EVENTOS | De los barrios de Glasgow al trueno eterno: AC/DC, la dinastía del alto voltaje
Antes de los estadios repletos, antes de los himnos coreados por millones, antes del rugido ensordecedor de las guitarras… hubo una familia que cruzó el océano persiguiendo un futuro mejor. La historia de AC/DC no comienza con un amplificador encendido, sino con una maleta cargada de sueños.
Y este 11 y 15 de marzo, esa historia volverá a escribirse en vivo cuando el rock más eléctrico del planeta sacuda el Parque Estadio Nacional con dos noches destinadas a quedar grabadas en la memoria de Chile.
De la niebla escocesa al sol australiano
En 1963, la familia Young —encabezada por William y Margaret— abandonó los barrios obreros de Glasgow, golpeados por la crisis económica que afectaba a Gran Bretaña. Junto a siete de sus hijos, entre ellos George Young, Malcolm Young y Angus Young, se instalaron en Sídney buscando nuevas oportunidades.
La música ya corría por sus venas. En Europa quedó Alex, el hermano mayor, saxofonista y trombonista, quien influyó decisivamente para que sus hermanos menores abrazaran el camino musical.
Fue George Young quien dio el primer gran paso profesional al fundar The Easybeats junto a Harry Vanda. En 1968, la banda alcanzó el número uno en medio mundo con «Friday On My Mind», consolidándose como uno de los primeros fenómenos internacionales del rock australiano. Su sonido pop, cercano al de The Beatles, demostró que desde Australia también podían surgir éxitos globales.
Pero mientras The Easybeats brillaban bajo los focos, en casa comenzaba a gestarse algo más crudo, más visceral… más eléctrico.
Hermanos, guitarras y obsesión
La pasión por la música no solo venía de los escenarios. Su hermana Margaret exploraba discos de Elvis Presley, Little Richard, Buddy Holly y Chuck Berry, artistas que marcarían profundamente a los jóvenes Malcolm y Angus. Especialmente Chuck Berry, cuya forma de ejecutar la guitarra y su icónico “Duck Walk” quedarían grabados en la identidad escénica de los hermanos.
Malcolm Young dio el salto definitivo a la guitarra eléctrica, dejando la acústica atrás. Ese gesto abrió el camino para que el pequeño Angus Young heredara instrumentos y comenzara a forjar su propio estilo. Malcolm pasó por proyectos como Beelzebub Blues y una banda llamada Velvet Underground (sin relación con la agrupación estadounidense liderada por Lou Reed), mientras colaboraba en trabajos vinculados a su hermano George.
La ansiedad creativa también llevó a Angus Young, con apenas 17 años, a formar su propia banda: Kantuckee. Y fue en esos días cuando nació uno de los símbolos más icónicos del rock. Tras salir del colegio, Angus ensayaba aún vestido con su uniforme escolar. Su hermana Margaret le sugirió convertir ese atuendo en sello distintivo. Sin saberlo, estaba ayudando a construir una de las imágenes más reconocibles en la historia de la música.
El uniforme no era disfraz: era declaración de identidad.
El llamado que encendió la chispa
Antes del estallido definitivo, Angus Young tuvo su único empleo formal como impresor para una revista pornográfica. Pero el destino tenía otros planes. En 1973, recibió la llamada de Malcolm Young para unirse a un nuevo proyecto musical.
Ese proyecto se llamaría AC/DC.
Y el resto sería historia escrita con riffs incendiarios y escenarios en llamas.
Santiago: la próxima descarga eléctrica
Décadas después de aquella llamada que cambió sus vidas, AC/DC es sinónimo de potencia, legado y espectáculo sin concesiones. Una banda que nació del esfuerzo migrante, del trabajo familiar y de la pasión inquebrantable por el rock and roll.
Este 11 y 15 de marzo, el Parque Estadio Nacional será testigo de una nueva explosión sonora. No será solo un concierto. Será el eco de Glasgow, la energía de Sídney y el espíritu indomable de los hermanos Young fundidos en un solo rugido.
Porque algunas corrientes nunca se apagan.
Solo esperan el momento exacto para volver a encender el cielo.
Santiago, prepárate: el alto voltaje está por caer.

