La tan esperada banda noruega de metal progresivo, pisó finalmente tierras chilenas en el marco de la promoción de su último disco Malina (2017). Captando las necesidades de sus fans, a través de la insistencia en las plataformas sociales, presentaron dos shows en Club Chocolate el 5 y 7 de marzo. Es así que fuimos afortunados testigos de lo que sucedió la segunda noche, en la cual prometieron un setlist algo distinto al anterior.

Siendo a las 19:30 la apertura de puertas comenzó a aparecer una fanaticada muy puntual, dentro de la cual destacan poleras de Primus, Tool, Opeth, Gojira, etc. También, llegan algunas personas con camisa y pantalón de tela, directamente desde sus oficinas a presenciar el imperdible evento, donde la vestimenta ya pasaba a segundo plano. Indudablemente, se respiraba un aire de expectación ante la llegada de los gentleman de la nueva ola del metal progresivo.

La banda chilena, Crisálida fue la encargada de abrir el show presentando temas de su aclamado disco Terra Ancestral (2015). El resultado es una alquimia intrigante que provoca el prog metal, lo ancestral y sonidos del folk sureño, dándole a sus canciones cierto sello distintivo forradas de idiosincrasia. Cinthia Santibañez, vocalista de la banda, demostró no sólo su tremenda versatilidad vocal, capaz de pasar desde el canto lírico a una potencia gutural impresionante, sino que también su predominio en el escenario, su carisma y energía la categorizan como una frontwoman destacable en la escena del rock chileno. Del mismo modo, la evidente complicidad del dúo logró transmitir una vibra de cercanía durante una media hora perfectamente cronometrada, como antesala al platillo fuerte de la noche.

Se desmontan los instrumentos de los chilenos y rápidamente se procede a instalar el equipamiento de Leprous. Se comienzan a escuchar ciertos susurros entre el público «¿son ellos?» y evidentemente, es la misma banda ayudando a los roadies a realizar ese trabajo. Son aquellos momentos donde se demuestra una sencillez y humildad de parte de la banda, además del compromiso que tienen con sus conciertos.

Con una puntualidad al estilo noruego, Leprous se hace presente en el escenario a las 21:00 , abriendo con «Foe», ante la euforia de un público que se notaba que esperaba esto hace mucho tiempo. Es evidente, la preocupación y dedicación de la banda por otorgar un show de calidad en todas sus dimensiones, teniendo apoyo visual tanto en imágenes como con un juego de luces muy preparado, todo perfectamente sincronizado según los momentos de cada canción.
La pegajosa melodía introductoria de «From the Flame» se abre paso como uno de los temas más reconocidos dentro del nuevo álbum, marcando uno de los primeros momentos desatados de la noche, como también el coreado «Rewind». En ese momento, el infaltable «olé olé» por parte de la gente se hacía presente entre canciones, desde un sentimiento de infinita gratitud y admiración hacia los artistas.

Por otro lado, la cuota colérica y emotiva la aporta «Acquired Taste», donde la voz desgarrada de Einar nos tralada hacia un ambiente de profunda desolación y logra emocionar a la audiencia. Todo esto bajo unos cabeceos sincronizados, que nos demuestran que Leprous es una banda casi de precisión matemática hasta en los detalles más pequeños. Sin embargo, la tónica que nos presenta el destacado tema «Boneville» pareciera ser aquella perfecta consumación de la etapa en la que se encuentra ahora la banda, donde todo logra ser condensado y articularse como una «calma antes de la tormenta», frase que podría servir para describir el estilo y la vibra de este álbum en general.

La agradecida banda, satisface al público con dos encore «The Price», tal vez una de las canciones más esperadas, en donde la banda y el público se fusionaron bajo una complicidad perfecta. Por último, la noche remata con la vigorosa intermitencia de «Third Law , en la cual, la banda pareciera rendirse ante una audiencia que los recibió con los brazos abiertos.
De ahí que impresiona ver el tremendo espectáculo que presentan los noruegos, donde la disposición a darlo todo en el escenario estaba a simple vista, tanto así que los acalorados Leprous parecían tener una energía inagotable en cada uno de los temas, sin flaquear ni una sola vez y con una ferocidad inesperada.

Sintetizando, pocas veces se tiene la oportunidad para destacar el virtuosismo de una batería tocada con tanta pasión, un bajo que adquiere protagonismo, guitarras prolijas y un teclado que le da el toque particular a la banda, sin perderse ninguno de los elementos, todos los integrantes fueron protagonistas de una excelente clase del nuevo metal progresivo.

 

SETLIST 7 DE MARZO:
1. FOE
2. THE FLOOD
3. FROM THE FLAME
4. TRIUMPHANT
5. ACQUIRED
6. LEASHES
7. REWIND
8. THE WEIGHT
9. SALT
10. BONEVILLE
11. FORCED
——————————-
12. THE PRICE
13. THIRD LAW

 

Review por: Francisca Tassara

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.