La legendaria banda de gothic rock, The Cure, está pasando por una etapa activa una vez más. Este pasado mes, se cumplieron 30 años del lanzamiento más exitoso e íntegro de la banda, hablo del masivo “Disintegration” por esto, Robert Smith y compañía conmemoraron la fecha con una serie de conciertos en el Sydney Opera House en Australia, en los cuales interpretaron el disco completo más algunos B-sides inesperados.

Ahora bien, volitémonos hacia el origen de este contundente hecho, en  1989  The Cure estuvo gozando de una medianamente alta popularidad debido a sus últimos lanzamientos que coqueteaban más con el pop que con la oscuridad del rock gótico que los originó. Sin embargo, Robert Smith se sentía un tanto agobiado emocionalmente por el éxito que habían conseguido, esto se sumaba al hecho de que cumpliría pronto 30 años y aún no sentía que artísticamente había logrado su obra maestra, razones que determinaron que el sucesor de “Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me”, sería radicalmente distinto, un viaje directo hacia la penumbra atmosférica y la depresión que habían concebido a principios de los 80 con trabajos como el mítico “Pornography”.

El sonido de “Disintegration” es suave, pero muy intenso. La primera mitad combina canciones oscuras junto a varios de los singles lanzados como “Lovesong” o “Pictures of You” lo que produce un escenario variado pero siempre sombrío y cinemático. La segunda mitad contiene canciones de mayor duración y potencial ambiental con líricas crecientemente más desesperadas a medida que la corriente de la duración avanza. Lo que diferencia a este disco de “Pornography” o “Seventeen Seconds”, es que en este prima una ligera actitud de variación y dinamismo siendo la mixtura perfecta entre el rock gótico clásico y el aporte más pop por el que tuvieron que cruzar los años anteriores, para alcanzar este equilibrio musical.

El disco empieza por “Plainsong”, uno de los grandes himnos de la agrupación, una canción casi sinfónica con un temple de ánimo frío y vacío (en el buen sentido de la palabra). Después de la gran masa sónica que es “Plainsong” llega “Pictures of You”, un tema con un sonido más familiar pero aun arrastrando la melancolía de su predecesora por unos extendidos 7 minutos y medio, lo que le da un tono cinemático acompañando una nostálgica letra.

“Closedown” es una triste oda a la destructiva ansiedad de Robert Smith al no poder lograr su peak artístico, es minimalista, pero inyectada en desesperación. “Lovesong” es el bicho raro del disco, una animada canción con una bailable sección rítmica por parte de Gallup y Williams, en algunas oportunidades Smith ha manifestado que siente que es la más débil del disco, pero a pesar de esto es uno de los hit más exitosos del grupo y fuera de lo “upbeat” que puede sonar, es una canción de amor simple, pero en la estética básica de The Cure.

Llega “Last Dance” y recuperamos la frialdad, en una canción emotiva y guiada por atmosferas de sintetizadores y acordes desesperanzadores. “Lullaby” es uno de los puntos álgidos de la placa, con ese ritmo casi funk saborizado por sintetizadores macabros y una letra perturbadora, demostrando que The Cure puede sonar pegajoso y aterrador al mismo tiempo, mejor que nadie.

“Fascination Street” es otro de los mejores cortes, una sonata enérgica y violenta con un ritmo infeccioso, al igual que su predecesora. “Prayers for Rain” da inicio a la parte más atmosférica del disco, siendo una canción mucho más pasiva en dinámicas, pero enfatizando aún más las temáticas de desesperanza.

“The Same Deep Water as You” es el track más largo, escalando a casi 9 minutos y medio. Posee una atmosfera etérea y lenta, acompañada por la abatida voz de Smith en una historia de amor agotado. “Disintegration”, la canción homónima, es posiblemente la pieza más fuerte e íntima del disco, la línea de bajo aportada por Simon Gallup da origen a un tema frenético, pero controlado  donde Smith da una de las interpretaciones vocales más angustiantes de toda su carrera.

Ya cerrando llega “Homesick” una de las piezas más etéreas hasta ahora. La única canción a la cual aportó en su composición el problemático miembro fundador, el tecladista Lol Tolhurst; quien fue echado de la banda por sus problemas con el alcohol. Esta canción está bastante infravalorada, ya que junto a los dos temas anteriores son el peak de intensidad atmosférica. La letra habla al parecer de adicción, por lo que podría ser una buena representación sónica de Tolhurst y su caída. “Untitled”, la canción sin nombre, pone fin a este trabajo con una dulce melodía y en contraparte una de las letras más depresivas para acompañarla, concluyendo con un pesimista: I’ll never lose this pain, Never dream of you again.

Robert Smith, Simon Gallup, Porl Thompson, Boris Williams y Roger O’Donnell dieron origen a una de las obras más oscuras y atmosféricas de los 80 , aún así consiguieron uno de sus mayores éxitos comerciales y crítico de su carrera. Para The Cure, “Disintegration” representa la ruptura del canon sobre lo que debe hacer una estrella de rock y un oasis negro en su discografía. La hiperactiva y disconformista visión de la banda siempre los guió al momento de crear sus canciones y si bien “Disintegration” no es el disco más rupturista de la carrera de la banda, es el mejor logrado, además, es definitivamente la conclusión de todo lo aprendido y empleado por la banda durante la década de los 80. Un auténtico triunfo artístico dentro de la música popular.

Fernando Flores T.

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