EVENTOS | Tierra que retumba: El pulso incendiario de Molotov rumbo a Santiago Rocks

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Santiago se prepara para encender sus cimientos con Santiago Rocks, el festival que reunirá a algunos de los nombres más potentes y emblemáticos del rock latino: Babasónicos, Andrés Calamaro, No Te Va Gustar, Molotov, Enanitos Verdes, Álvaro Henríquez y Pettinellis, y los explosivos Hermanos Ilabaca. El próximo 13 de diciembre en Espacio Riesco, la ciudad será el escenario de un encuentro donde generaciones, estilos y memorias convergen en un mismo latido colectivo. Y entre todas esas fuerzas, una en particular llega dispuesta a detonar el aire: Molotov.

Desde su formación en 1995 en la Ciudad de México, Molotov ha sido un estallido permanente dentro del rock hispano. Su combinación de punk, rap rock y una actitud frontal contra la corrupción y la hipocresía convirtió a la banda en una voz incómoda y necesaria en un panorama musical que rara vez se atrevía a pisar esos terrenos sin filtro. Conformada por Micky Huidobro, Randy Ebright y Paco Ayala, la agrupación nació entre cambios de alineación, concursos ganados y noches en pequeños escenarios del Distrito Federal, hasta que su nombre comenzó a rugir con fuerza propia.

El punto de quiebre llegó con su primer gran manifiesto: el álbum “¿Dónde jugarán las niñas?” (1997), una bomba sonora que vendió más de un millón de copias y que colocó a Molotov en el radar mundial. Producido con la participación de Gustavo Santaolalla y Aníbal Kerpel, el disco fue comparado por medios estadounidenses con gigantes como Beastie Boys y Rage Against The Machine, no solo por su energía y crudeza, sino por la dirección política de sus letras.

Con temas icónicos como “Gimme The Power”, “Puto” y “Que no te haga bobo Jacobo”, la banda dejó en claro que su misión no era complacer a nadie, sino expresar sin concesiones el hartazgo de toda una generación. La censura que enfrentaron —desde tiendas que se negaban a vender el álbum hasta radios que le cerraron las puertas— solo reforzó el mito: los propios integrantes tuvieron que salir a vender el disco por las calles de su ciudad, desatando un fenómeno que ni la industria ni los medios pudieron ignorar.

Lo demás es historia que sigue escribiéndose: millones de copias vendidas, giras por América y Europa, presentaciones explosivas y un legado que continúa influyendo en nuevas generaciones de músicos y oyentes. Molotov es irreverencia, crítica, protesta y energía pura, una mezcla que se vuelve combustible sobre cualquier escenario.

Por eso su participación en Santiago Rocks promete ser uno de los momentos más incendiarios del festival. La banda mexicana llega con toda su historia, su fuego y su furia musical para encender Espacio Riesco y recordar por qué siguen siendo consideradas una de las propuestas más poderosas del rock en español contemporáneo.

El 13 de diciembre, Santiago no solo será testigo de un festival: será parte de una descarga histórica donde Molotov volverá a poner los dedos en la llaga… y los amplificadores al máximo.