EVENTOS | Hozier: un alma celta entre el blues, el soul y la poesía

1LEAD-IMAGE_230115_JJ_HOZIER_Black_00040_Julia-Johnson-lowres

Desde los rincones lluviosos de Bray, Irlanda, Hozier —nombre artístico de Andrew Hozier-Byrne— ha trazado una carrera artística marcada por la profundidad lírica, el compromiso político y una voz que vibra entre la melancolía y la euforia. Su historia musical comienza mucho antes del fenómeno viral que lo catapultó a la fama mundial con «Take Me to Church«.

Primeros pasos y formación (2008–2012)

Desde pequeño, Hozier creció inmerso en la música afroamericana que escuchaban sus padres: blues, jazz y soul, además de desarrollar una temprana fascinación por The Blues Brothers y Nina Simone, a quien considera una de sus mayores influencias. A los 15 años ya era parte de una banda de blues llamada Blue Zoots, interpretando canciones de leyendas como Screamin’ Jay Hawkins y Howlin’ Wolf. Su paso por la Trinity College de Dublín lo llevó a colaborar con el grupo coral Anúna, con quienes grabó la canción «La Chanson de Mardi Gras» y realizó presentaciones en Europa.

Pero fue en 2012, desde la casa de sus padres, donde comenzaría a gestarse la canción que cambiaría su vida. Inspirado por su primer amor, textos ateos y la represión contra la comunidad LGBT+ en Rusia, Hozier escribió «Take Me to Church« como una crítica visceral al dogmatismo religioso.

Ascenso global con «Take Me to Church» (2013–2017)

El lanzamiento del EP «Take Me to Church» fue un punto de inflexión. El videoclip en blanco y negro, que retrataba la brutalidad hacia una pareja gay, se volvió viral y convirtió a Hozier en una voz comprometida. Su éxito lo llevó a firmar con Columbia Records y lo catapultó a escenarios internacionales como Saturday Night Live, The Voice y el Victoria’s Secret Fashion Show. La canción fue nominada a los Grammy como Canción del Año, obtuvo certificaciones multiplatino en EE.UU. y Reino Unido, y fue interpretada junto a Annie Lennox en la ceremonia de premiación.

Su álbum debut homónimo, «Hozier», lanzado en 2014, debutó en el número 2 del Billboard 200 y consolidó su estilo: letras cargadas de simbolismo, influencias del góspel y el folk, y un tono confesional. Canciones como «Cherry Wine«, «From Eden« y «Angel of Small Death & the Codeine Scene« mostraron su amplitud artística. El disco fue acompañado por una extensa gira mundial que incluyó América, Europa y Oceanía.

Exploraciones y madurez artística (2018–2022)

Tras un periodo de silencio, Hozier regresó con el EP «Nina Cried Power» en 2018, donde rindió homenaje a activistas musicales como Mavis Staples, con quien colabora en el tema homónimo «Nina Cried Power«. Este trabajo anticipó su segundo álbum, «Wasteland, Baby!» (2019), que debutó en el número 1 del Billboard 200. Canciones como «Movement«, «Almost (Sweet Music)« y «Shrike« reflejaron su crecimiento sonoro y poético.

Durante este período también participó en la banda sonora de La leyenda de Tarzán con «Better Love«, y colaboró con Meduza en «Tell It to My Heart«, además de componer «Blood Upon the Snow« junto a Bear McCreary para el videojuego God of War: Ragnarök. Durante la pandemia, usó sus redes para recaudar fondos y concientizar sobre causas sociales.

El renacer de un poeta celta (2023–act.)

Con el lanzamiento del EP «Eat Your Young» y su tercer disco «Unreal Unearth» en 2023, Hozier volvió a sorprender al público y la crítica. Inspirado en La Divina Comedia de Dante y en el duelo emocional de la pospandemia, el álbum explora pasajes del inframundo moderno a través de canciones como «All Things End«, «Francesca«, «Through Me (The Flood)« y «De Selby (Part 1)«, esta última con versos en irlandés. La narrativa lírica se nutre de espiritualidad, filosofía y folklore celta, reafirmando a Hozier como uno de los letristas más singulares de su generación.

En 2024, publicó el EP «Unheard», que reúne canciones inicialmente concebidas para su álbum anterior. El sencillo principal, «Too Sweet«, alcanzó el número 1 en el Billboard Hot 100, consolidando aún más su prestigio internacional.

Hozier en Chile

La visita de Hozier a Chile se vivió como un momento histórico para sus seguidores. En un concierto cargado de emotividad y excelencia vocal, el artista irlandés se presentó ante un público que coreó cada palabra con devoción. Su paso por el país no solo confirmó su conexión con la audiencia latinoamericana, sino que también evidenció el carácter atemporal de su obra, capaz de cruzar fronteras culturales y emocionales. Entre aplausos, silencio reverente y lágrimas, Hozier dejó en claro que su música, profundamente humana, no conoce de geografías.