REVIEW CONCIERTO | SIX FEET UNDER: UNA VERDADERA CARNICERÍA AZOTÓ EL CARIOLA
Chris Barnes finalmente pisó suelo chileno con Six Feet Under y la espera de los fanáticos del death metal terminó convertida en una descarga de brutalidad, clásicos y mosh descontrolado. Pentagram y Ghostspell completaron una jornada que tuvo su punto de ebullición con los himnos de Cannibal Corpse.
Lo vivido en el Teatro Cariola fue una cita largamente esperada por los seguidores del metal extremo. Ver por primera vez en Chile a Chris Barnes, una de las voces más reconocibles y controvertidas de la historia del death metal, tenía un peso especial para varias generaciones de bangers. Y la respuesta estuvo a la altura: una sala cargada de expectación, una producción que puso en marcha la jornada desde temprano y un público que llegó dispuesto a recibir una buena dosis de violencia sonora.
GHOSTSPELL: CALENTANDO LOS MOTORES
La jornada comenzó con Ghostspell, encargados de abrir el escenario mientras el público comenzaba a llenar el recinto. La banda dejó una buena impresión entre los asistentes, cumpliendo la difícil tarea de poner en movimiento una audiencia que guardaba buena parte de sus energías para los platos fuertes de la noche.

PENTAGRAM: EL CULTO CHILENO DESATA EL CAOS
Después llegó el turno de Pentagram, nombre fundamental para entender las raíces del metal extremo nacional. Con un sonido demoledor y una presentación ajustada, los chilenos fueron directo al hueso, demostrando que su legado no depende de discursos ni de homenajes: se sostiene sobre canciones que siguen golpeando con la misma mala intención.
“Fatal Predictions”, “Profaner”, “La Fiura”, “Imbunche” y “Evil Incarnate” fueron parte de una descarga que fue encendiendo progresivamente a los asistentes. La respuesta del público creció con cada tema, hasta que llegó “Demoniac Possession”, el golpe final que desató el desmadre frente al escenario.
Pentagram cumplió con creces. Su presentación fue breve y contundente, sin espacio para rellenos, dejando claro por qué su nombre sigue siendo una referencia obligatoria cuando se habla de metal extremo chileno. Una actuación que preparó el terreno para lo que venía.

SIX FEET UNDER: CHRIS BARNES Y LA CARNICERÍA FINAL
La expectación se hizo sentir antes de que Six Feet Under comenzara a descargar su repertorio. La llegada de Chris Barnes a Chile era una deuda pendiente para muchos seguidores, y el Teatro Cariola estaba listo para saldarla a punta de riffs, voces guturales y golpes de batería.
“War Is Coming” abrió las hostilidades y marcó el tono de una presentación que avanzó sin pedir permiso. Después llegaron “Revenge of the Zombie”, “Silent Violence” y “Lycanthropy”, temas que encontraron una respuesta inmediata entre los fanáticos. El sonido grueso y pesado de la banda convirtió cada canción en una nueva oportunidad para desatar el mosh.

La descarga continuó con “Human Target” y “Victim of the Paranoid”, manteniendo la presión sobre una audiencia que llevaba años esperando este encuentro. Los cánticos de “Six Feet Under” retumbaron en el recinto, demostrando que la conexión entre Barnes y sus seguidores iba más allá de la curiosidad por presenciar su primera visita al país.
Pero el momento más explosivo estaba reservado para el cierre. Los clásicos de Cannibal Corpse “Stripped, Raped and Strangled” y “Hammer Smashed Face” desataron la máxima violencia entre los asistentes. Dos piezas fundamentales del death metal que provocaron una reacción inmediata: puños en alto, cuerpos chocando y un mosh que alcanzó su punto más salvaje.
Para muchos, escuchar estos temas interpretados por Barnes tenía un significado especial. Su paso por Cannibal Corpse dejó una huella profunda en la historia del género, y esas canciones siguen siendo parte de un repertorio que marcó a toda una generación. En el Cariola, la nostalgia no tuvo nada de contemplativa: se transformó en ruido, movimiento y una respuesta ensordecedora.
Barnes y compañía recibieron los cánticos con muestras de agradecimiento, mientras el público coreaba el nombre de la banda a todo pulmón. La intensidad de la respuesta dejó claro que la espera había valido la pena.

UNA DEUDA SALDADA A GOLPE DE DEATH METAL
La jornada tuvo tres protagonistas con identidades propias: Ghostspell abrió el camino, Pentagram defendió el peso histórico de la escena chilena y Six Feet Under convirtió el Teatro Cariola en una auténtica carnicería sonora.
La primera visita de Chris Barnes al país quedará marcada por una audiencia que respondió con euforia y por un cierre que recuperó la brutalidad de dos clásicos inmortales de Cannibal Corpse. Una noche esperada durante años y resuelta a punta de death metal, sin adornos ni discursos innecesarios.
El Cariola pidió violencia sonora y Six Feet Under respondió con todo. Ahora queda la pregunta: ¿cuánto tendremos que esperar para repetir la dosis?

Reseña: Miguel Leiva Morales
Fotos: Eduardo Sandoval – @edo_cl
