REVIEW CONCIERTO | El verdadero rostro de la muerte: Chile recibe a Cancer, 1349 y Pestilence
Una velada extrema en el Teatro Cariola
El pasado 9 de septiembre, el Teatro Cariola se transformó en un templo de oscuridad y brutalidad con un cartel soñado para los fanáticos del metal extremo, The True Faces of Death: Cancer, 1349 y Pestilence, acompañados por la fuerza de las bandas nacionales Nox Terror y Abbathor. Una jornada que mezcló distintas vertientes del death y black metal, todas con un mismo espíritu: devastar.
La jornada arrancó con Nox Terror, quienes desplegaron un show cargado de oscuridad y técnica, ideal para calentar motores de lo que sería una velada infernal. Su repertorio combinó clásicos de la banda con un guiño hacia el futuro, presentando “Blood Mills” como adelanto de su nuevo material. Temas como “Cursed Destination”, “The Light” y “Frostbound Realm of the Dead” marcaron un viaje entre riffs densos y atmósferas sombrías, dejando en claro que el underground chileno tiene un peso propio que puede medirse en cualquier escenario.

Luego fue el turno de Abbathor, quienes encendieron aún más la sala con su crudeza demoledora y una puesta en escena que no pasó desapercibida: sobre la tarima reposaban cabezas de oveja y cerdo, elementos que aportaron un carácter macabro y ritual al espectáculo. Desde el arranque con “Abbathor” hasta el cierre con “Fire & Blood”, cada tema se sintió como una embestida directa al pecho, con un sonido sólido y una actitud desafiante.

Canciones como “Releasing Legions of Satan” y “Ancient Pagans” resonaron fuerte entre los asistentes, reafirmando que su propuesta blasfema y visceral sigue creciendo con potencia.

Cancer: la crudeza británica
Desde el Reino Unido, Cancer regresó a Chile promocionando su más reciente disco «Inverted World». Con John Walker al frente, dejando cuerpo y garganta en cada tema, la banda se mostró como lo que siempre ha sido: Cancer fucking Cancer, puro death metal británico sin concesiones.

Desde la novedad de “Enter the Gates” hasta la descarga de clásicos como “Amputate”, “Tasteless Incest” y “Hung, Drawn and Quartered”, el show fue un repaso brutal de su trayectoria. El cierre con “Death Shall Rise” terminó de sellar la comunión entre público y banda, dejando al Cariola con la sensación de haber presenciado a una leyenda en plena forma.
Ver esta publicación en Instagram
1349: el debut infernal en Chile
La espera terminó: 1349 debutó finalmente en tierras chilenas, y lo hizo con una presentación devastadora. El Teatro Cariola se cubrió de un manto helado y caótico mientras la voz salida del mismísimo infierno de Olav Bergene guiaba el ritual sonoro, acompañada por los retumbes implacables de Frost en la batería, cuya ejecución dejó a todos atónitos.

Canciones como “Slaves”, “Through Eyes of Stone” y “Blood Is the Mortar” marcaron los momentos más intensos de un show que nunca cedió en violencia. El cierre con “Abyssos Antithesis” fue un mazazo final, dejando claro que el black metal noruego mantiene intacta su esencia abrasadora.

Pestilence: maestros del death metal progresivo
El clímax de la noche llegó con Pestilence, comandados por su líder y fundador Patrick Mameli, quien ofreció una puesta en escena impecable, con su técnica en la guitarra y una voz que creció de manera increscendo a lo largo del concierto. La base rítmica fue simplemente apabullante, con Michiel van der Plicht en la batería y Roel Käller en el bajo, además de Max Blok reforzando la maquinaria con precisión quirúrgica.

El setlist recorrió distintas etapas de la banda: la contundencia de “In Omnibvs” y “Morbvs Propagationem”, el viaje a los clásicos con “Dehydrated”, “Out of the Body” y “Land of Tears”, y los toques progresivos en “Sempiternvs” y “Deificvs”. Cada tema fue recibido como un regalo por parte de los fanáticos, que vivieron una verdadera catarsis metálica con uno de los proyectos más influyentes del death metal.

Una noche histórica
El Teatro Cariola fue testigo de un encuentro irrepetible: el regreso furioso de Cancer, el debut esperado de 1349 y la maestría de Pestilence, todo respaldado por la potencia del underground chileno. Más que un concierto, fue una ceremonia extrema que demostró que en Santiago late un corazón metálico dispuesto a recibir cada descarga de brutalidad con devoción absoluta.
Nota: Luis Bonilla
Fotos: Rubén Garate (@brutal_pebre_)
