REVIEW | Entre los paisajes sonoros de MONO
Son pocas las bandas que logran crear atmósferas abrasivas con su música. Sea a través de su emocionalidad, del apoteósico sonido que alcanzan sus canciones o las distintas texturas musicales que crean, MONO es de ese selecto grupo que, aunque no te entren a la primera, logran hacerse con un espacio en lo más profundo de tu ser. Sin embargo, esto no solo remite a niveles introspectivos, pues si algo caracteriza a su música es que esta es una experiencia. No por nada han sido llamados como “la banda sonora del fin del mundo”.
Hoy nos remitimos a “Walking Cloud and Deep Red Sky, Flag Fluttered and the Sun Shined”, su cuarto álbum que curiosamente cumple 20 años el mismo mes que se presentan en nuestro país. Este es uno que no solo destaca por su alargado nombre sino también porque representa un punto de unión que el gran Takaakira Goto quiso crear entre su -en ocasiones mal denominado- post-rock y la música clásica de grandes maestros como Beethoven, Morricone o Henryk Gorecki.
Una apuesta ambiciosa que da a entender el nivel de inspiración que tuvo el músico para crear esta obra. Para su suerte, tenían un buen aliado de su parte, el gran Steve Albini, con el que crearon una fuerte relación que nace precisamente en este temprano punto de su historia, una relación que lograron mantener durante casi toda su discografía. El propio cuarteto japones ha catalogado a Albini como uno de los pocos que ha logrado traspasar la emocionalidad del cuarteto a las grabaciones en estudio. Una tarea que no es menor si consideramos que MONO se caracteriza por grabar sus discos casi como una presentación en vivo.
Quizás sea esta misma conexión que tenía la formación original lo que hace tan especiales a piezas como “16.12”, una bienvenida de casi 11 minutos que nos adentra de inmediato al aura que tendrá este álbum y donde se destaca tempranamente aquellas atmósferas que tanto Goto como Hideki “Yoda” crean con sus guitarras, esto sumado a la catarsis por parte de Yasunori Takada en su imponente sonido batero.
A esta le siguen “Mere Your Pathetique Light” que traen los primeros trabajos de cuerdas de violines del álbum y le entregan tintes bellísimos entre la disonancia de una distorsión que resuena en el fondo. Una especie de interludio para que entre “Halycon (Beautiful Days)” entre con dulces melodías y una explosión en los minutos finales que cambia por el aura del tema. Contradictoriamente hermoso, devastador y a la vez templado.
Con un sonido que me recuerda al aura que desprende el gran álbum “Mer De Noms” de A Perfect Circle, “2 Candles 1 Wish” tiene esa sincronía perfecta entre las guitarras y lo que me recuerda a ese tan característico tono que tienen los toy pianos. Esta parada a mitad del disco es seguida de cerca por la calmada “Ode” en la que se repiten los elementos que hemos ido conociendo en este elepé y que tan maravilloso lo vuelven.
Ya en la parte final “The Sky Remains The Same As Ever” es la que nos prepara, mediante una melancólica melodía, para recibir a la más larga del álbum “Lost Snow”, una de las favoritas de quien redacta esta versión.
Las guitarras sacan a relucir toda la potencia del gran dúo que Goto y Yoda son, acompañados de los tétricos fondos que crea Tamaki Kunishi bien escondido en el final de la mezcla. No por esto es menos importante pues si no estuviera allí, de seguro esta canción no sería lo mismo. Y por supuesto que tampoco lo sería si no estuviera el gran Takada repartiendo poderosa y controladamente cada parte de su drumkit.
La despedida queda a cargo de “A Thousand Paper Cranes”, la manera perfecta de cerrar el álbum y que le hace honor en su nombre a la importancia que ha tenido durante cientos de años la grulla de papel en la cultura japonesa. Un cierre más que digno con una belleza sin igual, sin duda que la pieza perfecta que reparte las últimas pinceladas de lo que es este increíble viaje sonoro.
MONO, no solo tiene la capacidad de crear este tipo de experiencias en sus discos, sino también en cada una de sus presentaciones en vivo.
La verdad, es que ésta es una de las propuestas más interesantes de lo que será el festival CL. Prog el próximo 6 de abril en el Teatro Caupolicán, es una banda que definitivamente no te puedes perder. Sobre todo porque tendremos la oportunidad de conocer parte de los trabajos que han sacado desde la última vez que visitaron nuestro país en 2015.
No te pierdas la oportunidad de verlos y vivir una experiencia que, la propia banda ha descrito como poderosa, en una noche que juntará lo mejor que la escena del progresivo nacional e internacional.
