REVIEW CONCIERTO | Caos Controlado: The Fall of Troy debuta con una noche de energía desbordante
Reseña: Patricio Gutiérrez
Fotos : Cristian Calderón – @cristianbelano
El jueves 5 de marzo quedará grabado en la memoria de quienes llegaron hasta el Teatro Cariola para presenciar el esperado debut en Chile de The Fall of Troy. Con el recinto completamente colmado y una audiencia ansiosa por descargar energía, la noche prometía intensidad desde el primer instante.
Pocos minutos antes de las 20:00 hrs comenzó el show de Matar a Grax, quinteto santiaguino de math-punk que resultó ser el ensamblaje perfecto para abrir la jornada. Peluches, monos inflables, ironía y un sonido crudo y afilado marcaron su presentación, con pasajes que por momentos recordaban a la irreverencia de Nuclear Rabbit. Caótico, lúdico y completamente ad-hoc para lo que vendría después.

Luego fue el turno de Delta, banda de amplia trayectoria en la escena nacional. Su despliegue técnico y virtuosismo preparó el terreno con solvencia, mientras la potente voz y presencia escénica de Paula Loza elevaba el ánimo del público y dejaba el ambiente en el punto exacto para el plato fuerte de la noche.

A las 22:00 hrs en punto apareció el trío de Washington con una misión simple: vaciar sobre los asistentes todo su caos controlado. Thomas Erak, Tim Ward y Andrew Forsman arrancaron con “Laces Out, Dan!”, B-side del disco Doppelgänger, y el teatro explotó en un mosh gigantesco. La audiencia coreaba a gritos los pasajes melódicos de Erak mientras los guturales de apoyo de Ward reforzaban la intensidad.
Durante todo el concierto quedó en evidencia el impresionante despliegue técnico del trío: cambios constantes de ritmo ejecutados con precisión quirúrgica, arpegios que no funcionan como simples adornos sino como el eje central de cada canción, y un Forsman en la batería que literalmente no le dio descanso a su hardware, golpeando con tanta potencia que varias veces debió reajustar herrajes de platos y toms. Brutalidad y sincronía absoluta.

Como la banda celebra los 20 años de Doppelgänger, el repertorio incluyó varios de sus momentos más icónicos: “You Got a Death Wish, Johnny Truant?”, “Act One, Scene One”, “F.C.P.R.E.M.I.X.”, “Laces Out, Dan!” y “Macaulay McCulkin”. Cada uno desató los momentos más coreados y mosheados de la noche. Otro punto alto fue “Caught Up”, del álbum Manipulator (2007), cuando Erak pidió que la “lavadora humana” se desatara con todo, provocando una respuesta inmediata y feroz del público.
La noche terminó convertida en una verdadera descarga colectiva. Lo que podría parecer un entramado caótico de ritmos imposibles y estructuras complejas se transformó en un oleaje perfectamente coherente de sonido. Incluso para quienes no están habituados al math-rock o mathcore, la música de The Fall of Troy resulta sorprendentemente accesible gracias al genio compositivo y virtuosismo sin egolatría de Thomas Erak, donde cada instrumento es parte esencial de una intrincada máquina de melodías y tensión.

Durante una hora y cuarenta minutos, la banda golpeó al público con la intensidad de un boxeador de peso pesado. Y el público respondió igual de fuerte. Un debut explosivo, caótico y memorable. Una de esas noches que la escena local recordará por mucho tiempo.

