REVIEW CONCIERTO | The Offspring en Chile: Una noche de furia y nostalgia para la generación +30
La noche del 18 de marzo en el Movistar Arena quedó marcada a fuego en el corazón de miles de fanáticos que crecieron con el sonido irreverente y enérgico de The Offspring. La gira Supercharged trajo a los californianos de regreso a nuestro país, y lo que vivimos no fue solo un concierto, sino un viaje en el tiempo directo a los mejores años de nuestra juventud.
Antes de que la banda subiera al escenario, las pantallas proyectaron una serie de trivias acompañadas de una playlist curada por ellos mismos, lo que sirvió para calentar motores entre los asistentes. Luego, una introducción en 8 bits mostró a Dexter y Noodles como personajes de un videojuego de plataformas, un guiño nostálgico que hizo vibrar a los más fanáticos.

Desde el arranque con «All I Want», la banda dejó claro que no hay frenos en su máquina punk rock. Sin respiro, «Come Out and Play» y «Want You Bad» hicieron estallar al Movistar Arena en un cóctel de saltos y gritos. La sorpresa de la noche fue la reaparición de «Kick Him When He’s Down» tras seis años de ausencia, seguida del debut en esta gira de «Hammerhead». Pero fueron himnos como «Bad Habit», «Pretty Fly (for a White Guy)» y «The Kids Aren’t Alright» los que encendieron la llama de nuestra adolescencia. Durante «Bad Habit», la emoción del público se desbordó con bengalas encendidas, generando un ambiente aún más intenso. En «Pretty Fly (for a White Guy)», enormes muñecos inflables con la imagen del «white guy» aparecieron en el escenario, agregando un toque visual espectacular. En «Why Don’t You Get a Job?», el show se volvió aún más interactivo con enormes pelotas lanzadas al público, aumentando la diversión colectiva.
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El solo de batería tras «Gotta Get Away» fue un verdadero despliegue de poder, mientras que las transiciones con «Thunderstruck», «Iron Man» y «Blitzkrieg Bop» encendieron a la multitud con clásicos inmortales del rock. Además, la producción del espectáculo estuvo a otro nivel con el uso de pirotecnia y papelillos durante diferentes momentos del show, generando un impacto visual inolvidable. Dexter Holland y Noodles, con su carisma intacto, supieron conectar con el público, intercalando bromas con mensajes de agradecimiento. “Han pasado décadas, pero ustedes siguen aquí”, gritó Noodles, provocando una ovación estruendosa.

Durante el show, The Offspring recordó un hecho histórico: su último concierto antes de la pandemia se llevó a cabo precisamente en el Movistar Arena , convirtiéndolo en «el último show del mundo» antes del confinamiento global. Además, hicieron mención a su participación en Lollapalooza 2024, demostrando la conexión especial que tienen con el público chileno.

The Offspring demostró que su legado sigue intacto. Para quienes crecimos con su música, fue un reencuentro con nuestra esencia, una noche de gritos desaforados, amigos abrazados y recuerdos de una época que, aunque parece lejana, sigue viva en cada acorde de «Self Esteem».

“No envejecimos, solo mejoramos con el tiempo”. Y anoche, por un par de horas, volvimos a ser esos adolescentes que creíamos que el punk rock podía salvar el mundo.
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