Dentro del circuito under chileno existen rostros que si bien están inspirados en el metal, suenan como si hubiéramos cruzado a dos razas que se unen para explotar un sonido poco visto en las tocatas chilenas. Se trata de Wild Parade, trío santiaguino que busca y excava más allá de la música, sonando como una mezcla de estilos, pero disfrutando un viaje psíquico que renueva sus energías para consolidar su propio sonido.

Esta banda nació por la idea de Samuel Maquiera -guitarra/voz (The Ganjas y Yajaira). Luego se unió Antaños -bajo/coros- junto al actual baterista Ness (La Hell Gang). Wild es una de las bandas que se ha presentado dentro del ajetreado circuito subterráneo donde se revuelca en los suburbios de Santiago.

La banda inició en el año 2011, momento en que Sam deseaba buscar un sonido perdido en la escena, indagando en riffs que estaban en algún lugar escondido, dando vueltas desde principios de los 90’ e intentando rescatar el espíritu de los sonidos del pasado. Maquieria quería crear una escena más cruda y roquera, para crear un sonido que se excluya de sus bandas. En aquel momento decide conversar con Antaños para dar pie a la iniciativa, ahí él comienza a tocar bajo. Al principio estaban con Iván Molina en la batería, pero luego ingresó del Ness en su lugar, allí el trío se consolidó, agarrando personalidad y onda.

Su primer proyecto fue el Demo 2013, editado en formato cassette, que posteriormente salió de manera limitada en 7”EP (con solo dos tracks del demo por BYM Records). Como me dijo Ness en una entrevista personal, ellos armaron una escena «trasher metal punk rocker», mezclando diferentes estilos para crear, dedicándose y distinguiéndose en la escena underground. De esta forma comenzaron a surgir sus primeros proyectos.

Su primera producción se destaca con un inicio potente, con fuertes notas, mostrando el comienzo entre diferentes mezclas, algunas más tranquilas, pero, otras con fuertes voltajes y una voz expresando furia. Entre bajos resonantes tipo stoner y rock pesado con una guitarra mecánica. Es una manera de descargar energía en altas revoluciones.

En el 2015 siguieron con toda potencia en las melodías, Human Waste demuestra el descontento hacia el sistema. Una voz desgarradora, riffs ácidos, certeros y metalizados, con notorias influencias de Nirvana, mostrando toques de lo más sucio. Entre un metal noventero que se inyectaba a la vena con lo mejor del grunge junto a algunos toques ochenteros. Este álbum destaca el tema más esencial del disco, como excelente inicio con Destroying The System, seguido por No Vote y Hidden Garden, donde marcan rapidez, fortaleza, junto a una energía que alucina.

Al siguiente año Wild Parade lanza Psychofiction, que fue producido y mezclado por Jack Endino en Estudio Lautaro. El disco posee toques psicodélicos, jugando con otras líneas en los sonidos, sin dejar su estilo thrasher. Es de corta duración, pero con la misma intensidad.

Este agrupa cinco canciones dispuestas a dejarnos con alta gravedad en las melodías. Cuenta con su clásico tema homónimo que abre con toda energía el álbum. Donde demuestran cierta madurez en los sonidos, jugando y avanzando para potenciar su fortaleza para guiarse a una mayor intensidad. Presenta un bajo tipo stoner, riffs instintivos y percusiones desencadenadas. Cabe destacar que la voz de Sam es áspera, gruesa y sedienta en busca de más.

Otros temas destacados de este álbum son Suicide Politics y Rip It Off, marcando temáticas oscuras, extrañas y en contra el sistema, con cierta influencia del metal, pero se distinguen más por la voz y el empuje de guitarras hacia el sello industrial, que suena auténticas, creando su propio sello.

Además, en ese mismo año fueron los encargados de inaugurar el concierto de Guns n’ Roses, donde dieron cátedra y calentaron los motores para una noche furiosa.

En la parte escénica, esta banda presenta una propuesta muy alternativa a la música roquera, potente y propia, demostrando que pueden dominar el escenario con su música. Llevando gente a bares y antros, donde se disfruta al ritmo de estos fuertes sonidos.

Sin duda, es una de esas bandas que no hay que dejar de escuchar, dan cátedra en el under y en la música chilena, dándose a conocer con su originalidad. Como alguna vez me comentó Sam, Wild Parade va por más rock and roll.

Por Fernanda Schell.

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