EVENTOS | Apocalyptica: cuando los violonchelos encontraron su lado más salvaje

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Lo que comenzó como una aventura de cuatro estudiantes de música clásica terminó convirtiéndose en una de las propuestas más originales del metal. Desde sus primeras interpretaciones de Metallica hasta la incorporación de baterías y voces, Apocalyptica demostró que los violonchelos podían rugir con la misma intensidad que una guitarra eléctrica, derribando las fronteras entre la música clásica y el metal.

Tras el éxito de «Plays Metallica by Four Cellos» (1996), el grupo finlandés comenzó a construir una identidad propia, explorando composiciones originales y nuevos territorios sonoros. Discos como «Inquisition Symphony» (1998) y «Cult» (2000) marcaron esa evolución, demostrando que su propuesta podía ir mucho más allá de reinterpretar canciones de otras bandas.

En 2002, Max Lilja dejó la agrupación, poniendo fin a una etapa de su formación original. Apocalyptica continuó como trío y se preparó para una transformación importante: su música comenzaría a apoyarse con mayor fuerza en las percusiones, ampliando la intensidad y las posibilidades de sus composiciones.

Max Lilja

Para «Reflections» (2003), la banda contó con la participación de Dave Lombardo, legendario baterista de Slayer, como músico invitado. Su aporte reforzó el carácter potente y experimental del álbum, que se alejó del formato centrado exclusivamente en los violonchelos para explorar una sonoridad más cercana a la energía de una banda de metal convencional.

Durante esta etapa también comenzó a colaborar Mikko Sirén, quien asumió la batería en las presentaciones en vivo y posteriormente se convirtió en miembro oficial. Así, Apocalyptica inició un nuevo capítulo sin renunciar a la singularidad que la había convertido en una propuesta reconocible dentro de la escena metalera.

Con su álbum homónimo, «Apocalyptica» (2005), la agrupación profundizó esa evolución e incorporó voces a su universo instrumental. Entre sus colaboraciones más destacadas estuvieron Lauri Ylönen, de The Rasmus, en “Life Burns!”, y Ylönen junto a Ville Valo, de HIM, en “Bittersweet”. Ambas canciones acercaron su música a un público más amplio, sin abandonar la combinación de melodías intensas, atmósferas oscuras y arreglos de violonchelo.

El disco también incluyó “Quutamo”, una muestra de cómo la banda podía ampliar sus horizontes y experimentar con distintos matices sin perder su esencia. Para entonces, Apocalyptica ya no era solamente el grupo que tocaba Metallica con instrumentos clásicos: se había consolidado como una formación capaz de construir un lenguaje musical propio.

 

Décadas después de sorprender al mundo con sus reinterpretaciones de Metallica, los finlandeses regresaron a sus raíces con «Plays Metallica Vol. 2», publicado en 2024. El álbum recupera esa conexión fundamental con la banda estadounidense y vuelve a demostrar que sus canciones pueden adquirir una dimensión distinta cuando pasan por el sonido profundo y dramático de los violonchelos.

No se trata simplemente de reemplazar guitarras por instrumentos clásicos. La propuesta de Apocalyptica transforma los riffs, las melodías y la energía de cada composición, creando un encuentro entre la elegancia de la música académica y la fuerza del metal.

El próximo viernes 23 de octubre de 2026, Apocalyptica regresará a Chile con su espectáculo «Plays Metallica Vol. 2», en el Teatro Cariola. Será una oportunidad para reencontrarse con canciones emblemáticas de Metallica desde una perspectiva distinta, donde los violonchelos asumirán el protagonismo sin perder la potencia que exige el metal.

Con una trayectoria marcada por la experimentación, las colaboraciones inesperadas y la capacidad de reinventarse, Apocalyptica ha demostrado que la música clásica y el metal no son mundos opuestos. A veces, basta con cuatro cuerdas —y una buena dosis de distorsión emocional— para hacer temblar los cimientos de ambos.

Las entradas están disponibles a través de Passline.