Devin Townsend Project

Ocean Machine: Live at the Ancient Roman Theatre Plovdiv

Inside Out Music. 2018

En 1997 “Ocean Machine” fue lanzado y desde entonces, se ha instalado como uno de los pilares fundamentales del metal progresivo gracias a su acercamiento más denso, etéreo y pasional al género. A más de 20 años de su concepción, viene a recordarnos el porqué de su importancia con un directo de lujo.

En muchas ocasiones me ha tocado leer que Devin Townsend es el Frank Zappa del metal y la verdad es que, si bien guardan sus diferencias, tampoco es algo descabellado de pensar. Ambos comparten esa necesidad por expandir sus horizontes musicales, la peculiaridad de sus comportamientos en escena y por sobre todo, la extravagancia de su material discográfico y este nuevo material audiovisual, solo viene a cimentar lo anterior.

La carrera de Devin es una de las más prolíficas y extensas dentro del mundo de la música. Desde sus inicios en la banda de Steve Vai, pasando por Strapping Young Lad, hasta el actual DTP; Devin ha sabido pasearse por un diverso número de géneros musicales siempre logrando plasmar cada momento de su vida, sin dificultad alguna.

Es por esto mismo que cada material audiovisual lanzado, ha sabido diferenciarse del resto gracias a sus diferentes setlist, donde a parte de un par de clásicos obligados, casi no hay similaridad. En 2012 lanzó “By a Thread”, un box set de 4 conciertos tocando los –hasta ese momento – 4 discos de su proyecto DTP; en 2013 “Retinal Circus”, donde hizo un repaso por su extensa discografía, incluyendo material de SYL y finalmente el 2015 lanzó “Ziltoid Live at the Royal Albert Hall” en el cual toco “Z2” en su totalidad, más un setlist variado.

Devin Townsend Project

Entonces. ¿Qué nos puede ofrecer en este nuevo material? Bueno, nada más ni nada menos que la ejecución en su totalidad de “Ocean Machine”, álbum lanzando en 1997 y que dentro de todo el catálogo es uno de los más queridos por los fanáticos más longevos, también uno de los más obviados por los nuevos fans y además, uno de los álbumes fundamentales que redefinieron un género. Esto acompañado por un setlist de tipo “By Request” que brilla por sí solo, condimentado con la participación de la Orquesta Estatal de Plovdiv  y la participación del bajista original de “Ocean Machine” John ‘Squid’ Harder. Todo esto, cimentado sobre una escenografía ubicada en el teatro Romano de la ciudad de Plovdiv.

Partiendo por el primer acto que consta del setlist “By Request”, he quedado gratamente sorprendido por el papel que cumple la orquesta; al contrario de lo que esperaría cualquiera, no suena en ningún momento pomposa sino que cumple un rol más sutil, otorgándole mayor densidad a las canciones y aunque hay ciertos momentos donde la orquesta logra tomar un papel más notorio, lo hace de forma increíble. Las más beneficiadas sin lugar a dudas  son “Gaia”, “A Simple Lullaby”, “Bad Devil” y “Deadhead”; más que nada por la naturaleza sinfónica de éstas y curiosamente, la obertura a cargo de “Truth” goza de un potencial que su versión en físico no tiene gracias a un gran arreglo coral.

Otro punto a destacar, es la rareza de algunas de las canciones presentadas en este primer acto del set. Actos del set como las anteriormente mencionadas “Gaia” y “A Simple Lullaby” solo han sido tocadas en unas 4 o 5 ocasiones, tal como lo dicen Devin al presentarlas, además “OM” –grabada originalmente en 1997 – finalmente tuvo su debut en vivo.

También nos encontramos con canciones nuevas, provenientes de su último trabajo con DTP titulado “Transcendence”. “Stormbending”, “Failure” y “Higher” son las encargadas de presentar la cara actual de Devin, canciones que reflejan el gran estado en el que se encuentra a niveles compositivos y paradójicamente, son las que se sienten menos beneficiadas con la orquesta.

Finalmente nos encontramos con temas que si bien no son grandes sorpresas, cumplen con el sello de calidad que se puede esperar de Devin, donde “By Your Command” y “Deep Peace” logran resaltar gracias a un trabajo en cámaras y luces excepcional, lo cual me lleva al siguiente punto.

El trabajo técnico es muy acorde a la esencia del show. Impresiona como aun teniendo toda una orquesta en el escenario, la banda logra otorgar un sentimiento de intimidad y cercanía con el público. Se sabe que Devin es un gran Showman y aquí lo demuestra una vez más con sus inagotables bromas y su particular forma de moverse por el escenario, siempre activo y muy enérgico.

Quedé satisfecho con el trabajo realizado en la masterizacion del audio, efectuado por el mismo Devin Townsend, siento que está muy bien balanceado en relación banda-orquesta, aunque no está exenta de momentos en los que se puede sentir algo saturada como en “By Your Command”, donde a ratos las guitarras se perciben algo ahogadas por la batería o en los últimos momentos de “Bad Devil”, donde se puede percibir cierta dificultad para oír todo el conjunto de instrumentos.

En lo visual, mi principal queja es la cantidad de tomas por minuto o inclusive, segundos. Hay momentos en los que la vista simplemente no puede con tanto cambio de cámaras, perdiendo a ratos el sentido de lo que se está viendo. Afortunadamente, son momentos concretos que no arruinan la experiencia completa. El trabajo de luces es bueno como de costumbre, muy fuerte cuando debe serlo y más calmo cuando es necesario.

En definitiva, este primer acto es un gran acierto en todos los niveles, es de admirar como la banda logra prescindir de clásicos como “Supercrush”, “Kingdom” o “Planet of the Apes”, para integrar temas tan olvidados; logrando que esta primera parte se sintiese fresca. Y como lograron hacer que piezas tan dispares, al mismo álbum. El enfoque que se le dio a la orquesta es la adecuada, realizando un trabajo de soporte muy bien ejecutado, dotando a ciertas canciones de un nuevo sonido y dándoles más densidad a otras.

El apartado técnico está muy por encima de trabajos como “By a Thread” o “Retinal Circus” y se siente como la antítesis del pomposo “Ziltoid Live at the Royal Albert Hall”.

Terminado el primer acto, Devin pide paciencia durante unos 20 a 30 minutos para despejar el escenario y poder comenzar el acto principal, por el que todos han ido, las luces se apagan, poco a poco la escenografía queda más despejada hasta que todo es oscuridad y silencio.

Vemos llegar a John ‘Squid’ Harder – bajista original de “Ocean Machine” – con ayuda ya que sufre de esclerosis múltiple, las luces se encienden de forma lenta hasta quedar tenues. Se escucha el ya épico poema «In Memoriam» de Alfred Lord Tennysonque daba comienzo al álbum y desde ese momento hasta el final del concierto, todo se resume en una palabra, historia.

Hay muy poco que pueda decir con respecto a este segundo acto, sobre todo si han escuchado el álbum. Exceptuando ciertos puntos, como la notoria presencia de los teclados o ciertos guiños a otras canciones de su catálogo, como en “Sister”, donde Devin intercala algunos momentos de “Heart Baby” – perteneciente al disco “Ghost” – o en “Voices in the Fan”, donde hace lo mismo pero con “Colour the World” – perteneciente al álbum “Ziltoid” –, o el notorio cansancio vocal de Devin, que si bien se mantiene en buena forma durante todo el concierto, al final de “The Death of Music” es evidente que le cuesta alcanzar los tonos. Se puede decir que este directo cumple con creces su objetivo.

“Ocean Machine” es parte importante en la vida de Devin Townsend, ya que no solo fue el primer álbum que realmente disfrutó componer y grabar, sino que también le sirvió como guía de hacia dónde seguir con su carrera en un momento en el que todo le parecía sin sentido. Tal como él lo ha dicho, “Ocean Machine” es el resultado de un trabajo donde puso todo su esfuerzo y amor, pese a los problemas que lo aquejaban en aquel entonces. Es así como el celebrarlo a 20 años de su lanzamiento se hace algo obvio, algo necesario; no solo por su música, sino también por lo que representa. Sirve como testamento de un legado imborrable y una carta de amor, a una época importante de su carrera.

Con este directo se cierra también otro capítulo. Y es que luego de 9 años el Devin Townsend Project o DTP entra en receso de forma indefinida, dando paso a un renacimiento de su trabajo como solista, con el que desde el 2007 no lanzaba material.

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