EVENTOS | Paul Gilbert – WROC: rock, guitarras y buenos modales
Hay guitarristas que convierten la velocidad en una religión. Otros prefieren esconderse detrás de la técnica. Paul Gilbert, en cambio, siempre ha entendido que tocar rápido es apenas una parte del asunto. Desde los días incendiarios de Racer X hasta su consagración junto a Mr. Big, el estadounidense ha construido una carrera donde la precisión, la melodía, el humor y una curiosidad prácticamente inagotable conviven con una de las técnicas más reconocibles del rock.
A sus espaldas hay décadas de riffs imposibles, solos a velocidad de vértigo y una colección de discos que lo convirtió en referencia obligada para cualquier guitarrista que alguna vez haya intentado llevar sus dedos más allá del límite. Pero Gilbert todavía parece tener ganas de jugar. Y WROC (2026) es precisamente eso: una nueva vuelta de tuerca a su propia historia.

El álbum marca su regreso al formato vocal después de 2016, pero lo realmente llamativo está en el lugar desde donde nacieron sus canciones. Porque Gilbert encontró inspiración nada menos que en George Washington’s Rules of Civility and Decent Behavior, el célebre manual de etiqueta y buenos modales atribuido al primer presidente de Estados Unidos.
Sí, Paul Gilbert convirtió las reglas de cortesía de George Washington en canciones de rock.
Y ahí aparece una de las grandes gracias de WROC. Lo que en otro contexto podría parecer una idea académica, solemne o incluso absurda, en manos de Gilbert se transforma en material para riffs, melodías vocales y guitarras eléctricas. El propio músico ha contado que disfrutó muchísimo llevando las Rules of Civility —de ahí las siglas WROC— al terreno del rock.
El resultado es un disco que combina una mirada lúdica con una evidente intención musical. Las antiguas recomendaciones sobre comportamiento, respeto y convivencia se convierten en combustible para un repertorio donde Gilbert recupera su voz y vuelve a construir canciones alrededor de ella, sin abandonar el instrumento que lo convirtió en leyenda.

Y aunque la guitarra continúa siendo protagonista, WROC no funciona simplemente como una excusa para desplegar virtuosismo. Gilbert parece mucho más interesado en contar historias, construir melodías y experimentar con la relación entre voz y guitarra. Los solos siguen estando ahí, por supuesto. Sería imposible imaginar un disco de Paul Gilbert sin esos momentos donde las seis cuerdas parecen incendiarse, pero ahora aparecen integrados dentro de una propuesta más amplia.
La inspiración conceptual también aporta una cuota de humor muy propia del músico. Después de todo, pocas cosas son más Gilbert que tomar un antiguo manual de comportamiento y preguntarse: ¿qué pasa si hacemos rock con esto?
La respuesta está en WROC.
Y el propio Gilbert lo resume con una frase que parece diseñada para cerrar cualquier discusión sobre la naturaleza del álbum: espera que sus melodías vocales y de guitarra “conmuevan tu corazón y mejoren tus modales en la mesa”. Todo esto acompañado de una advertencia absolutamente imprescindible: “¡No escupas al fuego!”
Puede parecer una broma, pero detrás de esa irreverencia existe una idea interesante. WROC demuestra que, después de tantos años de carrera, Gilbert todavía encuentra inspiración en lugares inesperados. No necesita repetir la fórmula de Racer X, ni vivir permanentemente bajo la sombra de Mr. Big. Puede tomar un libro de etiqueta del siglo XVIII, convertir sus principios en canciones y volver a demostrar que el rock también puede ser una cuestión de imaginación.
Porque esa es probablemente la verdadera esencia de WROC: Paul Gilbert haciendo lo que siempre ha hecho mejor, pero desde un ángulo que nadie esperaba.
La velocidad está. La técnica está. Las guitarras siguen rugiendo. Pero esta vez también hay reglas.
Y si George Washington decía que había que comportarse correctamente, Paul Gilbert parece haber encontrado la solución definitiva: subir el volumen, enchufar la guitarra y convertir los buenos modales en rock & roll.
Todo esto podrá comprobarse en vivo este viernes 4 de septiembre en Santiago, cuando el legendario guitarrista estadounidense llegue con su nueva propuesta para presentar WROC y repasar una carrera que atraviesa algunos de los capítulos más importantes del hard rock y el virtuosismo guitarrero.
Será el encuentro con el músico que ayudó a redefinir los límites de la guitarra eléctrica junto a Racer X y que posteriormente se convirtió en pieza fundamental de Mr. Big, pero también con un artista que continúa buscando nuevos desafíos incluso después de décadas sobre los escenarios.
Esta vez, Gilbert llega con un disco nacido de una idea tan inesperada como genial: convertir un manual de buenos modales en rock.
Así que ya lo saben: este viernes hay que llegar puntuales, comportarse correctamente, respetar al prójimo, escuchar las instrucciones y, sobre todo, no escupir al fuego.
Lo demás queda en manos de Paul Gilbert y sus seis cuerdas.
Viernes 4 de septiembre. Paul Gilbert en Santiago. WROC sobre el escenario. Rock, virtuosismo y buenos modales.
Entradas disponibles en www.passline.com
Produce: Chargola y Power Prods


