EVENTOS | Gigantes en el espejismo: El retorno celestial de Oasis y la eternidad de Be Here Now

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Cuando el siglo XX se asomaba a su ocaso, el mundo del rock británico tenía nombre y apellido: Oasis. Eran los hijos del ruido y la gloria, los arquitectos de un sonido que convirtió los sueños en himnos y la arrogancia en arte. En 1997, con el lanzamiento de “Be Here Now”, los hermanos Liam y Noel Gallagher alcanzaron el punto más alto de su reinado, un resplandor tan deslumbrante que aún hoy se refleja en los ecos de la historia musical.

Grabado en los míticos Abbey Road Studios de Londres, el disco fue anunciado por el rugido de “D’You Know What I Mean?”, un himno de arrogancia y poder que alcanzó el número uno en el Reino Unido. Cuando “Be Here Now” vio la luz el 21 de agosto de 1997, rompió todos los récords: se convirtió en el álbum más vendido en su primera semana en la historia británica y alcanzó el puesto número dos en las listas estadounidenses. Era el momento en que Oasis se coronaba como la banda más grande del planeta, el epicentro de una revolución sonora que ya había trascendido el britpop para convertirse en una fuerza cultural.

 

Aunque el tiempo y la crítica posterior lo etiquetarían como un trabajo “demasiado producido”, su impacto fue indiscutible. Noel Gallagher, con su habitual franqueza, llegaría a llamarlo “una estafa al rock & roll”, pero incluso en esa contradicción residía su grandeza: “Be Here Now” era exceso, ambición y delirio, todo lo que definía la esencia de Oasis.

El álbum nos dejó joyas inmortales como “Stand by Me”, “All Around the World” —una épica de nueve minutos con guiños psicodélicos a The Beatles y un video inspirado en “Yellow Submarine”— y la melancólica “Don’t Go Away”, último gran éxito de la banda en los Estados Unidos. Incluso el actor Johnny Depp participó en la grabación de “Fade In-Out”, aportando su toque de guitarra slide, mientras la banda se movía entre la euforia y el colapso.

Con más de 100 millones de discos vendidos en toda su carrera, Oasis no solo marcó una época, sino que la definió. Fueron los profetas del ruido, los poetas de los suburbios, los que enseñaron al mundo que el rock británico aún podía rugir con furia celestial. Tras “Be Here Now”, el grupo atravesó silencios, reconciliaciones y distancias, pero su legado quedó tallado en mármol: pocas bandas lograron capturar la esencia de una generación como ellos.

Ahora, más de dos décadas después, ese eco inmortal volverá a retumbar en Santiago: el próximo 19 de noviembre, el Estadio Nacional se vestirá de historia para recibir la gira “Oasis Live’ 25”, una celebración del sonido que cambió para siempre la manera de sentir la música. Será una noche donde cada acorde, cada verso y cada grito recordarán que hay canciones que no envejecen, solo esperan su momento para renacer.

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