REVIEW CONCIERTO | Bajo la lluvia y entre las sombras: Horna desató una noche de black metal en la Sala RBX

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Ni el diluvio que cayó sobre Santiago pudo detener a los fanáticos del metal extremo. El 20 de octubre, la Sala RBX recibió a los finlandeses Horna junto a las agrupaciones nacionales Throne of Evil y Dies Irae, en una jornada marcada por la mística, los riffs afilados y la devoción por el black metal.

La lluvia caía sin piedad sobre Santiago, prácticamente un diluvio. Sin embargo, poco a poco, los fanáticos comenzaron a llegar a la Sala RBX, dispuestos a cambiar los paraguas por los cuernos en alto y las calles inundadas por una noche de metal extremo.

La cita tenía un atractivo especial: la visita de Horna, una agrupación finlandesa con décadas de trayectoria y un lugar consolidado dentro de la escena black metal. Pero antes de que los protagonistas de la jornada tomaran el escenario, dos bandas nacionales se encargarían de preparar el terreno.

Throne of Evil: oscuridad desde el norte

Throne of Evil – Fotografía por @benjamin_voorhees

A las 20:00 horas en punto, con una sala que ya convocaba a sus asistentes más fieles, el escenario presentaba una decoración que anticipaba lo que estaba por venir. Un pedestal de huesos de columna, acompañado de un pentagrama y un cráneo de cabra, aportaba ese toque ritual y siniestro que parecía sacado directamente de algún oscuro ceremonial.

Desde Antofagasta, Throne of Evil fue la encargada de abrir la jornada. Con pintura facial, muñequeras con púas y una actitud desafiante, la agrupación se apoderó del escenario con un sonido contundente. Su repertorio incluyó “Return to Nigredo”, “Grito de odio ahogado en el bosque”, “Máscaras negras”, “Death Trip to a Miracle” —perteneciente a su más reciente álbum, «La noche más oscura»— y “Selknam”.

Durante sus 25 minutos de presentación, la banda entregó todo y recibió una respuesta entusiasta por parte de los asistentes. Su actuación fue un comienzo sólido, demostrando que la escena nacional tenía mucho que aportar a una noche que apenas comenzaba.

Throne of Evil – Fotografía por @benjamin_voorhees

Dies Irae: un portal hacia la oscuridad

Dies Irae – Fotografía por @benjamin_voorhees

Como segundo número, Dies Irae apostó por una entrada donde la atmósfera fue tan importante como la música. Con el escenario a oscuras, la banda apareció entre el humo de un incensario. El aroma del incienso se extendió por el recinto y, por unos instantes, la sensación fue la de presenciar la apertura de un portal místico. Con los rostros pintados y una indumentaria cargada de púas, los músicos dieron paso a su propuesta musical con un ritmo poderoso y enérgico.

“Epifanía”, “Uróboro”, “Nocturna reverencia (El vuelo de Ankatu)”, “El vórtex de los mil demonios”, “Diabólico funeral, sepultando al nazareno” y “Desde el trono” formaron parte de un repertorio donde las guitarras, la batería y una voz desgarradora se combinaron para conquistar al público. Los asistentes respondían levantando los puños y ovacionando a la agrupación.

Tras 25 minutos de actuación, Dies Irae se despidió entre aplausos, aunque el público todavía tenía algo que decir: varios asistentes comenzaron a pedir una canción más. Lamentablemente, el itinerario no permitió extender la presentación. Una pena, considerando la buena recepción que tuvo la banda, que cumplió con creces su cometido y dejó el ambiente preparado para el acto principal.

Dies Irae – Fotografía por @benjamin_voorhees

Horna: Finlandia invoca sus sombras más oscuras

Horna – Fotografía por @benjamin_voorhees

Llegaba el momento más esperado de la noche. Pese a las intensas lluvias que seguían azotando la ciudad, la Sala RBX terminó reuniendo a una multitud que se aglomeraba frente al escenario para recibir a Horna, una agrupación finlandesa con una reputación más que consolidada dentro del black metal.

A las 22:00 horas, los músicos subieron al escenario. Su indumentaria, el maquillaje, los tatuajes y una presencia imponente bastaron para captar toda la atención. Sin grandes discursos ni presentaciones extensas, comenzaron directamente con “Muinaisten alttarilta” (Desde el altar de los antiguos), dando inicio a una descarga de riffs afilados y veloces, acompañados por un dinámico juego de luces.

Desde los primeros minutos, la voz oscura de Spellgoth pareció transformar el recinto, como si la Sala RBX hubiese dejado de ser una sala de conciertos para convertirse en un salón nórdico donde algo antiguo estaba a punto de ser invocado. Uno de los aspectos más interesantes fue la interacción entre la voz y las guitarras: una potencia particular, donde ambos elementos se complementaban sin perder su identidad. Es precisamente allí donde Horna demuestra su peso dentro del género: no se trata solamente de tocar rápido o sonar oscuro, sino de sostener una identidad musical reconocible y transmitir crudeza sin recurrir a adornos innecesarios.

El repertorio continuó con “Kun synkkä ikuisuus avautuu”, “Hymni I”, “Yhdeksän yö”, “Haudattujen tähtien yönä”, “Hymni III”, “Baphometin siunaus”, “Kuoleva lupaus” y “Hymni V”. Cada canción fue recibida con ovaciones, mientras Spellgoth ofrecía breves introducciones entre temas. El calor aumentaba considerablemente dentro de la sala y el estruendo de la lluvia quedaba completamente opacado por la brutalidad de la música.

El mosh apareció durante el segundo tercio de la presentación y fue ganando terreno con cada nuevo tema, convirtiendo el espacio frente al escenario en una extensión de la propia descarga musical. La conexión entre la banda y el público fue uno de los puntos altos de la noche: afuera, el diluvio; adentro, el black metal en todo su esplendor.

Horna – Fotografía por @benjamin_voorhees

 

Para cerrar la noche, Horna recurrió a dos temas que terminaron de sellar una presentación memorable: la solicitada “Tappakaa Kristus!” y la aclamada “Örkkivuorilta” (Desde las montañas de los orcos).

La banda concluyó con una crudeza demoledora, agradeció al público, se despidió y abandonó rápidamente el escenario, sin prolongar innecesariamente el momento ni romper la esencia oscura que había sostenido durante todo el espectáculo. Un cierre fiel al espíritu del black metal: directo, sin artificios y brutal en su ejecución. La música había hablado por sí sola.

Lo vivido aquella noche fue una experiencia memorable para quienes tuvieron la oportunidad de presenciar a una banda legendaria dentro del black metal finlandés. Horna no necesitó grandes recursos escénicos para demostrar su peso; bastaron sus canciones, su presencia y una ejecución impecable.

Pero sería injusto quedarse únicamente con el acto principal. Throne of Evil abrió la jornada con una propuesta contundente, mientras que Dies Irae aportó una puesta en escena cargada de simbolismo. Las tres agrupaciones contribuyeron a construir una noche con personalidad propia, más allá de las dificultades que la lluvia pudiera suponer para llegar hasta el recinto.

Al final, la tormenta quedó afuera. Dentro del recinto, las protagonistas fueron las guitarras, la oscuridad y una fanaticada dispuesta a responder a cada golpe sonoro.

Solo queda agradecer a Horna por regalarnos una presentación de semejante nivel y esperar que sigan existiendo oportunidades para vivir experiencias de primera mano como esta. Porque si algo dejó claro esta noche, es que ni un diluvio santiaguino puede apagar las ganas de reunirse frente a un escenario cuando lo que espera al otro lado es una buena dosis de buen metal.

 

Horna – Fotografía por @benjamin_voorhees
Horna – Fotografía por @benjamin_voorhees