Este 2018 se ha convertido en el año de los resucitados. En poco tiempo, han lanzado discos muy importantes de artistas que llevaban mucho tiempo sin sacar algo nuevo o tan siquiera de tener vigencia como proyecto; esto resulta llamativo y nos invita a la reflexión sobre las novedades. En este caso desde 1998, Sleep no había sacado disco, pero este año revivieron con todo.

Estamos en otra órbita, buscando sonidos provenientes de otro planeta, un astronauta produciendo ondas sonoras. La nave comienza su aventura, las pastillas de la guitarra están muy cerca de la bocina. Y ante un ambiente sintetizado que da pie al sonido del bong en ebullición, Sleep descubre su misión: mandarnos al espacio al ritmo de The Sciences. Este disco fue lanzado el 20 de abril de este año por el sello discográfico Third Man Records

The Sciences de Sleep

Abren en clave de drones con Al Cisneros, Mike Pike y Jason Roeder anticipando todo lo que viene y con esto, comienza una aventura que posee constantes notas graves y densas, donde van ganando intensidad junto a una vibración sobre sus lienzos.  Sigue con Marijuanaut Theme, un inicio similar al estado de Kubrick, con unos sonidos que te dejan perplejo, quedando en un estado de shock, buscando el lugar indicado para seguir esta ruta. Una guitarra que realiza unos riffs extraños, con fuerza y claras referencias a los padres del ámbito junto a la hierba, además de la maldad, al estilo de Black Sabbath como alto efecto y causa. Los sensores del universo son forjados de manera fuertes en rápidas notas.

Sonic Titan, el sujeto está a la luna y no puede ayudarnos a salir de esta órbita, pero sí nos hace pensar que la música es el aliciente perfecto para desconectarnos de lo que no queremos ver y podemos realizar una conexión con estas fuertes melodías. Ejercicio de apreciación ante los riffs malditos, el bajo lento pero poderoso. Se crea una escena llena de potencia, entre juegos con el bajista, al lado de una batería que va y viene. De un momento aparece esa voz tenebrosa a dar su acto de presencia y dejar todo su poder. La percusión cada vez va subiendo su potencia, la guitarra toma protagonismo al momento del solo. Esto es un momento eléctrico, donde Sleep causa efecto.

Antarcticans Thawed, bienvenidos caballeros, ya están en su aposento. En este tema es donde existe una jugada poderosa y especial, la voz toma más protagonismo y el stoner enciende la llama. La droga es descrita bajo las melodías enardecidas, psicotrópicas que van apareciendo sin cesar, mostrando a Sleep en forma. De pronto sube y cambia el estilo para manejar una experimental, pero se da el momento de bajada, intentando aterrizar en un planeta desconocido, albergado en las sustancias del doom, desenchufando el momento.

Giza Butler, un bajo que suena a lo lejos que desea entrar de a poco; consiguiendo la compañía de una guitarra que habla por sí sola. Este tema es una sinfonía entre la mezcla más “tranquila”, pero densa del álbum. Es aquel suceso que hace que se convierta en una fase dura y oscura, para darle el pase a una voz gruesa que hace mover la cabeza lentamente. La canción se expresa sola, las notas son densas, llenas de progresión y conexión con la puesta en escena. Posee una estructura y solidez increíble. Una vez más, la voz de Cisneros te atrapa. Las guitarras y batería te apalean.

The Botanist, seis minutos que son llevados por la instrumentación a un escenario más cálido, acústico y psicodélico, donde el descenso de la nave de Sleep se encuentra en algún planeta. Las melodías guiadas para producir un cierre misterioso que cae de a poco, produciendo un protagonismo hacia la guitarra. Continúa la magia de estos tres astronautas que prosiguen melodías con más notas, de sueños con otros planetas o lugares donde hay inacabables ritmos que hacen mover la cabeza sin parar, riffs de espacios sonoros exclusivos y asombrosos.

En general es un disco que posee cierta potencia progresiva. Los riffs atacan una y otra vez con una potencia destructiva y llevada a otra órbita, con una intención de destruir dentro del alma al momento de escuchar, siendo estos acompañados por una base rítmica envolvente que logra crear un cuerpo profundo y delirante que te hace mover la cabeza ante las melodías que van apareciendo a través de los distintos intervalos que componen cada uno de los temas. Es un rock and roll duro, de la vieja escuela, que hace revivir para sacar de las tinieblas todo el poder. Sleep da cátedra.

Sleep

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