REVIEW CONCIERTO | Living Colour en Santiago: 40 años de color, groove y conciencia
Reseña: Patricio Gutiérrez
¿Cuál es tu color favorito?
La pregunta flotó en el aire la noche del martes en el Teatro Teletón, donde Living Colour celebró cuatro décadas de trayectoria con su gira The Best of 40 Years Tour. Lo que entregó el cuarteto neoyorkino puede resumirse en tres conceptos: consistencia, consecuencia y atemporalidad.
Los fuegos partieron con la inconfundible Marcha Imperial de Star Wars, desatando sonrisas cómplices antes de entrar de lleno con “Leave It Alone”, single del álbum Stain. Desde el inicio quedó claro que la banda no vive de la nostalgia: su sonido sigue vibrante, desafiante y absolutamente actual.

Hablar de consistencia es inevitable. Ser una de las pocas bandas de metal compuestas por músicos afroamericanos no solo implica romper barreras, sino construir identidad propia. El groove preciso y creativo de Will Calhoun en la batería fue la columna vertebral de la noche, desmarcando al grupo de cualquier etiqueta rígida. A eso se sumaron las líneas de bajo de Doug Wimbish, cargadas de funk, slaps y carácter, que impregnaron cada canción de una cadencia irresistible.
El repertorio avanzó entrelazando clásicos de Stain y Vivid, casi todos singles que marcaron época. Luego, Vernon Reid bajó la intensidad para que el incombustible Corey Glover —quien, pese al paso del tiempo, parece cantar mejor que nunca— interpretara una sentida versión de “Hallelujah” de Leonard Cohen, uno de los momentos más emotivos del concierto.

Como interludio, Calhoun ofreció un solo de percusiones electrónicas loopeadas que abrió paso a dos puntos altos de Time’s Up (1990): “This Is the Life” y “Pride”. Las guitarras afiladas y virtuosas de Vernon Reid dejaron claro que cada solo no es mero lucimiento técnico, sino una declaración artística.
La consecuencia llegó con un medley de clásicos del hip hop. Living Colour nunca ha escondido sus raíces y su contexto cultural; al contrario, lo reivindica con orgullo. Glover cantando entre el público reforzó esa conexión directa, recordando que su música es también mensaje y posición.

El tramo final fue pura atemporalidad. “Glamour Boys”, la funky “Love Rears Its Ugly Head”, “Type”, “Time’s Up” y el himno absoluto “Cult of Personality” encendieron el Teletón. Esta última, especialmente, resonó con fuerza en el contexto político y social actual, demostrando que algunas canciones simplemente se niegan a envejecer.
Lo de Living Colour, a 40 años de su formación, es una lección para cualquier banda: no renegar de lo que se es ni de lo que se fue. El tiempo, cuando hay trabajo, coherencia y pasión, se transforma en aliado.
Casi dos horas de historia viva, groove incendiario y conciencia intacta. Una noche para agradecer haber estado ahí.
