de que fue un trabajo que influenció muchas de las facetas que la música más extrema comenzó a adoptar.

A su vez demostró la capacidad del grupo de poder sobrellevar la pérdida de un integrante y de cómo crear y desarrollar un álbum que si bien posee muchas de las piezas más complejas y agresivas de su discografía también tiene aquella nostalgia que trae consigo el perder un ser querido.

El álbum seguirá siendo sin duda un estandarte en la historia del metal, gracias a su sonido, al contexto en el que se desarrolló y al concepto en el que se basó entre muchos otros factores.

En 1988 Metallica nos entregó …And Justice For All, nos entregó furia, violencia y una mirada crítica y madura acerca de cómo funciona nuestra sociedad, pero por sobretodo nos entregó justicia.

La justicia de poder disfrutar de un nuevo álbum a pesar de todo por lo que pasó la banda, justicia por darnos el privilegio de disfrutar de este maravilloso trabajo, justicia para quienes son marginados, para los que no encajan, para los fanáticos, justicia para todos.

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