Crónica interpretativa de Beso Lesbico.

Son las once de la noche en el Bar de René. La gente estaba expectante hasta que bajaron los cuatro miembros de la banda. Una voz particular presentaba a cada músico de Beso Lesbico. Al nombrarlos iban bajando por una escalera estrecha situada al lado del pequeño escenario. Estaban todos en su lugar y el vocalista, Lagarto Mendoza, toma su guitarra y grita “¡vamos!”. Un grupo de personas aplaudía y gritaba. Unos fuertes sonidos daban inicio a una noche llena de rock.

Un grupo minoritario de personas, entre amigos, ex miembros, familiares y fanáticos de la banda independiente chilena de rock and roll, Beso Lesbico. Iban a apoyar la última tocata, su despedida. De esta manera dicen adiós a Chile para radicarse en México, tierra de la industria musical.

Eran las diez y media de la noche, había movimiento en los pasillos.  Afuera del bar se encontraban Luis Bórquez, Lagarto Mendoza, Juan Pablo y ex músicos de la agrupación.

Aquella velada, llena de emociones, potencia y rock, daba el comienzo del inicio de una nueva aventura. Tras cinco años en la escena independiente, sin poder surgir en un sello e intentando llevar el peso sobre sus hombros, decidieron marcharse fuera del país  por falta de oportunidades.

Mendoza decía que la idea de irse de Chile fue “una decisión de banda, si uno quiere avanzar debe dar un paso. Quedarme en Santiago es permanecer parado donde mismo. No quiero ser reconocido después de 15 o 20 años”.

El vocalista añadió que “al principio decíamos que aquí no hay muchas opciones, ni cosas que hacer. La escena es limitada, hay mucho amiguismo o compadrazgo. Nunca hemos ido a un festival. Existen bandas que llevan menos de un año y ya están en tal concierto, es porque tienen conocidos, pero nosotros no. Si nos hubiera ido muy bien, nos vamos igual. Debemos viajar o salir. La vida se hace corta”.

Mientras algunos bebían y fumaban, Mendoza señalaba que “queremos concretar y viajar a México, probar suerte, crecer como músico, banda o negocio. Nuestro sueño es hacer funcionar a Beso Lesbico.

A las doce de la noche, en punto, estaban listos y dispuestos, Los cuatro estaban vestidos con prendas formales. Comenzó la noche, la gente estaba cantando, aplaudiendo y saltando. Empezaron a nombrar a los ex bajistas de la banda para invitarlos a tocar. Esos momentos otorgaron historia, unión y nostalgia. Los temas mostraron sus cinco años de trayectoria.

Luego de una hora y media terminó su show. Al rato, Lagarto volvió, se notaba un poco cansado, pero con entusiasmo. Decía que “estuvo entretenido, siempre pensábamos que fuera íntimo. Este fue el show que siempre debería tener Beso, participativo, energético, emocionante y largo. Me gusta poder decir que fueron las tres lucas mejor gastadas. Fue la mejor noche que he tenido en la vida”.

Perseverancia ante todo

Martes, a las siete de la tarde. Beso Lesbico se prepara para ensayar . es  curioso que continuarán practicando, ya que habían realizado “su última presentación” en Chile, pero deseaban compartir un momento.

Llegaron los cuatro integrantes, se sentaron y empezaron a conversar. Lagarto con tono de voz denso, relataba que “hemos tenido suerte de todo, nos ha ido relativamente bien. Somos muy ambiciosos, uno quiere más. Quiero llenar estadios, hacer giras, pero es complicado”.

Beso Lesbico, lleva cinco años estancado en Santiago, respecto a esto el vocalista decía “hay que tocar en otras partes, conocer la música y a otras personas. Luis, guitarrista de la banda, añadió “nadie nos ata a nada. Si de México nos vamos a otro lado, bacán. Si esto toma vuelo, nos vamos”.

En Chile debiese existir un negocio a largo plazo. Los  festivales chicos no llevan a bandas chicas, debido a que no  acude una gran cantidad de público, además se debe considerar que  el mercado musical se encuentra saturado, el Internet, por su parte, ha abierto puertas a muchas agrupaciones, sin embargo  varias se quedan solamente como emergente, como el caso de Beso Lesbico. A pesar de ser elegidos como mejor disco de rock nacional de Radio Futuro en el año 2016, en redes sociales y afiches por las calles.

Finalmente, la decisión de irse, es la solución para surgir como una banda profesional. Luis, con tono serio y directo decía “no tenemos sello, nadie nos apaña, somos completamente autogestionados. Somos la banda autogestionada más completa de Chile y probablemente la más grande, porque no tenemos manager, no tenemos sello, no tenemos bajista. Somos solo nosotros”.

Por Fernanda Schell.

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