INYECCIÓN HISTÓRICA | Slayer en Chile

La historia de Slayer en Chile se remonta a mucho antes de la creación de la banda, ya que en el año 1961 su vocalista, bajista y miembro fundador Tom Araya nació en la ciudad de Viña del Mar, viviendo 5 años en nuestro país hasta que en 1966 él y su familia se movieron al estado de California, Estados Unidos. Posteriormente en 1981, ya con una marcada afición por el heavy metal de Iron Maiden y Judas Priest, Araya se juntó con Jeff Hanneman, Kerry King y Dave Lombardo para formar Slayer.

Tom Araya vistiendo la polera de Chile durante un concierto de Slayer.

La banda comenzó rápidamente a escribir sus primeras canciones y grabar sus primeros demos, y en el año 1983 publicaron su primer disco de estudio, “Show No Mercy”. Tras esto, vendría una serie de álbumes demoledores que transformarían a Slayer en un fenómeno mundial, que desencadenaría en shows por todo el mundo. Sin embargo, Sudamérica no vería un concierto de esta agrupación hasta mediados de los 90s, cuando ya se habían establecido como un peso pesado del thrash metal.

Cartel del Monsters of Rock de 1994, con la presencia de Slayer.

El primer show de Slayer en Chile fue el 1 de septiembre de 1994 en el Centro Cultural Estación Mapocho, dentro del festival Monsters of Rock de ese año, que también contaba con la participación de Black Sabbath y KISS. La encarnación de esa primera vista estaba compuesta por Kerry King, Jeff Hanneman, Tom Araya y Paul Bostaph, baterista que recientemente había reemplazado a Dave Lombardo. Con un set de once canciones, los de California dieron un puntapié a lo que sería su historia con Chile.

Jeff Hanneman, Kerry King, Paul Bostaph y Tom Araya en 1994.

En 1998 la banda regresó a nuestro país, un 10 de diciembre también siendo parte del festival Monsters of Rock, esta vez compartiendo escenario con las bandas internacionales Anthrax y Helloween, además de los chilenos Criminal y Panzer. Ahora en el Velódromo del Estadio Nacional y nuevamente con la formación King-Hanneman-Araya-Bostaph, las leyendas del thrash vinieron a promocionar su disco “Diabolus in Musica”, que fue lanzado en junio del mismo año.

Monsters of Rock ’98, Slayer junto a Anthrax, Helloween, Criminal y Panzer en Santiago.

Ocho años después en el 2006, Slayer estaría de vuelta en el Velódromo del Estadio Nacional, con una presentación que pasaría a ser especial, al ser su único concierto en Chile con la formación original, luego de que Lombardo regresara al conjunto en el 2004. Lamentablemente, también sería el último show de Jeff Hanneman en territorio nacional, ya que el guitarrista tuvo que abandonar las giras años más tarde para batallar la enfermedad fascitis necrotizante, que finalmente le costaría la vida el 2013.

El tercer concierto de Slayer en Chile, el primero con Dave Lombardo.

El cuarto paso de Slayer por Chile se daría en junio de 2011, promocionando el reciente disco “World Painted Blood” con dos fechas, una en el Movistar Arena de Santiago y otra en el Gimnasio Polideportivo de Viña del Mar, la primera presentación de Tom Araya en la ciudad que lo vio nacer. Hanneman, ya incapacitado por sus problemas de salud, fue reemplazado por Gary Holt, el guitarrista clásico de Exodus, que desde ese año se ha mantenido como el cuarto integrante de la banda.

Santiago y Viña, ciudades que presenciaron la cuarta visita de Slayer a Chile.

La siguiente visita del conjunto fue el año 2012, en el marco del Maquinaria Festival, donde compartieron escenario con KISS, Mastodon y Marilyn Manson entre otros en el Club de Campo Las Vizcachas, en lo que es considerado como uno de los mejores festivales musicales en la historia de nuestro país. Esta jornada en particular, en la que repasaron gran parte de su trayectoria, pasaría a los libros como la última vez que Dave Lombardo tocó con Slayer en cualquier escenario, ya que tres meses más tarde abandonaría el grupo tras un desacuerdo con King y Araya.

Slayer tocando en el Maquinaria Festival 2012.

El año 2012 no solo estaba pactada la participación en el Maquinaria, ya que también fue anunciado un sideshow junto a Mastodon para el día siguiente (12 de noviembre) en el Teatro Caupolicán, también producido por Transistor. Sin embargo, este concierto fue cancelado el mismo mes del evento por razones que nunca quedaron claras. Lo cuál pudo haber sido una doble jornada de Slayer al igual que el año anterior, esta vez no se pudo dar.

El concierto que no se realizó: Slayer y Mastodon.

Llegamos a octubre de 2013, y por tercer año consecutivo Araya y compañía se presentan en territorio nacional, esta oportunidad como teloneros de Iron Maiden en el Estadio Nacional, donde tocaron un set más corto que en shows anteriores pero que dejó muy prendidos a los asistentes, que acababan de ver a Ghost y ya se preparaban para disfrutar del show de la bestia. Este concierto contó con Paul Bostaph en la batería, que meses antes había regresado para nuevamente reemplazar a Lombardo.

La vez que Slayer tocó en el Estadio Nacional.

Finalmente, en mayo del 2017, la alineación Araya-King-Holt-Bostaph regresó a Chile dentro de una nueva gira mundial, ahora promocionando su álbum de 2015 “Repentless”, ante un Movistar Arena eufórico y repleto. Quienes abrieron el show fueron los nacionales Dekapited y los argentinos A.N.I.M.A.L, dando una gran antesala a la demolición que causó Slayer con un set de 20 temas, que repasó desde los clásicos de su primer álbum hasta los temas más recientes de la agrupación californiana.

El octavo concierto de Slayer en Chile.

Siete visitas, ocho conciertos, y estas leyendas del thrash metal siguen con la potencia que los identifica, pero este 6 de octubre todo llega a su fin. Se cierra un ciclo, Slayer llega con su gira de despedida y 25 años después de su primer show en Chile, tocarán su último concierto acá en compañía de las bandas Anthrax, Pentagram Chile y una banda por confirmar, evento a realizarse en el Estadio Bicentenario de La Florida en lo que será el festival Santiago Gets Louder 2019.

La última visita de Slayer, pactada para el próximo 6 de octubre.

 

Escrito por Martín Torrealba