EVENTOS | Ángeles y demonios en la penumbra: la travesía inmortal de The 69 Eyes

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En los abismos donde se encuentran la seducción del glam y la melancolía del gótico, The 69 Eyes levantaron un imperio sonoro que nunca dejó de expandirse. A finales de 2003, firmaron con EMI Finlandia, y con ello comenzó una etapa marcada por himnos que se convirtieron en estandartes de su culto nocturno.

El pacto con los demonios

En 2004, la banda invocó su octavo álbum: “Devils”. Un trabajo que alcanzó el número uno en las listas finlandesas y se alzó con disco de oro, confirmando que el goth ‘n roll no era solo un estilo, sino una fuerza indetenible. Su sencillo “Lost Boys”, inspirado en la película homónima, se transformó en un homenaje fílmico y musical, acompañado de un videoclip dirigido por Bam Margera, rodado en los rincones oscuros de Hollywood y Filadelfia.

Ese año, The 69 Eyes no solo grabaron canciones: recorrieron el mundo con una gira que los llevó desde México hasta Japón, extendiendo su sombra sobre quince países y acercándose más que nunca a sus fanáticos internacionales.

Ángeles en la oscuridad

La saga continuó en 2007 con “Angels”, secuela natural de “Devils”, que debutó en el número uno en Finlandia y alcanzó rápidamente disco de oro. Con sencillos como “Perfect Skin” —que entró directo al número uno en su país— y “Never Say Die”, los vampiros de Helsinki demostraron que podían moverse entre la furia y la belleza, entre lo demoníaco y lo angelical.

Durante ese año ofrecieron más de 125 conciertos en todo el mundo, girando junto a bandas como Cradle of Filth, 3 Inches of Blood y Within Temptation, y reafirmando su lugar como figuras inmortales del escenario gótico mundial.

 

El aquelarre en Santiago

Hoy, décadas después de aquel pacto con demonios y ángeles, The 69 Eyes siguen vigentes como portadores del fuego nocturno. El próximo viernes 29 de agosto, el Club Blondie será el templo donde la oscuridad y la luz se fundirán en un solo rito musical.

Será una ceremonia de guitarras abrasadoras, voces profundas y melodías que evocan tanto la furia del infierno como la belleza etérea del cielo. Una oportunidad única para presenciar a los vampiros de Helsinki en su máxima expresión: inmortales, oscuros y eternamente fieles al espíritu del goth ‘n roll.

 

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