El pasado 2 de noviembre la multifacética banda de rock y metal progresivo Opeth lanzó su cuarto y más reciente álbum en vivo titulado Garden Of The Titans (Live At Redrocks Amphitheater).

En el presente trabajo los suecos nos entregan una perfecta mezcla de sus raíces más apegadas al metal extremo con algunas sutiles y delicadas piezas que pertenecen a su etapa más progresiva y de claras influencias setenteras.

Paseando por un misterioso jardín

Así el álbum parte con la canción homónima de su más reciente trabajo de estudio: Sorceress. Pieza en la se puede apreciar una gran distorsión y un sonido bastante pesado que no logra pasar la línea que divide el rock del metal.

Junto a un excelente sonido y grabación del ambiente es inmediatamente en los primeros minutos en donde podemos percatarnos de la excelente experiencia que vivieron quienes fueron parte del show.

Luego de ello se escuchan algunos sonidos ambientales, los cuales se mezclan con suaves campanadas que se ven abruptamente interrumpidas por estruendosas guitarras y la agresiva voz gutural de Mikael Åkerfeldt. Es allí donde nos damos cuenta de que nos encontramos en plena  Ghost Of Perdition.

Una excelente interpretación de su lado death metal fusionando elementos acústicos demuestran la gran calidad que posee Opeth en lo que se refiere a la ejecución de sus instrumentos en vivo.

Una pequeña pausa es lo que antecede a la tercera canción en la lista: Demon Of The Fall. Perteneciente al segundo álbum de estudio My Arms, Your Hearse, la canción trae de vuelta al escenario toda la esencia apegada al black metal y el misticismo que nos entregaron álbumes como Orchid o Morningrise.

De esta manera, y como acostumbran estos musicalmente extrovertidos artistas suecos pasamos a la cuarta canción: The Wilde Flowers, una pieza que vuelve a poner sobre el escenario la psicodelia y los sonidos más livianos.

Junto a un gran protagonismo de los teclados por parte de Joakim Svalberg, la pieza nos hace viajar por floridos paisajes llenos de colores y matices sonoros que nos hacen recordar experiencias musicales como las que nos trajo en su tiempo RushDeep Purple Black Sabbath.

Las emociones bajan un poco su euforia y alegría para llevarnos hacia caminos mucho más melancólicos y reflexivos, así llegamos a In My Time Of Need.

Nostálgicos arreglos y una desgarradora voz de Åkerfeldt es en esta canción en donde Opeth entrega al público influencias más cercanas a la música ambiental y de un carácter más depresivo sin dejar de lado el tecnicismo en la ejecución instrumental.

Posterior a ello, la audiencia comienza a vociferar enérgicamente debido a que de golpe se comienza a escuchar The Devil’s Orchad, canción que lleva las influencias del rock progresivo de los músicos a su máxima expresión.

Seguido de la energética interpretación de la pieza perteneciente a su álbum Heritage, se escucha la pegajosa e imponente Cusp Of Eternity, la cual hace de quienes presencian el concierto una masa frenética y llena de euforia.

Sin ningún tipo de pausa el disco no nos deja siquiera tomar un respiro para comenzar de manera inmediata con Heir Apparent, canción perteneciente al disco Watershed y que en una fusión de elementos que hacen recordar sonidos propios de la depresión y el doom metal hacen explotar el escenario con un ensordecedor y poderoso sonido death metal.

Así, después de una pequeña charla con el público los músicos dejan el metal para volver al rock ¿Lo siguiente en la lista? La majestuosa y sublime Era. Con 7 minutos a su haber, la canción perteneciente al disco Sorceress es una epifanía de energía y rock progresivo.

Gracias a veloces baterías por parte de Martin Axenrot y un marcado y magnífico bajo por parte de Martín Méndez, Era entrega un viaje lleno de épicos paisajes que parecieran ser sacados de las más psicodélicas y extrovertidas historias de la literatura fantástica.

Después de haber pasado por rincones llenos de los años 70’s Opeth decide finalizar su presentación en el Red Rocks Anphitheater con su clásica Deliverance, canción que llega con lo más extremo del death metal pero que a su vez evoluciona en un relato que también se configura con partes más melancólicas y llenas de desolación.

Un legado que va de lo extremo a lo psicodélico

Sin dudas el presente disco de Opeth reúne de una u otra manera todas las influencias y facetas que los suecos han entregado en sus más de 20 años de carrera.

Garden Of The Titans rememora aquellos tiempos de metal sombría y más frívolo sin dejar de lado las etapas más técnicas de la banda en donde se pueden evidenciar la perfecta mezcla entre la complejidad del metal progresivo con la agresividad del death metal.

Y así también cómo la banda es capaz de configurar su listado de canciones para que éstas tengan un sentido coherente al pasar por el death metal, el doom metal, el metal progresivo, el rock progresivo y el folk.

El presente trabajo no pasará desapercibido dentro de la discografía de la banda, no sólo por su perfecta fusión de elementos sino que también debido a la gran capacidad de los músicos de ser fieles a su versatilidad y de hacer lo que les nace por sobre lo que el resto pueda querer escuchar.

Sin dudas Garden Of The Titans es un ejemplo de cómo se debe de hacer un buen disco en vivo y de cómo con el pasar de los años la versatilidad y capacidad de apertura a nuevas propuestas se ha ido ampliando con los años, es un disco que parece decirnos bienvenidos a la nueva era del metal.

 

 

 

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