REVIEW CONCIERTO | Steven Wilson: Una Experiencia Sensorial y Sonora más allá de la Música.

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Reseña: Kevin Fuentealba Mol
Fotos:
Guillermo Salazar | DG Medios


Una calurosa tarde de domingo fue el escenario para el esperado regreso del maestro Steven Wilson a suelo nacional. Aunque su presencia se ha vuelto gratamente familiar gracias a sus diversos proyectos, esta cita era especial: marcaba su retorno como solista tras siete años, un anhelo para quienes lo esperábamos en esta faceta, a pesar del inolvidable show que nos regaló junto a Porcupine Tree en 2022.

Esta vez, el show fue una experiencia distinta; un concierto más grande, inmersivo y, a pesar de ello, con un estilo más minimalista. Lo más llamativo fue la solicitud del propio Steven: limitar el uso de cámaras para tomar fotografías o videos, algo que durante el concierto la gran mayoría de los fans siguió al pie de la letra.

Fotos: Guillermo Salazar | DG Medios

The Overview: Un Largometraje Audiovisual

El ingreso de Wilson al escenario fue fugaz. Con una cerveza en su mano y sin decir una palabra, el músico británico dio pie a su show interpretando por completo su último álbum, «The Overview».

Desde el inicio resultó llamativo el formato del concierto. Solo una pantalla al medio y las luces del escenario componían el acompañamiento; y es que, realmente, no se necesitaba nada más. Aunque la música suele ser el foco principal, en esta ocasión lo visual se elevó al mismo nivel, complementándose a la par con lo que se mostraba en pantalla, logrando un show completamente hipnótico y atrapante. Las proyecciones transformaron el escenario en un largometraje, con animaciones espaciales, bosques psicodélicos y texturas abstractas que envolvían a la banda.

“Gracias, buenas tardes Santiago”, fueron sus primeras palabras, mientras el Movistar Arena se rendía a sus pies tras solo una canción. El repaso de «The Overview» fue perfecto: casi 40 minutos para ejecutar, con una exactitud compleja, un álbum de solo dos canciones: la extensa «The Overview» y la atmosférica «Objects Outlive Us». Un momento especialmente significativo para nuestro país, considerando que el propio Steven viajó al norte de Chile en busca de inspiración para esta obra, un detalle reflejado en las imágenes cósmicas proyectadas.

Los aplausos finales sellaron este primer set, que en palabras del propio Wilson fue “muy intenso”, antes de anunciar una pausa de 20 minutos con la promesa de que aún quedaba mucho por delante.

Fotos: Guillermo Salazar | DG Medios

Un Viaje por el Laberinto Wilson

De nuevo en silencio, Wilson y su banda tomaron sus posiciones para arrancar el segundo set con «King Ghost». Steven es un verdadero maestro; descalzo, como si necesitara sentir el pulso del escenario, y de pocas palabras, es un músico completo que con su sola presencia en el escenario emite una mística que pocas personas consiguen, sumada a un pequeño toque de humor que mantiene atrapado al público. Tras repasar «Home Invasion» y «Regret #9», las pantallas dejaron de ser protagonistas y el show se tornó y enfocó más en el componente sonoro.

En esta parte del set, el repertorio se enfocó mucho en lo progresivo, algo que el propio Wilson destacó diciendo: “Llevamos una hora y media de show y solo hemos tocado 4 canciones, los puristas del rock progresivo ya están contentos, así que ahora haremos una canción pop de menos de 4 minutos…”. Así presentó «What Life Brings» y tocó posteriormente «Staircase», ambas del álbum «The Harmony Codex». En general, el show fue un repaso completo por muchos de los estilos que el británico ha explorado en su carrera: prog, metal, dreampop, electro rock, space rock y synth pop, entre otros.

Fotos: Guillermo Salazar | DG Medios

Cuando uno cree que un show no puede sonar mejor, aparece Steven con un sonido impecable. Como anécdota personal, pensé ver el concierto con protectores puestos, pero el sonido estaba tan perfectamente logrado que decidí quitárselos y disfrutar la experiencia. Además, recordando su etapa en Porcupine Tree, a la que llamó de forma humorística “banda de mierda”, nos regaló «Dislocated Day» en una interpretación con guitarras impresionantes y un curioso juego junto al baterista. Le siguió «Pariah», uno de los momentos más emotivos del show, acompañado por los flashes de los teléfonos.

El rock progresivo “old school” se tomó el set con «Luminol», una canción que, según el propio Wilson, no tocaron mucho en el tour pero que aman en Latinoamérica, provocando bastantes saltos en el sector de cancha y una energía imponente. «Harmony Korine» y «Vermillioncore» cerraron esta parte con una ovación constante y un mutuo agradecimiento por parte de los fans y del propio músico, antes de tomarse un breve descanso.

Fotos: Guillermo Salazar | DG Medios

Cátedra Emocional

El regreso para la última parte del show fue un nuevo homenaje a su banda madre con «Voyage 34 (Phase I)». Antes de «Ancestral», Wilson dedicó sus últimas palabras al público, agradeciendo por un show extenso y manifestando su deseo de volver pronto.

Pero el golpe emocional se guardó para el final. Con «The Raven That Refused to Sing», acompañado por su icónica y emotiva animación, el Movistar Arena quedó en un silencio respetuoso, dejando en evidencia su capacidad vocal y su incomparable poder como narrador. Fue la prueba irrefutable de que, más allá del virtuosismo, su mayor talento es la capacidad de conmover hasta dejar un nudo en la garganta.

Fotos: Guillermo Salazar | DG Medios

El paso de Steven Wilson por nuestro país es algo que cuesta explicarlo en palabras simples. Fue la mezcla perfecta entre lo sensorial, visual y sonoro que solo los que estuvimos presentes podemos asimilar; un largometraje audiovisual meticulosamente curado. Aunque esto no es de sorprender, considerando que Wilson es un excelente productor que ha llevado varios trabajos a otro nivel en cuanto a lo sonoro. El formato íntimo del show es completamente atrapante y hace que las casi tres horas de concierto se sintieran como un suspiro. Fue una experiencia distinta, difícil de comparar con otros eventos, y para los que estuvimos presentes, una de las presentaciones de rock progresivo más impecables que Santiago haya visto en el último tiempo.