Este mes Creedence Crearwater Revival, el primer disco homónimo de la banda originaria de California cumplió nada menos que ¡50 años!

Mi historia con Creedence comenzó desde pequeño ya que es una de las pocas bandas rockeras que me mostraron mis viejos. Mis primeros recuerdos de este grupo norteamericano deben remontarse a mis 8 o 9 años y un disco que mis papás compraron en esa época en la célebre y hoy extinta “Feria del Disco”.

Antes a eso había escuchado un par de temas sueltos de ellos pero no sabía a qué grupo pertenecían, pues bien, a pesar de que el CD que mis papás compraron era un “Grandes éxitos”, comencé a interesarme por aquellas canciones de sonidos rockeros pero a la vez con algo de blues y otro poco de psicodelia. Años más tarde ya con la expansión musical gracias a la piratería y la posterior proliferación de internet comencé a conseguir mis propios discos de ellos e incluso algún DVD.

Este mes el primer álbum de esta banda, que ya forma parte de mi vida, cumplió nada menos que medio siglo desde su publicación y consideré que era necesario rendirle un pequeño tributo en forma de review para seguir inmortalizándolo, comencemos.

El primer tema del homónimo disco que dura 33 minutos y 17 segundos, es “I Put a Spell on You”, curiosamente un cover a un extravagante músico pionero del rock n’ roll llamado Screamin’ Jay Hawkins, sin embargo, al contrario de la versión original, que es bastante oscura, la versión de Creedence tiene un sonido muy romántico a modo de balada, un tema lento e intenso de 4 minutos y medio que hasta el día de hoy es parte de los repertorios en vivo de John Fogerty y Creedence Clearwater Revisited y que probablemente más de algún rockero haya dedicado alguna vez.

A este inicio romántico le sigue “The Working Man” un tema con tintes mucho más bluseros y rockeros, además de una guitarra sobresaliente que nos muestra toda la energía del grupo. Una canción simple y directa que probablemente nos habla de las ganas de Fogerty por dedicarse al rock y vivir por él.

El tercer tema es el primer hit de la banda “Suzie Q”, canción de 8 minutos y medio, que es un cover a Dale Hawkins y que si bien tiene algunas semejanzas en el ritmo, la versión de los californianos comienza muy lenta con un feeling muy psicodélico que poco a poco comienza a intensificarse con las guitarras que combinan perfectos con los golpes de batería. A medida transcurre la canción el solo de guitarra se vuelve más complejo hasta alcanzar el climax, perdiendo el sonido blues para dar paso a un esquizofrénico rock que luego se desvanece lentamente.

“Ninety-Nine and a Half” es la cuarta pista del disco y nuevamente es un cover, esta vez a Wilson Pickett uno de los músicos más importantes en el desarrollo del soul norteamericano. La canción se diferencia del original, ya que Fogerty le otorga un sello blues y solos apasionados como ya nos comienza a acostumbrar en este disco.

El quinto tema es “Get Down Woman”, una canción de 3 minutos y ocho segundos mucho más relajada y que se acerca al blues clásico de ritmos lentos y liricas sexuales que nos deja entrever toda la influencia del Misisipi que recogía este cuarteto originario de El Cerrito, California.

“Porterville” es la sexta canción del disco, escrita por Fogerty en una etapa anterior de la banda cuando se hacían llamar “The Golliwogs”, tiene un inconfundible sonido de “rock sureño” y según el mismo John es una semi-biografía ya que para componerla se inspiró en su padre y otras partes son simple fantasía.

El penúltimo corte es “Glommy”, tema que comienza lento pero a medida va avanzando comienzan a aparecer las frenéticas guitarras que van alterando la calma como invitando a entrar en un estado de desenfreno y éxtasis, sin duda una de las canciones más psicodélicas del disco.

Cerrando el disco está “Walk on the Water”, otro de los temas de la época “The Golliwogs” escrita por John y Tom Fogerty. Es de sonido melancólico y donde se puede adivinar la influencia religiosa sobre los hermanos, también comienza lenta y  a medida transcurre aparecen los solos de guitarra que comienzan a envolvernos y la batería empieza a acelerar su ritmo. Cada vez las guitarras son más frenéticas y atacan sin compasión, como para cerrar con broche de oro un disco debut bastante redondo.

Sin lugar a dudas Creedence Clearwater Revival, disco que apareció en Julio de 1968, se transformó en un debut que no dejó indiferente a nadie, ya sea por el talento compositivo y la maestría al ejecutar la guitarra de John Fogerty, así como el rescatar canciones del blues y el soul estadounidense y darles un toque de frescura que los convertirían en clásicos de todos los tiempos como son los casos de “I Put a Spell on You” o “Suzie Q”. Un disco que solo sería el comienzo para una banda que daría mucho que hablar y que a estas alturas ya se les considera leyenda del rock.

Por Ricardo Soto Galdámez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.