EVENTOS | El eco inmortal del rebelde: la travesía subterránea de Billy Idol

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Hay artistas que no siguen la corriente del tiempo, sino que la moldean con su voz y su actitud. Billy Idol, eterno insurgente del rock, ha hecho de la rebeldía una forma de permanencia. Su regreso a Chile el próximo 18 de noviembre en el Movistar Arena, en el marco de su gira “It’s a Nice Day To… Tour Again”, promete ser una celebración del espíritu indomable que nunca dejó de rugir. Entradas disponibles por sistema Puntoticket.

En el vasto laberinto del rock, Idol ha recorrido cada rincón del underground con la mirada desafiante de quien nunca temió perderse. Su historia entre 2010 y 2021 fue una etapa de reinvención: el rugido veterano de un músico que, lejos de apagarse, aprendió a brillar desde la sombra. En 2010, con su inseparable compañero de guitarra Steve Stevens, y nuevos aliados como Billy Morrison y Jeremy Colson, Idol regresó a los escenarios del Download Festival de Donington Park, prometiendo “actitud punk y versiones incendiarias”. Y cumplió. Su voz seguía siendo un golpe certero, una mezcla de furia y magnetismo que ningún paso del tiempo logró domesticar.

Pero su espíritu no se quedó anclado en la nostalgia. En octubre de 2014, Billy Idol lanzó su octavo álbum de estudio, “Kings & Queens of the Underground”, una obra introspectiva y poderosa que retrató su propio descenso y resurrección en los abismos del rock. Con la producción de Trevor Horn, y colaboraciones de Geoff Downes y Greg Kurstin, el disco debutó en el puesto 34 del Billboard 200 y alcanzó el número 8 en Alemania. Fue un testimonio sonoro de su madurez artística, una mirada honesta a la fragilidad detrás del ícono, donde canciones como “Save Me Now” o “Postcards from the Past” vibraban con una mezcla de melancolía y poder eléctrico.

Ese mismo año, Idol abrió aún más su alma con la autobiografía “Dancing with Myself”, una obra que lo mostraba sin máscaras: el chico salvaje, el superviviente, el hombre que aprendió a bailar con sus propios demonios. El libro se convirtió en un éxito de ventas del New York Times, confirmando que su historia no solo pertenece a los escenarios, sino también a la leyenda.

El tour mundial de “Kings & Queens of the Underground”, entre 2014 y 2015, lo llevó por Europa, Norteamérica y Australia, dejando a su paso un eco que recordaba sus días de furia juvenil con Generation X, pero también mostraba la serenidad de quien conoce el precio de la fama y la soledad. Lejos de detenerse, continuó girando durante 2016 y 2017, llevando su rugido a nuevas generaciones.

En 2018, el pasado volvió a encontrarse con el presente cuando Idol y Tony James, de Generation X, se unieron a Steve Jones y Paul Cook de los Sex Pistols bajo el nombre de Generation Sex. El concierto gratuito en el Roxy de Los Ángeles fue una descarga de electricidad pura: un homenaje al punk primigenio, a la rabia que nunca envejece.

En 2019, Billy Idol compartió cartel con Bryan Adams, demostrando que la experiencia no apaga la intensidad, solo la perfecciona. Y al año siguiente, su voz se alzó con un mensaje inusualmente ambiental: junto al alcalde de Nueva York Bill de Blasio, encabezó la campaña “Billy Never Idles”, una cruzada contra el ralentí innecesario de motores. Con su característico tono mordaz, lanzó una frase que se volvió viral: “¡Si no estás conduciendo, apaga el maldito motor!”.

Su espíritu camaleónico volvió a sorprender cuando colaboró con Miley Cyrus en la canción “Night Crawling”, parte del álbum “Plastic Hearts”, una unión intergeneracional donde el ícono ochentero y la estrella pop encontraron un punto común: la rebeldía sin fecha de expiración. No era la primera vez que compartían escenario; ya en 2016, ambos habían interpretado “Rebel Yell” en el iHeartRadio Festival de Las Vegas, en una fusión explosiva de energía y nostalgia.

 

El último destello de esta etapa llegó con “Bitter Taste”, lanzada en 2021 como parte de su EP “The Roadside”, dirigido por Stephen Sebring. La canción, sombría y reflexiva, narraba la supervivencia después del caos, una confesión del hombre detrás del mito, mirando atrás sin arrepentimientos.

Hoy, Billy Idol vuelve al escenario chileno como una figura inmortal: mitad relámpago, mitad cicatriz. Su voz aún ruge como una llamarada en medio de la noche, y su presencia recuerda que la rebeldía no envejece… solo se vuelve más sabia.

El 18 de noviembre, el Movistar Arena será testigo de otra página en su historia. Porque cuando Billy Idol canta, el tiempo se detiene, el punk respira… y el rock vuelve a sentirse vivo.

 

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