REVIEW CONCIERTO | Violator en Santiago: una tormenta de thrash arrasó la Blondie

Violator

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

La lluvia podía golpear con fuerza las calles de Santiago, pero dentro del Club Blondie la tormenta era otra. El sábado 15 de agosto, el recinto se transformó en una caldera de riffs filosos, cerveza, cuero, parches y cabezas agitándose sin descanso. Violator llegó desde Brasil para desatar una verdadera masacre de thrash metal, pero antes de que los brasileños tomaran el escenario, tres nombres de la escena nacional se encargaron de preparar el terreno para una noche que tendría el volumen al rojo vivo.

Los primeros en sacar chispas fueron los rancagüinos de Slicer, banda formada alrededor de 2014 y dueña de una propuesta que ellos mismos bautizan como “Super Thrash Metal”. Velocidad extrema, riffs afilados y una ejecución agresiva fueron las armas utilizadas para comenzar a calentar una Blondie que todavía recibía los últimos golpes de la lluvia santiaguina. Su sonido crudo y acelerado dejó claro desde temprano que aquella noche no había espacio para la contemplación: esto era territorio de mosh.

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

Luego llegó el turno de Insekurity, representantes santiaguinos que aprovecharon la oportunidad para lanzar una descarga de thrash metal cruzada con elementos hardcore y punk. Temas directos, riffs trabajados y una energía desbordada consiguieron aumentar la temperatura del recinto. La banda se mostró sólida, con un sonido potente y una selección de canciones que conectó rápidamente con el público, llevándose una merecida dosis de aplausos antes de dejar el escenario listo para el siguiente golpe.

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

Acero Letal, desde Valparaíso, tomó la posta y llevó la noche directamente hacia el viejo y sucio espíritu del metal de los ochenta. Formados en 2009, los porteños atacaron con punteos filosos, redobles demoledores y riffs de auténtico old school thrash, provocando uno de los primeros grandes mosh pits de la jornada. La Blondie comenzaba a parecer una caldera fuera de control: cabezas, brazos y chaquetas de mezclilla con parches volaban al ritmo de una banda que sabe perfectamente dónde hundir el cuchillo.

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

Y entonces llegó Violator.

Sin demasiadas vueltas y sin necesidad de decoraciones innecesarias, los brasileños aparecieron para hacer lo que mejor saben: tocar thrash metal directo a la vena. Con casi 25 años de trayectoria, la formación encabezada por Pedro Arcanjo en bajo y voz, junto a Pedro Augusto y Marcelo Cambito en guitarras y David Araya en batería, descargó una maquinaria perfectamente aceitada, presentando además material de su más reciente trabajo, Unholy Retribution.

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

Desde los primeros riffs quedó claro que aquello iba a ser una pelea cuerpo a cuerpo. Las guitarras sonaron como si hubieran sido conectadas directamente a una descarga eléctrica, mientras la batería empujaba cada canción hacia adelante con una violencia que no daba espacio para respirar. Violator no vino a Santiago a posar: vino a romper cuellos. Y el público entendió perfectamente el mensaje, convirtiendo la pista en un gigantesco mosh donde los cuerpos chocaban al ritmo de una banda precisa, feroz y absolutamente concentrada.

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

El gran protagonista de la noche fue Pedro Arcanjo. Su conexión con los asistentes fue inmediata y terminó llevando la locura a otro nivel cuando el vocalista y bajista se lanzó directamente sobre el público. Pero la historia no terminó ahí. Al finalizar el concierto, Arcanjo volvió a saltar desde el escenario para mezclarse durante varios minutos con los fanáticos, recibiendo abrazos, saludos y muestras de admiración. Una escena que resume perfectamente la esencia de Violator: metal extremo sin distancia entre la banda y quienes mantienen viva esta música.

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

Lo de Blondie fue una noche de thrash en estado puro. Slicer, InsekURITY y Acero Letal dejaron el terreno cubierto de pólvora y Violator simplemente encendió el fósforo. Afuera, Santiago seguía bajo la lluvia; adentro, en cambio, los relámpagos venían acompañados de guitarras, blast de batería, sudor y una legión de headbangers dispuesta a sobrevivir a la tormenta.

Violator no tocó en Santiago. Violator atacó Santiago. Y la Blondie todavía debe estar recogiendo los pedazos.

Foto: Eduardo Sandoval / @edo_cl

Nota: Pablo Silva

Fotos: Eduardo Sandoval – @edo_cl