EVENTOS | Sombras que respiran: Massive Attack y el pulso invisible del Fauna Primavera 2025
Hay bandas que no solo hacen música, sino que crean atmósferas. Massive Attack, los alquimistas del sonido de Bristol, regresan a Chile para envolver el Fauna Primavera 2025 —que se celebrará el 7 y 8 de noviembre en el Parque Ciudad Empresarial— en una nube de oscuridad elegante, ritmos lentos y pulsaciones que parecen provenir del subconsciente colectivo. Su presencia no es una simple actuación más: es una experiencia sensorial, una especie de ritual moderno en el que cada nota vibra entre lo terrenal y lo metafísico.
Nacidos del colectivo artístico The Wild Bunch, Robert “3D” Del Naja, Grant “Daddy G” Marshall y Andrew “Mushroom” Vowles construyeron, casi sin proponérselo, un nuevo lenguaje musical en los noventa. Su álbum debut, “Blue Lines” (1991), fue un terremoto silencioso. Con temas como “Unfinished Sympathy” y “Safe From Harm”, definieron lo que más tarde la prensa llamaría trip hop, aunque ellos siempre rechazaron esa etiqueta. Era más que un género: era el eco urbano del desencanto, la sofisticación de la tristeza, el jazz del siglo digital.
Pero Massive Attack no solo son pioneros, son resistentes. Cada disco suyo es una declaración política, una reflexión sonora sobre el mundo que habitamos. En “Protection” (1994), con la voz de Tracey Thorn, crearon una sinfonía introspectiva, casi cinematográfica, que luego sería reinterpretada en clave dub por Mad Professor en “No Protection”. Y en “Mezzanine” (1998), su obra maestra, se sumergieron en la oscuridad absoluta: guitarras distorsionadas, voces fantasmales de Elizabeth Fraser y un ambiente que parecía flotar entre el deseo y la desesperación. “Teardrop”, esa joya melancólica, se convirtió en un himno de la vulnerabilidad humana.
El nuevo milenio los vio seguir explorando los límites de su arte. “100th Window” (2003) fue un viaje de introspección electrónica con la participación de Sinéad O’Connor; mientras que su trabajo para el cine, como la banda sonora de “Danny the Dog” (2005), mostró su talento para transformar la tensión en belleza pura. Luego vendrían recopilaciones, colaboraciones con figuras como Terry Callier y Madonna, y el poderoso “Heligoland” (2010), donde su sonido se tornó más etéreo y melancólico que nunca.
Massive Attack no envejece; se disuelve y vuelve a tomar forma, como el humo. Su EP “Ritual Spirit” (2016), con colaboraciones de Tricky, Young Fathers y Roots Manuva, demostró que su fuego seguía vivo: un fuego introspectivo, político y poético a la vez.
Y ahora, cuando las luces del Fauna Primavera iluminen la noche de Santiago, el público no solo escuchará una banda. Sentirá un pulso, una vibración que recuerda que la música también puede ser una sombra que nos contiene. Massive Attack llega con su legado intacto, con su sonido que respira entre la rabia y la redención.
En tiempos donde todo parece ruido, ellos siguen siendo silencio que habla. En un festival donde convergerán artistas como Aurora, Weezer, Fother Muckers y Mogwai, será Massive Attack quien nos recuerde que lo invisible también puede estremecer. Porque su música no solo se oye: se siente en los huesos, se queda en la mente… y nunca se va.

