REVIEW CONCIERTO | Angelo Pierattini volvió a casa: emotivo y contundente regreso ante un Teatro Nescafé de las Artes repleto
La noche del jueves 4 de junio de 2026 quedará grabada como uno de los momentos más significativos en la trayectoria de Angelo Pierattini. Ante un Teatro Nescafé de las Artes completamente lleno, el músico chileno protagonizó un esperado y fortalecido regreso a los escenarios, luego del grave accidente sufrido en 2025 que lo obligó a una prolongada recuperación y a mantenerse alejado de la actividad en vivo.
La expectación era evidente desde antes de que se apagaran las luces. El público, compuesto por seguidores de distintas generaciones, recibió con una ovación cerrada al cantautor incluso antes de verlo aparecer. Entonces, desde uno de los pasillos del recinto, comenzó a entonar a capela «Las cosas simples», avanzando lentamente entre los asistentes hasta llegar al escenario. El gesto no fue casual: simbolizó el recorrido de una carrera construida junto a su audiencia y el profundo vínculo que lo une a quienes han acompañado su camino artístico durante décadas. La emoción se apoderó del teatro mientras Pierattini, sonriente y visiblemente conmovido, completaba ese trayecto que parecía resumir su regreso. Más que un concierto, la velada se transformó en una celebración de la resiliencia, la amistad y la vigencia artística de uno de los nombres más singulares de la música chilena contemporánea.

El recorrido continuo con «Soy un aprendiz», marcando desde el inicio el tono íntimo y reflexivo de la presentación. Temas como «Qué simple vibra nuestro amor», «Ella y yo» y «La Fiesta» permitieron que la audiencia se sumergiera en el universo narrativo de Pierattini, donde la observación cotidiana y la profundidad emocional conviven naturalmente.
Uno de los primeros momentos destacados llegó con la aparición de Tata Barahona para interpretar «Carita de gato», clásico de Jorge González que fue recibido con entusiasmo por los asistentes. Tras una breve pausa para compartir recuerdos de su proceso de recuperación y agradecer el apoyo recibido durante los meses más difíciles, Pierattini continuó con «Lo que se ve no se pregunta», «Subiré a lo alto / Pasarita», «Ay morena» y una sentida versión de «Así fue».

La segunda mitad del concierto estuvo marcada por una serie de colaboraciones que reflejaron los profundos vínculos del artista con la escena musical nacional. Carlos Cabezas se sumó para una emotiva interpretación de «El adiós», mientras que Pablo Ilabaca aportó su talento en «Tontos bichos de hoy» y en una delicada versión de «In My Life» de The Beatles, uno de los pasajes más íntimos y conmovedores de la noche.

A medida que avanzaba el espectáculo, el repertorio se inclinó hacia la etapa de Weichafe, despertando la euforia de los asistentes. «Respiro la luz del sol», «5:30 AM», «Pan de la tarde» y «Ripio y soledad» sonaron con una fuerza renovada, demostrando que aquellas canciones mantienen intacta su capacidad de conectar con el público. La intensidad alcanzó su punto máximo con «La fuerza viene de la tierra» y «Pichanga», convertidas en verdaderos himnos coreados por todo el recinto.

Entre canciones, Pierattini realizó varias pausas para dialogar con el público. Con humor, sinceridad y emoción, habló sobre la fragilidad de la vida, la importancia de la familia, los amigos y el cariño de sus seguidores durante el último año. Lejos de la solemnidad, sus intervenciones transmitieron gratitud y una renovada energía creativa, evidenciando que el difícil episodio vivido en 2025 fortaleció su vínculo con la música y con quienes lo acompañan desde hace décadas.

El encore estuvo cargado de simbolismo. Primero llegó el estreno absoluto de «No estoy muerto, espérame», una composición que, por su título y contexto, adquirió una dimensión especial y provocó una de las ovaciones más largas de la noche. Luego vinieron «Amor por mi condena» y el cierre definitivo con «Menta, miel y sangre», dejando al público de pie y visiblemente emocionado.

Más allá de la impecable ejecución musical, el concierto representó una victoria personal y artística para Angelo Pierattini. Su regreso no solo confirmó su vigencia como compositor e intérprete, sino también su capacidad para transformar la adversidad en canciones, encuentros y momentos memorables. La noche del Teatro Nescafé de las Artes fue, en definitiva, el regreso de un artista que nunca dejó de estar presente en la memoria de su público y que ahora vuelve a caminar con paso firme hacia una nueva etapa de su carrera.
Agradecimientos: Agencia Rebeldes / Teatro Nescafé de las Artes
Nota: María Elizabeth Tolosa Ringele
Fotos: Eduardo Sandoval / @edo_cl
