REVIEW CONCIERTO | BETWEEN THE BURIED AND ME: EL PROG SE DESATA EN EL TEATRO CARIOLA
Seis años tuvieron que pasar para que Between the Buried and Me volviera a Santiago. El martes 13 de octubre, el Teatro Cariola recibió a los estadounidenses en una jornada marcada por los cambios de ritmo, la complejidad instrumental y una descarga de metal progresivo que recorrió distintas etapas de su discografía, con especial atención a The Blue Nowhere (2025).
La noche comenzó con dos representantes nacionales que defendieron sus propuestas sobre el escenario: Errante y Kubera. Después, el cuarteto estadounidense tomó el control con una arquitectura musical que combina precisión, disonancia, metal extremo y pasajes melódicos sin someterse a estructuras convencionales.
ERRANTE: EXPERIENCIA, CONTENIDO Y DISTORSIÓN
20:00 horas. Errante abrió la jornada con una presentación sólida y una puesta en escena que reflejó sus años de recorrido. Desde Rancagua, el grupo desplegó un repertorio donde la intensidad instrumental convive con letras cargadas de contenido, sin sacrificar contundencia ni personalidad.
«Hypnos» puso en marcha el set, seguido por «Los Héroes También Caen». La banda continuó con «Shoganai» y «Tolerancia Represiva», dos descargas que reforzaron el carácter de una propuesta construida sobre riffs afilados y una interpretación firme.
Jebu, Reuque y Tavo acumulan cerca de dos décadas de trayectoria. Esa experiencia se tradujo en cohesión y control sobre el escenario, con una ejecución que evitó los excesos innecesarios. «Entre la Razón y el Afecto» cerró su presentación con una muestra del camino musical que han construido.
Errante cumplió con creces su función de apertura. Buen sonido, oficio y canciones con identidad propia. Una presentación que puso a la banda frente a una audiencia que comenzaba a prepararse para una noche exigente.

KUBERA: GROOVE, THRASH Y UN ATAQUE FRONTAL
21:00 horas. Kubera elevó la agresividad con una combinación de groove, thrash y metal extremo. Algunos inconvenientes técnicos complicaron el arranque, pero no consiguieron frenar la intensidad del conjunto.
Francisco sostuvo el ataque con una voz áspera y potente, mientras «Rotten & Torn» marcaba el tono de una presentación directa al hueso. Luego llegó «Act II (Agonist of the Hope)», del álbum Inhaerens, con una sucesión de riffs y variaciones rítmicas que expuso la capacidad del grupo para moverse entre la brutalidad y los pasajes más elaborados.
Desde Santiago, con una década de trayectoria, Francisco, Rodrigo, Ignacio y Miguel demostraron una compenetración que alcanzó uno de sus puntos altos con «Akrasia». «I Am» completó un set breve, pero intenso, donde la banda respondió a las dificultades iniciales con actitud y consistencia.
Kubera dejó el escenario con una propuesta definida: riffs pesados, groove y una interpretación que no necesitó adornos para golpear.

BETWEEN THE BURIED AND ME: PRECISIÓN, CAOS Y METAL SIN FRONTERAS
22:00 horas. Dan Briggs, Blake Richardson, Tommy Rogers y Paul Waggoner salieron a escena para ejecutar una propuesta que exige precisión absoluta. La segunda visita de Between the Buried and Me a Chile, en el marco de su gira latinoamericana vinculada a The Blue Nowhere, reunió a un público que llevaba seis años esperando este regreso.
«Mirador Uncoil», «Psychomanteum» y «Fossil Genera – A Feed from Cloud Mountain» abrieron el repertorio con una sucesión de cambios de dirección, quiebres rítmicos y pasajes instrumentales que obligaron a seguir cada movimiento. Nada se mantiene demasiado tiempo en un mismo lugar: una sección melódica puede desembocar en una descarga extrema, mientras una estructura aparentemente caótica encuentra su resolución en una transición milimétrica.
El concierto avanzó con «Condemned to the Gallows», «The Coma Machine», «God Terror» y «Absent Thereafter». La banda alternó riffs demoledores, voces extremas, segmentos melódicos y complejas construcciones instrumentales sin perder cohesión. La técnica estuvo al servicio de las composiciones, no convertida en una exhibición vacía de virtuosismo.

Ese es uno de los rasgos más reconocibles de BTBAM: la capacidad de unir lenguajes musicales aparentemente opuestos dentro de una misma pieza. El metalcore, el death metal, la experimentación progresiva y los pasajes atmosféricos no aparecen como elementos aislados, sino como partes de una estructura que cambia constantemente de forma.
«Santiago, Chile… ¡Gracias!», expresó la banda antes de continuar con «Selkies: The Endless Obsession» y «The Future Is Behind Us».
La respuesta del público acompañó el desarrollo del concierto. Entre las voces de la audiencia apareció el grito «¡Chúpalo, Kast!», mientras los cánticos de «¡Chi, chi, chi, le, le, le!» fueron respondidos por los propios músicos. Un momento que interrumpió brevemente la concentración instrumental y reflejó la efervescencia de una sala que esperaba este reencuentro desde hacía años.
El tramo final llegó con «Sun of Nothing», «Silent Flight Parliament» y «Goodbye to Everything Reprise». La selección permitió recorrer distintas etapas de una discografía que encontró en Colors y The Parallax II: Future Sequence algunos de sus capítulos fundamentales, sin dejar fuera la evolución que representa su más reciente producción.
Publicado en 2025, The Blue Nowhere aportó material a un repertorio que no dependió exclusivamente de la nostalgia. Sus composiciones se integraron al recorrido con una identidad propia, reafirmando la voluntad del grupo de explorar nuevas posibilidades sin abandonar la complejidad que define su música.

UN REGRESO A LA ALTURA DE LAS EXPECTATIVAS
La jornada del 13 de octubre tuvo tres protagonistas con enfoques distintos. Errante aportó experiencia y contenido; Kubera descargó groove y agresividad; Between the Buried and Me llevó el metal progresivo hacia estructuras de alta complejidad, donde cada cambio rítmico y cada transición cumplen una función dentro de la composición.
En el Teatro Cariola, BTBAM confirmó que su propuesta va mucho más allá de ejecutar pasajes difíciles. La fuerza está en cómo conecta sus distintas dimensiones, cómo administra la tensión y cómo transforma composiciones extensas en un espectáculo que demanda atención de principio a fin.
Seis años después de su anterior visita, el cuarteto estadounidense volvió a Santiago con un repertorio que cruzó pasado y presente, desde los discos fundamentales de su catálogo hasta las nuevas rutas abiertas por The Blue Nowhere.
El prog se desató en el Cariola. Y Between the Buried and Me volvió a dejar claro que su música no acepta atajos.
Reseña: Cesar Troncoso Pino
Fotos: Eduardo Sandoval – @edo_cl
