REVIEW CONCIERTO | DEBUT IMMINENCE EN CHILE: INTENSIDAD A MERCED DE LA AGONÍA
Nota: Catalina Caniumir Ortiz
Fotos: José Onetto @foto.onetto
Una jornada marcada por el virtuosismo y los matices del fuego se dejó sentir durante la noche de este domingo 28 de septiembre en el Teatro Cariola. La llegada de Imminence, banda sueca de metalcore que por vez primera se presentaba en Chile, en compañía de 2 grandes apuestas del metal nacional, hicieron de la culminación del mes de septiembre un acto de purga y energía desgarradora.
Primero fue el turno de Defragment, quienes se encargaron de abrir con una fuerza y brutalidad sólida, la cual se enmarcó en la saturación de la sociedad a través del tiempo y problemáticas de la globalización como eje. “Consumed” fue la elegida para dar inicio a su show, pasando por algunos temas inéditos que siguen la misma línea narrativa de su último más reciente lanzamiento, el Ep “Made Of Chaos”.

Luego fue el turno de All Tomorrows, donde pudimos adentrarnos más en las texturas emotivas de los tópicos sociales abordados, y los cuales además dieron pie a la soltura de un público que se mantenía tímido, y que poco a poco se fue entregando, dejándose llevar por los trances y explosiones de un sonido intenso y pulcro.

Este puente entre ambas bandas se sintió como el perfecto complemento para comprender de mejor manera los matices y personalidad de Imminence, quienes luego de aquella previa, tomaron sus posiciones sobre el escenario para dar inicio a una obra sobre la intensidad a merced de la agonía.
Con una puesta en escena desgarrante y enérgica, Imminence se entregó a su público que lo esperaba con ansias y un aura de esperanza, pues prontamente iniciado el show, los espectadores y los suecos hicieron click conectando profundamente a medida que su repertorio transcurría.

Con el violín como sello e instrumento vital, Eddie Berg (vocalista) invitó al público presente a dejar salir todo lo reprimido y guardado dentro de los corazones, quienes no tardaron en entregarse por completo a la banda, coreando incesantemente cada una de las canciones elegidas para la especial ocasión. Pasando por temas como “Heaven Shall Burn”, “Come What May”, entre melodías poderosas al son de las cuerdas, la atmósfera del lugar se fue tiñendo de un azul brillante que gritaban desolación, y naranjas calmaban la bruma emocional con calidez.

El cierre se dio con “The Black” cargado de efusividad y performance, dejando entre ver que su propuesta viene para ser más que una jornada más en un país de sudamérica, y presenciar una banda que promete instalarse en la escena por largo tiempo, con un viaje que se siente vital, de espíritu jovial, lleno de cosas por vivir e impaciente por querer contarlo, compartirlo y dejarse nutrir.
