EVENTOS | Cenizas, truenos y gloria: AC/DC, la llama que nunca se apaga

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Hay bandas que nacen del éxito. Otras, del dolor. AC/DC nació del fuego… y aprendió a sobrevivir entre las cenizas. Con más de cuatro décadas de historia, pérdidas irreparables y regresos monumentales, el rugido australiano vuelve a encender motores este 11 y 15 de marzo en el Parque Estadio Nacional, prometiendo dos noches donde el rock and roll volverá a latir como un corazón indomable.

La noche más oscura antes del relámpago

Cuando AC/DC se encontraba en la cúspide creativa y comercial, el destino golpeó con brutalidad. El 19 de febrero de 1980, el carismático Bon Scott, voz irrepetible y alma salvaje del grupo, falleció por intoxicación etílica. El silencio que dejó fue ensordecedor. La banda estuvo al borde de la separación.

Pero el rock no entiende de despedidas definitivas.

En medio del duelo, el grupo decidió seguir adelante y confió su futuro a Brian Johnson, exvocalista de Geordie. Lo que parecía un salto al vacío se transformó en una de las decisiones más trascendentales de la historia del rock.

El álbum que convirtió el luto en leyenda

En 1980, AC/DC lanzó «Back in Black», un homenaje directo a Bon Scott que terminaría convirtiéndose en el tercer álbum más vendido en la historia de la música, con más de 45 millones de copias en el mundo. Fue mucho más que un disco: fue una resurrección eléctrica.

Canciones como «Back in Black» y «You Shook Me All Night Long» consolidaron la figura de Brian Johnson, encajando perfectamente en la identidad sonora del grupo. El impacto fue devastadoramente positivo: el éxito del álbum disparó las ventas de todo su catálogo anterior y, para mediados de 1981, cada uno de sus discos había superado el millón de copias.

La llama no solo seguía viva. Ardía con más fuerza que nunca.

Entre críticas y tormentas: la resiliencia del rock

La segunda mitad de los años 80 trajo consigo dudas y críticas. Trabajos como «Fly on the Wall» (1985), «Who Made Who» (1986) y «Blow Up Your Video» (1988) fueron cuestionados por repetir fórmulas pasadas. Algunos pensaron que AC/DC había alcanzado su techo.

Pero el público nunca abandonó el ritual.

En 1990, la banda volvió a sacudir el mundo con «The Razors Edge», que incluía la demoledora «Thunderstruck», un himno de voltaje puro que aún hoy electriza estadios completos. Poco después, «Big Gun» (1993) fue elegida por Arnold Schwarzenegger para la banda sonora de El Último Gran Héroe, reafirmando su vigencia en la cultura popular.

Discos como «Ballbreaker» (1995) y «Stiff Upper Lip» (2000) los mantuvieron firmes en la primera línea, y tras una pausa creativa, regresaron en 2008 con «Black Ice», cuyo sencillo «Rock ‘n’ Roll Train» se convirtió en un éxito inmediato, llevando el álbum a vender más de 10 millones de copias en el mundo.

 

Pérdidas, reemplazos y una voluntad indestructible

Cuando parecía que la historia ya había sido escrita en oro, nuevos desafíos golpearon a la banda. En 2014, AC/DC confirmó la retirada de su mentor y guitarrista rítmico Malcolm Young, debido a un cuadro de demencia. Fue una despedida dolorosa. Su lugar lo ocupó su sobrino, Stevie Young, manteniendo viva la sangre eléctrica de la familia.

En 2016, Brian Johnson debió abandonar temporalmente la gira por riesgo de pérdida auditiva total, siendo reemplazado por Axl Rose, líder de Guns N’ Roses, durante el tramo final del tour Rock or Bust. Más tarde, el histórico bajista Cliff Williams también anunció su salida tras culminar la gira.

Sin embargo, lejos de rendirse, AC/DC volvió a demostrar que su esencia trasciende nombres y décadas. Han sobrevivido a pérdidas irreparables, cambios de alineación, críticas feroces y transformaciones en la industria musical. Y aun así, siguen siendo una de las bandas más taquilleras e influyentes de todos los tiempos, miembros del Salón de la Fama del Rock and Roll desde 2003.

Ellos no hacen hard rock. Ellos hacen, simplemente, rock and roll.

Santiago: próxima parada del trueno eterno

Este 11 y 15 de marzo, el Parque Estadio Nacional no será solo un recinto: será el epicentro de una descarga histórica. Cada riff será un relámpago. Cada golpe de batería, un terremoto. Cada coro, un pacto colectivo entre la banda y miles de gargantas chilenas listas para cantar hasta quedarse sin voz.

Porque AC/DC no es solo una banda: es una fuerza de la naturaleza.
Y cuando el trueno cae… no hay vuelta atrás.

Santiago, prepárate. El rock vuelve a rugir.

 

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