Thrice

Palms

Epitaph 2018.

Thrice es de esas bandas cuyos álbumes siguen una estructura bastante similar, sin embargo cuentan con la variedad suficiente para destacar por sí solos. Desde el lejano “The Artist in the Ambulance”, pasando por el aclamado “Vheissu” y los ambiciosos “Alchemy Index”, hasta llegar al actual “Palms”; Thrice siempre han sabido distinguirse del resto de sus contemporáneos gracias a su inconfundible sonido desarrollado meticulosamente, siempre en constante evolución y que logra abarcar una gran amalgama de estilos; desde el post-hardcore, pasando por rock alternativo, experimental, etc.

Luego de un periodo de hiatus de 5 años la banda regresaría a la escena musical el 2016 con el anticipado “To be Everywhere is to be Nowhere”, álbum que marcaría también el nuevo sonido de la banda, muy cercano al post-grunge y rock alternativo con pinceladas del post-hardcore que los hizo conocidos años atrás y con casi nula presencia de elementos más experimentales. Todo esto, compactado en un disco que a pesar de todo pronóstico, resultó ser un regreso más que decente para una banda que ya lleva 20 años de carrera y que a través de su historia ha sabido pasearse de un estilo a otro.

Thrice

¿Y qué sigue?; el paso lógico sería continuar por senderos previamente explorados y seguir ampliando horizontes sonoros; lo cual había sido la tónica hasta la fecha. Aun así, el cuarteto ha decidido tomar un camino totalmente inesperado para la naturaleza de la banda. Y es que este “Palms”, es exactamente lo mismo que su anterior trabajo, sin sorpresas, sin nuevas vertientes por explorar; convirtiéndose así en su primer tropiezo en una discografía llena de clásicos y discos interesantes.

¿Es del todo malo?, por supuesto que no, la calidad de las canciones está ahí, intacta. Canciones como “The Dark”, “My Soul” o “Blood on Blood” tienen la calidad necesaria como para hacer más amena la reproducción de este nuevo esfuerzo; gracias a un variopinto número de intervenciones en el área rítmica, cortesía de los hermanos Breckenridge y del guitarrista Teppei Teranishi. Por otro lado las canciones más débiles como “Hold Up a Light” o “Everything Belongs” se ven beneficiadas por estar rodeadas de las canciones más interesantes y atractivas del conjunto, aunque, hay otras pistas que si bien no son malas, bordean lo ridículo por el parecido a su anterior trabajo, lo que me lleva al punto crítico de este Palms.

Si comparamos este trabajo con su anterior álbum, es experimentar un auténtico deja-vu; pistas como “The Grey”, “Just Breathe” o la que cierra este larga duración “Beyond the Pines” son evidentemente similares a “Blood on the Sand”, “The Long Defeat” y “Salt and Shadow” respectivamente; esto sumado a que el tracklist de ambos álbumes son idénticos en cuanto a la colocación de las pistas más lentas y los singles, hacen que la experiencia del disco como un todo sea muchísimo menos atractiva, que suene muchísimo menos fresco que su anterior esfuerzo discográfico. Más aun, considerando que el principal atractivo de Thrice es la constante evolución que representaba cada álbum.

Palms es todo lo que menos hubiese esperado de la banda, que, con sus puntos redimibles previamente expuestos, lo hacen quedar como una pequeña anécdota en su carrera, anécdota que es bastante perdonable considerando que ninguna de sus 10 canciones es derechamente mala. Esperemos que en un futuro Thrice vuelva a encender la llama de la banda, que en esta ocasión quedó a medio encender.

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