REVIEW CONCIERTO | Jinjer en Chile: Un regreso hipnótico y resistente
Texto: Catalina Caniumir O.
Fotos: José Onetto
El pasado 23 de abril del 2026 quedará marcado en la historia de la banda ucraniana de death metal Jinjer con nuestro país, al ser un regreso un tanto diferente, marcado por los altibajos de un abril desafiante para los bolsillos a nivel nacional, cambios sorpresivos, y un aire de agotamiento energético que -cabe decir- necesitaba exactamente de una dosis estruendorosa de vitalidad, y, mejor dicho, una inyección inmediata de lo que precisamente Jinjer mejor sabe compartir.
La jornada partió con las presentaciones de dos bandas nacionales, siendo Insanity Storm los encargados de abrir, con un show que se caracterizó por el misticismo, el ritual, y la fuerza del Black metal melódico.

Por consiguiente, les siguió All tomorrows, con un magistral metal progresivo sobre el escenario.

La banda ucraniana volvió a pisar suelo nacional para esta vez presentar su último álbum “Duél”, dando inicio a su show en el Teatro Caupolicán con una estética que se condice más con esta nueva etapa que cursa Jinjer. Su vocalista, Tatiana Shmaylyuk vistiendo de rosa y detalles rojizos, junto a rosas que aluden a la portada del nuevo disco, en conjunto a visuales que invitaban a corear los nuevos temas. ¿Y Las balas de la portada? Pues, los disparos parecían venir incorporados en la presencia escénica de Tatiana, siendo ella misma la personificación de un gatillo y, nosotros como espectadores, su objetivo a atravesar.

Con “Vortex” la invitación a dejarse llevar ante lo gozoso y el groove de la banda se sintió un deber inmediato. El manejo vocal sigue siendo algo que no deja de madurar e ir por un camino de total grandeza, lo mismo ocurre con la forma que tiene la banda para integrar polaridades en su sonido, fusionando brutalidad con disfrute y algo que cautiva entre conceptos más extasiantes como encandilantes a lo largo de toda su trayectoria, como lo fue el traspaso de “Teacher” a “Kafka” y el retorno de la fuerza combinada del goce con “Judgement (&punishment)”, el cual no solo mantuvo al público coreando a todo pulmón, sino que a su vez puso a bailar al Teatro Caupolican, a pesar de algunos evidentes problemas de sonido por parte del recinto.
Hacia el cierre, canciones más experimentales y complejas fueron la tónica establecida, partiendo con “Perennial”, “Someone’s Daughter”, para desbordar cada espacio, repartir vulnerabilidad transmutada en una expulsión desafiante de soberanía y mucha dominancia sobre el escenario.

“Pisces” marcó el punto final de la noche, con una cuota emotiva necesaria para regular la atmósfera y poder digerir una jornada que no dejó a nadie indiferente.
