REVIEW CONCIERTO | Power of Metal CL Fest 2: cuatro descargas, un solo infierno de acero en Sala Metrónomo

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El frío que quedó flotando sobre Santiago después de la lluvia jamás fue rival para el fuego que ardía al interior de la Sala Metrónomo. El Power of Metal CL Fest 2 reunió a cuatro nombres de distintas generaciones y latitudes del metal, convirtiendo una helada noche de invierno en un verdadero averno de riffs, solos incendiarios y cuellos castigados sin piedad. Con una sólida asistencia de público y un sonido que se mantuvo impecable durante toda la jornada, el festival demostró que el heavy metal sigue respirando con fuerza.

Los encargados de abrir la batalla fueron los nacionales Letalis, jóvenes representantes del thrash y heavy metal santiaguino que, desde el primer minuto, demostraron que estaban listos para compartir cartel con auténticas leyendas. Liderados por una frontwoman Jacqueline Jara, de enorme presencia escénica, la banda apareció prácticamente espada en mano para declarar la guerra con «Sigo Aquí Sin Huir», seguida por «Fiera de Acero», «Veneno de Escorpión», «Directo a la Muerte», «Escupe Fuego» y el acelerado cierre con «Insoportable Speed». Actitud, potencia y un sonido demoledor fueron suficientes para dejar el escenario completamente encendido.

Foto Eduardo Sandoval – @edo_cl

La posta quedó en manos de los argentinos Azeroth, quienes demostraron por qué llevan tres décadas defendiendo el heavy metal melódico desde Buenos Aires. Fernando Ricciardulli y compañía desplegaron un show cargado de técnica, melodía y fuerza, repasando composiciones como «Condena Eterna», «El Mandato», «Esclavo del Tiempo», «Y sus Máscaras Caerán», «La Salida», «Más Allá del Caos», «Senderos del Destino» y «Campaña al Desierto», cerrando con la emotiva «En Agonía». El público respondió con entusiasmo, reconociendo a una banda que mantiene intacta su vigencia y que continúa elevando el estandarte del heavy metal clásico sudamericano.

Foto Eduardo Sandoval – @edo_cl

El tercer asalto quedó reservado para los estadounidenses Riot V, quienes llegaron celebrando nada menos que 50 años de historia, demostrando por qué su nombre sigue siendo sinónimo de heavy metal tradicional. Desde el demoledor inicio con «Narita», la banda convirtió la Sala Metrónomo en una auténtica fiesta metálica. Himnos como «Fight or Fall», «Road Racin'», «Victory», «Johnny’s Back», «Flight of the Warrior», «Bloodstreets», «Take Me Back», «Warrior» y la monumental «Thundersteel» fueron ejecutados con una precisión impecable. El carisma del bajista Don Van Stavern, compartiendo tragos con los fanáticos más cercanos al escenario mientras no dejaba de tocar, reflejó perfectamente el espíritu cercano y desenfadado de la banda. El encore con «Sign of the Crimson Storm» y la infaltable «Swords and Tequila» terminó por convertir el recinto en una celebración absoluta del heavy metal de la vieja escuela.

Foto Eduardo Sandoval – @edo_cl

Cuando parecía que la noche había alcanzado su punto máximo, aparecieron los neerlandeses Pestilence para recordarle a todos que el death metal técnico también puede ser una obra de arte. Liderados por el incombustible Patrick Mameli, los europeos regresaron a Santiago con casi cuatro décadas de trayectoria para descargar una presentación devastadora, repasando parte importante de una discografía compuesta por once álbumes de estudio. Cada riff fue un bisturí, cada solo una demostración de virtuosismo y cada blast beat un golpe directo al pecho. Sin excesos ni artificios, Pestilence construyó una muralla de precisión quirúrgica que mantuvo al público completamente hipnotizado, alternando clásicos con material más reciente y dejando claro por qué siguen siendo uno de los referentes absolutos del death metal técnico mundial.

Foto Eduardo Sandoval – @edo_cl

El Power of Metal CL Fest 2 no solo reunió grandes bandas; construyó una verdadera comunión entre músicos y fanáticos, donde el frío santiaguino quedó completamente sepultado bajo toneladas de distorsión, cuero, acero y pasión metalera. Cuatro propuestas distintas, un sonido impecable y un público que respondió desde el primer acorde hasta el último riff demostraron que el metal sigue siendo un lenguaje universal que no entiende de fronteras ni temperaturas.

Foto Eduardo Sandoval – @edo_cl

Porque cuando el averno abre sus puertas, la lluvia deja de importar. Solo quedan el volumen al máximo, los puños en alto y una sola ley escrita en acero: Metal Rules!

Nota: Pablo Silva

Fotos: Eduardo Sandoval – @edo_cl