EVENTOS | Constelación Sónica: El fulgor mutante de Babasónicos rumbo a Santiago Rocks
El próximo 13 de diciembre en Espacio Riesco, Santiago vibrará con la llegada de Santiago Rocks, un festival que reunirá a nombres esenciales del imaginario musical latinoamericano: Babasónicos, Andrés Calamaro, No Te Va Gustar, Molotov, Enanitos Verdes, Álvaro Henríquez y Pettinellis y los dinámicos Hermanos Ilabaca. Una noche donde convergen estilos, generaciones y trayectorias que han moldeado la banda sonora de miles. Y entre todas esas fuerzas creativas, una en particular destaca por su carácter mutante y su estética inimitable: Babasónicos.
Formados en 1991 en Lanús, Buenos Aires, Babasónicos nació como una rebelión contra lo predecible. Bajo la visión de Adrián “Dárgelos” Rodríguez y Diego “Uma-T” Tuñón, la banda surgió con un objetivo claro: crear un sonido que no obedeciera a las reglas ni a las tradiciones del rock argentino. Con la incorporación de Diego “Uma” Rodríguez, Diego “Panza” Castellano, Gabriel “Gabo” Mannelli y Mariano “Roger” Domínguez, el grupo dio forma a una identidad que pronto se volvería referencia ineludible dentro del movimiento de rock sónico.
Su debut llegó con el álbum “Pasto”, una obra que incluía el explosivo hit “D-Generación”, además de colaboraciones con figuras como Gustavo Cerati y Daniel Melero. Aquellos primeros pasos ya dejaban entrever una búsqueda inquieta y expansiva que los distinguiría de sus contemporáneos. Incluso en sus inicios, acompañaron a Soda Stereo como teloneros en 1992, confirmando que su energía no pasaba desapercibida.
Durante los años siguientes, Babasónicos profundizó su carácter vanguardista. Con “Trance Zomba” —su segundo álbum, lanzado en 1994— incorporaron por primera vez a un DJ como miembro estable, DJ Peggyn, un gesto que los convirtió en pioneros del rock nacional al integrar elementos del rap, funk, hardcore y psicodelia en su propuesta. Los shows que realizaron como parte del “Nuevo Rock Argentino” en 1995 marcaron una etapa de máxima experimentación: hip-hop, disco, soul y pop se fusionaban en presentaciones que hoy son recordadas como momentos clave de su evolución.
Esa búsqueda continuó con “Dopádromo”, un viaje aún más arriesgado que expandió sus horizontes rítmicos y los llevó de gira por Estados Unidos y Latinoamérica. Luego, con “Babasónica”, grabado en Nueva York, el grupo exploró territorios oscuros, metalizados y psicodélicos, consolidando un sonido único y radical que desafiaba cualquier etiqueta. Canciones como “Egocripta” revelaban un universo lírico en perpetua mutación, donde lo teatral, lo marginal y lo enigmático convivían con naturalidad.
El cierre de su década inicial llegó con “Miami” (1999), su última producción con DJ Peggyn y un disco que retoma la experimentación desde una perspectiva más definida, incorporando cuerdas e instrumentos no tradicionales. Para entonces, Babasónicos ya había dejado claro que su esencia no era la permanencia, sino la transformación constante. Cada álbum era un viraje; cada etapa, un nuevo mundo.
Hoy, más de treinta años después, su obra forma parte del ADN del rock latinoamericano. Sus discos, sus giros estéticos, su imaginería y su capacidad para reinventarse han convertido a Babasónicos en una banda que trasciende épocas y generaciones. Su participación en Santiago Rocks promete ser un viaje sensorial: una explosión elegante, provocadora y luminosa que reafirmará por qué son uno de los proyectos más influyentes y visionarios de la región.
El 13 de diciembre, Espacio Riesco no solo recibirá un concierto: será testigo del resplandor de una constelación viva, inquieta y siempre impredecible. Y en el corazón de esa galaxia musical, Babasónicos volverá a encender su fuego inclasificable.

