EVENTOS | Ecos de los gigantes: El retorno de Oasis y la resonancia de una era

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Hubo un tiempo en que el cielo de Manchester se abrió para dejar caer acordes que marcaron a toda una generación. Oasis, los hermanos Gallagher, y esa alquimia inconfundible entre arrogancia y poesía, están de regreso para hacer vibrar el alma de miles de fanáticos en el Estadio Nacional este 19 de noviembre, en el marco de su esperada gira “Oasis Live’ 25”. Una celebración que no solo revive los himnos del Britpop, sino la historia misma de una banda que aprendió a levantarse sobre los hombros de sus propios gigantes.

Tras el huracán mediático y musical que siguió a Be Here Now, el grupo tomó distancia para reencontrarse en el año 1999. Fue entonces cuando Noel, Liam y compañía entraron al estudio para dar vida a su cuarto trabajo, “Standing On The Shoulder Of Giants” —un título que, más que un guiño a la grandeza ajena, fue un recordatorio de su propio legado. Sin embargo, el camino no sería fácil. La partida de Paul Arthurs y Paul McGuigan marcó el fin de una era dentro de la banda, pero también el inicio de una nueva etapa creativa.

Con Gem Archer en la guitarra y Andy Bell en el bajo, Oasis redefinió su identidad, experimentando con nuevas texturas sonoras sin perder su esencia. El primer sencillo, “Go Let It Out”, devolvió a la banda al puesto número uno en las listas británicas, mientras que canciones como “Who Feels Love?” y “Sunday Morning Call” mostraron un lado más introspectivo y espiritual, tan alejado de la furia de sus primeros discos como cercano al alma de Noel Gallagher.

Aquel álbum, acompañado por el lanzamiento del registro en vivo “Familiar to Millions”, fue la confirmación de que Oasis no solo sobrevivía al paso del tiempo, sino que lo desafiaba. Aunque Noel ha admitido en retrospectiva su desencanto con esa etapa, los fans saben que cada nota de ese periodo representa una travesía: la búsqueda de una nueva voz dentro del caos.

Hoy, un cuarto de siglo después, la banda vuelve a los escenarios como si el reloj se hubiera detenido entre los ecos de “Don’t Look Back in Anger”, “Wonderwall” y “Champagne Supernova”. Y cuando suenen esos acordes bajo el cielo de Santiago, quedará claro que los gigantes nunca desaparecieron… solo estaban esperando el momento justo para rugir de nuevo.

Entradas agotadas.

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