REVIEW CONCIERTO | PIL en Blondie: ruido, trance y Lydon escupiendo vanguardia

PIL

La noche del 15 de abril de 2026 en el Club Blondie de Santiago no fue simplemente un concierto: fue una invocación. Una descarga densa, cruda y profundamente hipnótica de una de las leyendas sobrevivientes del punk más visceral: Public Image Ltd.

El ambiente era un retrato vivo de la cultura que PiL ayudó a moldear. Pantalones escoceses, poleras de los Pistols, gorras, suspensores y uno que otro mohicano teñido daban forma a una audiencia que no solo asistía, sino que encarnaba el legado. Desde temprano, la majestuosa Colombina Parra abrió la jornada con una entrega directa y sin adornos, preparando el terreno para lo que vendría.

Y lo que vino fue intensidad pura.

Desde los primeros compases de Home, PiL dejó en claro que su propuesta sigue siendo tan desafiante como en sus mejores años. El sonido, experimentalmente sincronizado, se sostuvo sobre una base instrumental sólida y peligrosa: Scott Firth en el bajo hizo retumbar los cimientos de Blondie con una presencia casi física, mientras Bruce Smith en batería aportaba precisión y músculo. Lu Edmonds, hipnótico entre guitarras y sintetizadores, tejía capas sonoras que parecían arrastrar al público a un trance colectivo.

Sobre ese entramado, John Lydon.

Carisma intacto, irreverencia afilada, una voz que no ha perdido su filo ácido. Dueño absoluto del escenario, se mantuvo en constante diálogo con el público: “¿qué tal está su inglés?”, “están muy callados”, “¿quieren más?”, provocando y seduciendo con la misma facilidad. En medio de ese intercambio, escupió una frase que resonó como declaración de principios: “ningún político es mi amigo”, distanciándose de cualquier lectura simplista sobre su figura.

El setlist fue un recorrido contundente por su legado: Know NowCorporateWorld Destruction, y un punto altísimo con This Is Not a Love Song, que encontró a la audiencia completamente entregada. PoptonesDeath Disco y Flowers of Romance profundizaron ese estado casi hipnótico donde la multitud parecía flotar más que moverse.

El cierre de la primera parte con Public Image fue explosivo, pero la noche estaba lejos de terminar. Tras dos pausas —para fumar— Lydon regresó para los encores. Open UpRise (con presentación de la banda) y un segundo encore con AnnalisaAttack y Chant terminaron de consolidar una experiencia que fue tanto física como emocional.

PiL no es solo una banda: es un punto de inflexión en la historia de la música. Su influencia atraviesa generaciones y estilos —del post-punk al dance alternativo, del art punk al mutant disco— y ha marcado a artistas tan diversos como Sonic Youth, Gorillaz o Nirvana. Verlos en vivo hoy no es un ejercicio de nostalgia, sino una confirmación de vigencia.

Porque lo que ocurrió en Blondie no fue un recuerdo del pasado.

Fue presente puro, incómodo, hipnótico y profundamente necesario.

Comparte esta noticia con tus contactos