REVIEW CONCIERTO | 25 años de Tronic: una noche de fiesta generacional en La Cúpula

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La fría noche santiaguina parecía no importar demasiado para las cientos de personas que comenzaron a reunirse desde temprano en las inmediaciones del Teatro La Cúpula. Mucho antes de que se abrieran las puertas, el ambiente ya tenía algo especial. Banderas, poleras de distintas épocas, discos, fotografías y conversaciones cargadas de recuerdos daban forma a una previa que se asemejaba más a una reunión de viejos amigos que a la espera de un concierto.

En las entrevistas realizadas afuera del recinto, la emoción era evidente. Algunos recordaban haber visto a Tronic en sus primeros años, otros confesaban haberlos descubierto mucho después, pero todos coincidían en algo: sus canciones habían acompañado distintas etapas de la vida. Esa mezcla generacional se hizo evidente desde el primer momento, con familias completas, grupos de amigos y fanáticos históricos compartiendo un mismo objetivo: ser parte del 25° aniversario de la banda.

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La jornada comenzó incluso antes del plato principal, con la presentación de Eduardo Caces, reconocido ex bajista de Lucybell, quien llegó con su nuevo proyecto “Trilogía de lo Común Lado B”. Acompañado en teclados y segundas voces por la DJ chilena Teresita Cabeza, el músico presentó una propuesta de corte electropop y electrónica en español, que fue bien recibida por el público y sirvió como una apertura atmosférica distinta, preparando el ambiente para lo que vendría más tarde con el show central.

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Una vez abiertas las puertas, el Teatro La Cúpula alcanzó rápidamente su máxima capacidad. El recinto quedó completamente repleto, al punto de que desplazarse entre el público se volvió prácticamente imposible. Sin embargo, esa incomodidad física se transformó en energía colectiva: el público no solo asistía a un concierto, sino a una celebración compartida.

El show de Tronic dio paso a un recorrido extenso por la historia de la banda, con un setlist que atravesó distintas etapas de su discografía. Temas como “Malos Amigos”, “Evoluciona” y “Hoy” marcaron el inicio de una noche cargada de intensidad, mientras que canciones como “La Granja” y “Fénix” comenzaron a encender progresivamente al público. Más adelante, piezas como “Somos Iguales”, “La Colina” y “Santiago” reforzaron ese vínculo directo entre banda y audiencia, que no dejó de cantar en ningún momento.

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La experiencia, sin embargo, iba mucho más allá de lo musical. Entre canciones, las pantallas del recinto daban vida a “Tronic TV”, una dinámica en la que cada integrante asumía el rol de reportero para presentar el siguiente tema, comentar anécdotas y agradecer al público. Este recurso no solo ordenaba el flujo del show, sino que también aportaba cercanía y humor, convirtiéndose en un sello de la jornada.

La puesta en escena también sumó intervenciones que dialogaban directamente con la temática de cada canción. Uno de los momentos más comentados llegó con “La Granja”, dedicada a la comunidad therians, cuando tres jóvenes caracterizadas como animales aparecieron sobre el escenario, generando sorpresa y complicidad entre los asistentes. Su presencia no fue aislada, ya que reaparecieron durante el show adaptándose a otras canciones y conceptos visuales del espectáculo.

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En el tramo medio del concierto, temas como “Pal Gato”, “Kerida”, “Kaguasaki” y “Veinte por Ciento” mantuvieron el ritmo alto, dando paso a uno de los momentos más coreados de la noche con “Capitán Caribe”. Allí apareció el antiinfluencer Otakin, caracterizado como un extravagante personaje caribeño, repartiendo billetes con el rostro de Ciro mientras el público reaccionaba entre risas y sorpresa.

El bloque final del show elevó aún más la intensidad con canciones como “Prendan la Radio”, “El Puñal”, “Tele Culiá”, “Soñando” y “Otra Vez”, antes de cerrar con “Combo Final”, que selló una noche cargada de nostalgia, energía y celebración.

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Todo esto permitió dimensionar el alcance del momento: Tronic no solo celebraba 25 años de carrera, sino también un catálogo de aproximadamente 160 canciones distribuidas en nueve discos, construidos junto a una comunidad que ha permanecido fiel a lo largo del tiempo. Lo vivido en La Cúpula fue, en esencia, una fiesta generacional donde la música, el humor y la identidad compartida se mezclaron en partes iguales.

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Nota: Luis Bonilla

Fotos: @edo_cl