Devin Townsend

Empath

HevyDevy Records. 2019

A mediados del 2018, Devin Townsend anunciaba el cese de actividades con su proyecto más reconocible del último tiempo Devin Townsend Project, para enfocarse en otras ideas y deseos de carácter más personales.  Entre esas ideas estaban su muy esperado musical “The Moth”, el EP de “Ziltoid: The Omniscient” ,que tal parece será acompañado por un videojuego, y el proyecto que hoy nos atañe, “Empath”.

En palabras del propio músico, “Empath” es la culminación de todas las ideas que ha ido plasmando en los diferentes discos y bandas que ha formado a lo largo de su extensa carrera sumado a nuevas inquietudes musicales, con un carácter colosal y un coste de producción que supera sus propios ingresos y que fue una de las razones por las que dejó el DTP

Devin Townsend

¿Qué nos encontramos en “Empath”? Primero, no hay duda, es su trabajo más épico desde la tetralogía inicial del “DTP”, se nota que Devin ha dado rienda suelta a su inagotable imaginación y nos ha entregado un álbum tan complejo como hermoso, donde violencia, odio, paz, fe y curiosidad se unen  de forma orgánica para formar un hermoso paisaje. La visión que acompaña a este disco es la de adentrarnos en un mundo de humanos, bestias, dioses, maravillas y monstruosidades (es cosa de ver el arte que acompaña el álbum). Y lo logra con creces gracias a las infinitas capas de sonoridad que componen el trabajo final.

También, destaca la colaboración de distintos  músicos, algunos ya conocidos como el asombroso baterista Morgan Agren ,con quien ya trabajó  en Casualties of Cool,o Anneke Van Giersbergen ,con quien ha venido trabajando desde 2008, además hay caras nuevas como los bateristas Anup Sastry (Monuments) y Sam Paulicelli (Decrepit Birth) y la inclusión de coros del vocalista de Nickelback, Chad Kroeger, entre otros; quienes logran dar vida a este mundo que Townsend nos quiere enseñar.

Todo lo anterior  da como resultado un total de 10 canciones y 74 minutos de pura creatividad sin límites. Nos encontramos con sonidos ya conocidos como el tercer single “Spirits Will Collide” que cuenta con la mejor interpretación que ha hecho un coro en un disco de Devin Townsend gracias al “Elektra Women’s Choir” o “Hear Me”, pieza en la que el músico libera toda la violencia con la que se hizo conocido en sus años en “Strapping Young Lad” y que tiene la particularidad de contar con voces adicionales del líder de Nickelback, mientras que “Sprite” recuerda un poco al sonido de “Sky Blue” con esa mezcla entre el sonido electrónico con matices etéreos, que ha venido desarrollando, y el rock progresivo más bombástico.

El disco también nos presenta ideas poco exploradas y otras que son directamente nuevas, dentro del catálogo de Townsend las más notorias son “Why?” donde el músico se mete de lleno en la música sinfónica, lo cual se aprecia por los hermosos arreglos de instrumentos de viento y cuerda, entregándonos una de las piezas más brillantes y curiosas de todo su catálogo y tal vez una muestra de lo que será “The Moth”. Asimismo, otra de las novedades es “Génesis” que es el primer single del álbum el cual  se presentó como uno de los más representativo de este nuevo esfuerzo discográfico y es monumental, ya que contiene  más de 4 estilos musicales los que fluctúan entre sí de forma estructurada, sin sonar un completo desastre.

La guinda de la torta es la Suite que cierra el álbum, titulado “Singularity”, la que cuenta con 6 partes, todas evidentemente diferentes y al mismo tiempo similares. La pista utiliza todos los artilugios que el músico tiene a su disposición. Es así como  Agren  se encarga de las increíbles partes de Free Jazz y Djent ,“Curious Gods”, “Silicon Scientists”, Anup Sastry de las partes reminiscentes al metal progresivo ,“I am I”, “Here Comes the Sun”, y Sam Paulicelli de los momentos más agresivos de éste ,“There Be Monster”.

También,  se aprecia la aparición de quien fuera mentor de Devin en sus años de formación Steve Vai, el que nos regala uno de los mejores cierres de un disco del artista y a Mike Keneally  más conocido como Frank Zappa, quien deja en claro sus años de experiencia  como director musical y le da una estructura no tan dispersa, a este brillante experimento. Pomposa, ágil, agresiva, abrasiva, monumental; Singularity se muestra como la explosión total de todos los elementos explorados en el álbum.

El resto de las canciones mantienen esa aura de grandeza y complejidad. Esto gracias a los incontables detalles que no se revelan al oírlas por primera vez y es que tal como un mundo vivo, hay muchos pequeños detalles que hacen que la experiencia esté en constante evolución. Evermore, por ejemplo, en primera instancia se escucha como una de las más simples ,en relación con el resto del álbum, sin embargo, cuenta con una línea de bajo muy dinámica y potente, cortesía del joven Nathan Navarro quien toca el bajo en todo el disco.

Finalmente, Empath es todo lo que se nos prometió y más, es imposible no ver este trabajo como un punto aparte en la carrera del artista. Considerando el resultado final se hace más que obvia la disolución del “DTP”, y es que sus últimos discos habían estado marcados por una estructura y sonido mucho más directo y menos expansivo. Devin necesitaba este álbum,  como los dijimos anteriormente, ya que es como una  catarsis musical y salió victorioso, creo que somos afortunados por tener la oportunidad de oír  un trabajo de este nivel y también tan complejo como sus obras cumbres “Terria”, “Ocean Machine”, “Deconstruction”, que considero como uno de sus procesos creativos más fructíferos en años.

Es de agradecer, que en tiempos como este donde los medios nos hablan de que el rock está muerto y donde bandas que suenan a glorias pasadas que  ahora son llamados los salvadores de este género, Townsend se haya atrevido a hacer algo completamente nuevo, lleno de creatividad, sin ataduras y sin un género específico.

 

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