Katatonia en Sala Metrónomo: una noche de introspección y oscura belleza
Eduardo Sandoval - @edo_cl
Reseña: Sigfredo Sandoval
Fotos : Eduardo Sandoval – @edo_cl
La noche del 18 de marzo de 2026 quedará grabada como una de esas jornadas donde la emoción y la introspección se apoderan por completo del ambiente. En una Sala Metrónomo repleta y expectante, Katatonia regresó a Santiago para ofrecer un recorrido profundo y elegante por más de tres décadas de trayectoria, consolidando una vez más el vínculo especial que la banda mantiene con el público chileno.
Desde los primeros acordes de “Thrice”, quedó claro que no sería un show más. La atmósfera densa y melancólica, sello inconfundible del grupo, envolvió a los asistentes, quienes respondieron con un respeto casi reverencial. Sin pausas innecesarias, la banda fue desplegando un setlist cuidadosamente elegido: “Soil’s Song”, “The Liquid Eye” y “Austerity” marcaron un inicio sólido, combinando potencia y emotividad en partes iguales.

El viaje continuó con “Rein” y “Leaders”, reforzando ese equilibrio entre la crudeza y la sutileza que define su sonido. La ejecución de “Dead Letters” y “Nephilim” elevó aún más la intensidad del show, mientras que “Wind of No Change” y “The Longest Year” trajeron momentos de reflexión colectiva, con un público completamente entregado.
Uno de los puntos altos de la noche fue la interpretación de “Old Heart Falls” y “July”, donde la conexión emocional alcanzó niveles palpables. “Lethean” y “No Beacon to Illuminate Our Fall” profundizaron esa sensación de viaje introspectivo, demostrando la madurez compositiva de la banda. Hacia el cierre, “In the Event Of” preparó el terreno para un final simplemente majestuoso.
El broche de oro llegó con “Forsaker”, una interpretación cargada de intensidad y belleza que dejó a la audiencia en estado de trance. Un cierre perfecto para una presentación que, más que un concierto, se sintió como una experiencia compartida.

Mención especial merece la inclusión de cuatro temas de su más reciente trabajo de 2025, “Nightmares as Extensions of the Waking State”, los cuales se integraron de forma natural al repertorio, confirmando la vigencia y evolución constante de la banda.
La conexión con el público fue otro de los grandes pilares de la noche. Jonas Renkse, con su habitual sobriedad y cercanía, supo comunicarse con los asistentes en los momentos justos, generando un ambiente íntimo que se sintió en cada rincón del recinto. Su interpretación vocal, cargada de emoción contenida, fue el hilo conductor de una velada impecable.

Katatonia no solo repasó su historia; la reafirmó con una presentación que dejó completamente elucinados a los asistentes. En un formato íntimo, pero cargado de intensidad, la banda volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las propuestas más respetadas dentro del metal contemporáneo.
Una noche para atesorar.
