El pasado 24 de octubre llegó por primera vez a la región del Bio Bío el proyecto musical Celebrating David Bowie, una propuesta musical que busca rendir un homenaje a la gran carrera del músico británico posterior a su fallecimiento.

Por Alonso Benavente.

El proyecto es liderado por el reconocido guitarrista Adrian Belew, quien ha colaborado junto a bandas de la talla de King Crimson, Talking Heads, Nine Inch Nails y el mismísimo Frank Zappa.

Angelo «Scrote» Bundini (fotografía por Andrés Fierro).

Lo acompañan músicos de la talla de Angelo Moore (vocalista de Fishbone) y el virtuoso vocalista Paul Dempsey quien fue una de las voces favoritas del propio Bowie.

Durante más de 2 horas de show, la banda repasó lo mejor de las diferentes etapas del duque blanco a través de un viaje musical que no dejó a nadie indiferente.

Un reencuentro póstumo

Lo más de 400 asistentes al evento organizado por la productora Sono, pudieron disfrutar de clásicos como Ashes To Ashes, Suffragette City y Fame.

Además de poder deleitarse con un sonido perfectamente mezclado y de una ejecución digna del mejor de los conciertos.

Fue una presentación que tuvo un tinte mucho más íntimo, gracias al tamaño del teatro, la cantidad de asistentes y la energética y motivada respuesta del público penquista, los músicos demostraron una total entrega que se vio reflejada en la grata comunicación entre la banda y todos los asistentes.

La confianza que los músicos le entregaron a los fanáticos fue algo que sin duda quedará en el corazón de todos quienes pudimos presenciar el concierto.

Angelo Moore cantando en medio de las butacas del teatro (fotografía por Andrés Fierro).

Lo anterior quedó en evidencia cuando en un acto de locura y regocijo, el vocalista Angelo Moore comenzó a subir a incontables personas al escenario para luego hacerlas bailar y cantar entre los músicos.

Luego de ello y con un ambiente de mucha más calma, la banda comenzó a interpretar clásicos con una carga mucho más emocional como The Man Who Sold The World, Five Years y la memorable Starman.

«House» con su bajo durante la presentación (fotografía por Andrés Fierro).

Sin embargo, uno de los momentos que más marcó el show fue cuando se escuchó la recordada balada Space Oddity, en ese momento se pudo escuchar a todos los asistentes cantando al unísono en un coro lleno de melancolía y sentimiento que a más de alguno de los presentes hizo derramar una lágrima.

Después de la emoción y la nostalgia comenzó una verdadera fiesta, puesto que el quinteto interpretó las energéticas y rítmicas Blue Jean, Rebel Rebel y el clásico de los ochentas Modern Love.

Fue en ese momento en donde se pudo ver a todos los asistentes sumidos bajo la misma energía y felicidad, revoloteando por los pasillos del teatro, moviéndose y bailando al ritmo de los éxitos más recordados del gran David Bowie.

Del baile a la emoción

Terminada esa sección de la presentación los músicos abandonaron el escenario, lo que de inmediato generó el clásico canto de estadio en donde los “oh” y los aplausos se multiplicaron por todos los rincones, haciendo que irremediablemente la banda volviera a retomar sus instrumentos.

Así, el aura de emoción y nostalgia volvió a inundar las voces y los corazones del público al son de la sublime All The Young Dudes, en donde muchos de los asistentes (incluyéndome) se abrazaron unos con otros en un gesto de fraternidad y hermandad musical.

Para concluir las más de 2 horas de presentación comenzó a sonar el himno más recordado del duque blanco: Heroes.

Paul Dempsey interpretando The Man Who Sold The World (fotografía por Andrés Fierro).

Canción que al llegar a su coro hizo llegar el clímax en aquel caluroso Teatro Marina, provocó que todas las gargantas presentes vociferaran en una sola gran voz las sabias palabras que el cantautor escribió en esas líneas y que en cierto punto hicieron sentir que Bowie estaba presente junto a nosotros.

Celebrating David Bowie es sin dudas un proyecto que busca rescatar lo mejor del legado que nos dejó el músico más camaleónico de la historia, hizo que tanto niños como gente de edad avanzada se deleitaran y disfrutaran de lo más grande de la trayectoria del cantante.

Fue un concierto que trajo consigo, nostalgia, hermandad, baile y un sentimiento de memoria colectiva, algo que es difícil de describir pero que gracias a Belew y compañía pudimos entender: David Bowie nunca dejó este mundo, sólo emprendió el camino hacia nuestros corazones.

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