REVIEW CONCIERTO | Fauna Primavera 2025: Todos los detalles del festival que hizo vibrar Santiago

REVIEW CONCIERTO | Fauna Primavera 2025: Todos los detalles del festival que hizo vibrar Santiago

Desde su debut en 2011, Fauna Primavera se ha consolidado como uno de los festivales más queridos por el público chileno. Año tras año ha sabido reunir propuestas que cruzan generaciones y estilos, siempre bajo el mismo espíritu: celebrar la música sin etiquetas. Este 2025, el festival volvió a demostrar por qué su nombre es sinónimo de curaduría inteligente, producción de alto nivel y esa atmósfera única que mezcla pasado y presente en un mismo escenario.

Tras una noche de lluvia intensa, el amanecer del primer día trajo un cambio radical. El sol se impuso con fuerza sobre el parque, anunciando una jornada calurosa que no tardaría en encenderse. Él Mató a un Policía Motorizado fue el primer gran punto de encuentro. Los argentinos, viejos conocidos del público local, volvieron a Chile reafirmando los lazos que han construido a lo largo de los años. Su sonido, entre la melancolía y la épica cotidiana, llenó el aire con canciones como Más o menos bien y La noche eterna.

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El momento más emotivo llegó con “El tesoro”, himno del indie en español, que Santiago Motorizado dedicó a Rivers Cuomo de Weezer, una de sus grandes inspiraciones. Un gesto simple pero cargado de simbolismo que reflejó la esencia del festival: la conexión entre generaciones, estilos y emociones.

El viaje sonoro continuó con la banda escocesa Mogwai, quienes subieron al escenario Levi’s con una bandera de Palestina al costado, dejando clara su postura política sin necesidad de palabras. Fieles a su estilo, ofrecieron un set hipnótico, denso y emocional, liderados por Stuart Braithwaite, con casi nula interacción con el público, pero con un sonido que hablaba por sí solo. Cada crescendo y cada pausa fueron una invitación al trance colectivo, una experiencia más espiritual que performática.

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Si Mogwai llevó la jornada al terreno de la introspección, James devolvió toda la energía al cuerpo. Liderados por el carismático Tim Booth, los británicos ofrecieron una de las presentaciones más vibrantes del día. Nueve integrantes llenaron el escenario con una energía contagiosa. Aunque tuvieron algunos problemas técnicos, Booth los sorteó con elegancia y humor, demostrando su oficio y cercanía. Su entrega fue total: bailes frenéticos, saltos, y hasta un momento de crowdsurfing que desató la euforia. Fue un show que recordó por qué la conexión de James con Chile sigue siendo tan fuerte.

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Luego llegó el turno de Stereolab, la banda franco-británica que transformó el escenario Levi’s en un viaje de art rock, electrónica y experimentación. Presentando material de su nuevo disco «Instant Holograms on Metal Film» (2024), mostraron una precisión impecable y una sensibilidad única. Lætitia Sadier, siempre sonriente, interactuó en español con el público mientras alternaba instrumentos y guiaba un set cargado de texturas. El show culminó con “Immortal Hands” y “Cybele’s Reverie”, en una presentación elegante y precisa que cerró entre aplausos.

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El cierre del primer día estuvo en manos de Weezer, y no podía haber mejor elección. La banda californiana irrumpió en el escenario BCI con una avalancha de nostalgia, humor y guitarras encendidas, celebrando los 30 años del mítico «Blue Album» (1994). Desde los primeros acordes de “My Name Is Jonas”, quedó claro que la jornada tendría un final tan emocional como explosivo.

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Rivers Cuomo, con su carisma peculiar y una simpatía inesperada, conquistó al público chileno hablando en español entre canción y canción. Agradeció el cariño, lanzó bromas y conectó de forma genuina con una audiencia que no dejó de corear.

El setlist fue un viaje por tres décadas de historia, con clásicos y sorpresas que desataron la locura colectiva. Sonaron “In the Garage”, “Perfect Situation”, “Pork and Beans” y “Beverly Hills”, junto a momentos de pura complicidad con «Island in the Sun» y «Say It Ain’t So». Pero los momentos más especiales llegaron con joyas rescatadas del pasado: “Longtime Sunshine”  y “Devotion”, que no sonaban en vivo. Dos regalos inesperados para los fanáticos de toda la vida, que recibieron cada nota como una cápsula de tiempo.

También hubo espacio para su lado más lúdico, con una electrizante versión de “Enter Sandman” de Metallica, que hizo saltar incluso a quienes no lo esperaban. El cierre con “Buddy Holly” fue un coro multitudinario, una comunión entre generaciones que celebraban tres décadas de un disco que cambió la historia del rock alternativo.

Weezer no solo cerró el primer día del Fauna Primavera 2025: lo transformó en una fiesta emocional, donde pasado y presente se abrazaron bajo las luces del escenario y el eco de miles de voces unidas en un mismo himno.

Fauna Primavera 2025 – Día 2: del brillo electrónico a la densidad emocional de Massive Attack

El segundo día del Fauna Primavera 2025 arrancó con el sol en lo alto y el ánimo recargado. Después de una primera jornada marcada por la nostalgia y la épica guitarrera, el sábado prometía una experiencia distinta: más diversa, más sensorial y con una carga emocional que iría creciendo hasta el final.

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El arranque tuvo una sorpresa inesperada. Javiera Mena, llamada a última hora para reemplazar la baja de RY X, transformó lo que pudo ser un imprevisto en uno de los momentos más vibrantes del día. Su show fue una explosión de synthpop y estética futurista: luces de neón dibujando su logo al fondo, teclados dobles, visuales hipnóticos y una devoción total de sus fanáticos, que cantaron cada palabra. Temas como «Luz de piedra de luna», «Mar de coral», «Entropía», «Otra era» y «Sufrir» marcaron un inicio poderoso, con Javiera desplegando seguridad y carisma, reafirmando su estatus como una de las voces más importantes del pop electrónico latino.

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Desde el calor brillante del synthpop, el ambiente se tornó más cálido y orgánico con The Whitest Boy Alive. La banda liderada por Erlend Øye regresó al mismo festival donde se reactivó en 2019, y el público lo recibió como a viejos amigos. Con su mezcla de funk suave y pop minimalista, recorrieron los dos discos que marcaron su historia: Dreams (2006) y Rules (2009). Cada canción sonaba como un reencuentro, con el carisma natural de Øye y una conexión sincera que hizo que hasta los más escépticos movieran los pies.

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Uno de los primeros platos fuertes fue Tash Sultana, la multiinstrumentista australiana que volvió a demostrar por qué es considerada un fenómeno en vivo. Su show fue una demostración pura de talento y libertad creativa: desde el inicio con el cover de «I Shot the Sheriff», fue construyendo capas sonoras en tiempo real, grabando loops, cambiando de instrumentos y generando una energía magnética. Fue una de esas presentaciones donde uno simplemente observa, asombrado, cómo alguien puede crear un universo entero desde cero.

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El aire cambió con la llegada de AURORA, quizás una de las artistas más esperadas del festival. Su presentación fue casi espiritual: visuales etéreas, luces que parecían respirar al ritmo de su voz y una atmósfera de paz y conexión. Promocionando su reciente disco What Happened to the Heart, interpretó «Churchyard», «Exist for Love» que cantó rodeada de regalos que el público le ofrecía y «Seed», dedicada al pueblo palestino. En medio del show, lanzó un mensaje de apoyo a “los hombres y mujeres trans en la audiencia”, arrancando una ovación que trascendió lo musical. Fue una presentación llena de alma, energía y empatía, que dejó al público flotando entre lágrimas y sonrisas.

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La energía cambió nuevamente con Bloc Party, quienes llegaron para celebrar los 20 años de su emblemático «Silent Alarm». Sin necesidad de artificios, solo con su nombre brillando detrás, la banda británica salió a recordarnos por qué ese disco marcó una generación. Kele Okereke, firme y enérgico, lideró un set cargado de intensidad: «She’s Hearing Voices», «Mercury», «Hunting for Witches» y «Helicopter» desataron el baile colectivo, cerrando con una demoledora versión de «Ratchet» que dejó el suelo temblando.

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Y así llegó la joya de la corona: Massive Attack, los reyes absolutos del trip-hop, quienes transformaron el Fauna en un viaje sensorial y político. Desde el inicio con «In My Mind» y «Risingson», quedó claro que aquello no sería solo un concierto, sino una experiencia total. Con la participación de Elizabeth Fraser, la magia alcanzó otro nivel: su voz envolvió el aire en temas como «Black Milk», «Song to the Siren», «Group Four / In My Mind» y, por supuesto, la legendaria «Teardrop», que hizo vibrar cada rincón del recinto.

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Las visuales proyectaban mensajes y denuncias en español, reforzando el compromiso social de la banda, mientras el festival en sintonía con ellos optó por no vender carne de vacuno, en apoyo a su movimiento ambiental. Fue un cierre hipnótico, oscuro y conmovedor, que dejó a todos con la sensación de haber presenciado algo trascendente.

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El segundo día del Fauna Primavera 2025 fue el reflejo perfecto de la diversidad que define al festival: de la luminosidad pop al trance emocional, del baile colectivo a la introspección política. Dos jornadas, múltiples emociones y una certeza: Fauna sigue siendo ese espacio donde la música no solo se escucha, sino que se siente y se comparte como un ritual colectivo.

Nota: Luis Bonilla

Fotos: @edo_cl

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