EVENTOS | Dolor, riffs y legado: Black Label Society convierte la pérdida en fuego con Engines of Demolition
Engines of Demolition marca un nuevo capítulo en la historia de Black Label Society, y también en la vida de Zakk Wylde. No es un disco más: es el primero tras la muerte de Ozzy Osbourne, su mentor, hermano y compañero de ruta desde que Wylde se uniera a su banda con apenas 19 años. Esa ausencia atraviesa todo el álbum, dándole un peso emocional que se siente incluso en los pasajes más demoledores.
Desde el inicio, el álbum deja en claro su identidad: riffs sabáticos, groove espeso y una base rítmica poderosa. Temas como “Name in Blood”, “Gatherer of Souls” y “The Hand of Tomorrow’s Grave” combinan la crudeza del metal con un pulso stoner y sureño que captura la esencia más pura del rock pesado. En cortes como “Pedal to the Floor” y “Above & Below”, Wylde despliega un virtuosismo feroz, con solos filosos que dejan entrever la influencia de su reciente paso por Pantera.
Pero Engines of Demolition no es solo potencia. También hay espacio para la introspección y la sensibilidad. “Better Days & Wiser Times”, “Broken and Blind” y “The Stranger” muestran el costado más íntimo de Wylde, con baladas que coquetean con el country y el rock sureño. Su faceta como cantante —muchas veces subestimada— brilla con interpretaciones cargadas de emoción, acompañadas por arreglos cuidados y detalles sutiles que enriquecen cada composición. El uso del piano aporta una textura distinta, sumando profundidad a un álbum ya de por sí denso.
El momento más conmovedor llega con “Ozzy’s Song”, donde Wylde canaliza toda su melancolía en un homenaje directo a Ozzy. La carga emocional es innegable, convirtiendo la canción en uno de los puntos más altos del disco. Es aquí donde el álbum termina de consolidarse como una obra atravesada por la pérdida, pero también por el legado.
En conjunto, el disco ofrece una mezcla sólida de metal con raíces en Black Sabbath, rock sureño y groove, con riffs memorables y solos intensos. Es un trabajo honesto, crudo y profundamente sentido, que muestra a Wylde en un momento duro, pero también creativo y auténtico.
La banda —completada por John DeServio en bajo, Jeff Fabb en batería y Dario Lorina en guitarra— llevará este material al escenario el próximo jueves 30 de abril en el Teatro Coliseo, en su regreso a la capital tras siete años. Una oportunidad imperdible para experimentar en vivo la intensidad y la emoción de este nuevo capítulo. Y sí, mejor ir preparado y listo para una noche de metal en su estado más puro.
Entradas disponibles en www.puntoticket.com

