EVENTOS | El alma de la gira: Cómo Pulp transforma la pérdida de Steve Mackey en una emotiva celebración en vivo
Cuando una banda con la trayectoria de Pulp decide regresar a la carretera tras años de silencio, los motivos suelen ser creativos o nostálgicos. Sin embargo, para el tramo que los traerá al Movistar Arena este próximo 8 de junio, se suma una capa de profunda emotividad que tiñe cada acorde. El actual «Automatic World Tour» y su reciente aplaudido álbum de estudio, «More» (2025), están atravesados por un tributo silencioso pero poderoso: la memoria de Steve Mackey, el histórico bajista de la agrupación que falleció en 2023.
Lejos de hundirse en la solemnidad o el luto paralizante, Jarvis Cocker y los suyos han decidido transformar la ausencia en un motor de resistencia humana y celebración colectiva.
Una dedicatoria firmada con honestidad
El impacto de Steve Mackey en el sonido de Pulp es incalculable. Fue el encargado de sostener las líneas de bajo bailables, elegantes y oscuras que hicieron de discos como Different Class verdaderos pilares del pop británico. Por ello, al entrar al estudio en Londres para registrar «More» en una intensa sesión de tres semanas, la banda tuvo claro desde el primer minuto que el álbum entero debía estar dedicado a su eterno compañero.
Esta dedicatoria se siente con fuerza en la propuesta orgánica del disco, el cual fue grabado conscientemente sin el uso de inteligencia artificial. Es un trabajo humano que abraza las texturas reales, un manifiesto que busca rescatar la pureza de la música tocada por personas de carne y hueso, tal como Steve lo hizo durante décadas.
La persistencia de las ideas sobre el escenario
El peso emocional de este tributo se traslada de manera directa a la experiencia en vivo. Quienes han presenciado los shows de esta gira internacional describen el espectáculo como una experiencia suspendida en el tiempo, donde canciones nuevas como «Spike Island» —que habla precisamente de la memoria y la persistencia de las ideas— conviven con los clásicos de siempre en una atmósfera de comunión absoluta.

El concierto en Santiago promete ser un refugio para la emotividad. Jarvis Cocker, con su habitual carisma y dominio escénico, lidera una ceremonia donde cada rasgueo y cada golpe de batería se sienten como un brindis al cielo. Para el público chileno, el concierto del 8 de junio no será solo la oportunidad de ver a una banda legendaria en su mejor forma creativa; será la ocasión de formar parte de un ritual donde la música demuestra su poder para volver inmortales a quienes ya no están.
