REVIEW CONCIERTO | MALEVOLENT CREATION EN SALA RBX: LOS MANDAMIENTOS DEL DEATH METAL
La vieja escuela no negocia, no pide permiso y tampoco baja la velocidad. Malevolent Creation, Death Yell, Atomic Aggressor y Mystic Circle desataron una jornada de metal extremo en Sala RBX, con riffs asesinos, blast beats y una dosis de brutalidad que dejó claro que el death metal sigue teniendo demasiada sangre para convertirse en pieza de museo.
El death metal de la vieja escuela no necesita maquillaje ni discursos para demostrar su vigencia. Basta con subir el volumen, afilar las guitarras y dejar que la batería haga el resto. Eso fue exactamente lo que ocurrió este jueves en Sala RBX, con un recinto repleto de fanáticos dispuestos a dejar hasta el último resto de energía frente a cuatro propuestas que recorrieron distintas formas de entender la música extrema. Una jornada sin concesiones, donde la nostalgia fue apenas una excusa para volver a recibir una buena dosis de violencia sonora.
DEATH YELL: LOS PRIMEROS RITOS
Los encargados de encender la maquinaria fueron los nacionales Death Yell, una de las agrupaciones pioneras del metal extremo chileno. Su presentación funcionó como una declaración de principios, recuperando esa esencia oscura y primitiva que convirtió a la banda en un nombre fundamental dentro de la historia subterránea del país.
Con piezas como “The Parish”, “Offering to the Priest”, “Confessions After Death”, “Unholy See”, “Altar Servers” y “Obsessed by the Visions”, Death Yell fue elevando la temperatura de una sala que comenzaba a prepararse para una noche sin tregua. Su propuesta mantiene intacta esa identidad corrosiva donde la oscuridad no es un recurso decorativo, sino parte esencial de su sonido. Una apertura contundente, ejecutada por una banda que no necesita explicar su lugar en la historia del metal chileno.

ATOMIC AGGRESSOR: LA ESCUELA CHILENA SIGUE DESTRUYENDO CRÁNEOS
Si Death Yell abrió las puertas del averno, Atomic Aggressor se encargó de demolerlas. Los nacionales, verdaderos estandartes del death metal chileno, descargaron una presentación arrolladora, combinando brutalidad, precisión y esa personalidad que los mantiene como una referencia obligatoria para quienes siguen las huellas del metal extremo hecho en estas tierras.
El material de The Occult Forces, su más reciente trabajo, reafirma el nivel de una agrupación cuya trayectoria ha trascendido las fronteras nacionales. Temas como “Dwellers of the Unknown” y “Soul Degradation” exhibieron una maquinaria sonora compacta, mientras que la descarga de clásicos como “Bloody Ceremonial”, “Bleed in the Altar” y “Beyond Reality” terminó de encender los ánimos.
Atomic Aggressor no salió a cumplir con el expediente. Su presentación fue una demostración de fuerza, técnica y convicción, conectando con una audiencia que conoce perfectamente el peso de su legado. Por momentos, la intensidad de la descarga remitió a aquellos años gloriosos de la Sala Lautaro, cuando el metal extremo chileno se construía entre amplificadores al límite, sudor y una devoción absoluta por los sonidos más brutales. El pasado apareció en la memoria, pero la ejecución ocurrió aquí y ahora.

MYSTIC CIRCLE: BLACK DEATH METAL CON OLOR A AZUFRE
Desde Alemania llegó Mystic Circle, aportando una dimensión más teatral, oscura e infernal a la jornada. Su mezcla de black y death metal convirtió el escenario en territorio de guerra, con una propuesta que combina velocidad, atmósferas siniestras y una estética directamente vinculada al imaginario satánico.
Con una trayectoria respaldada por discos como “Damien”, “Infernal Satanic Verses” y “The Bloody Path of God”, la agrupación desplegó su arsenal ante un público que respondió con la misma intensidad. La presentación avanzó entre riffs afilados, voces cavernosas y pasajes cargados de una agresividad que encontró respuesta inmediata entre los asistentes.
La conexión fue evidente. Los alemanes recibieron la energía del público con muestras de asombro y gratitud, dejando abierta la promesa de regresar a Chile. Mystic Circle cumplió su cometido: llevar la jornada hacia terrenos más oscuros sin perder el filo ni la contundencia. Una descarga que encontró en Sala RBX el escenario adecuado para desplegar toda su artillería.

MALEVOLENT CREATION: LOS MANDAMIENTOS SE ESCRIBIERON CON SANGRE
El cierre estaba reservado para los dueños de la carnicería. Liderados por Phil Fasciana, Malevolent Creation tomó el escenario para reivindicar el peso de una discografía que ayudó a definir el death metal estadounidense. No había demasiado que explicar: bastaba con revisar los títulos de sus álbumes fundamentales, “The Ten Commandments”, “Retribution” y “Stillborn”, para entender el calibre de la descarga que se aproximaba.
La banda fue directo al cuello con una selección de temas que convirtió el recinto en una auténtica zona de combate. “Premature Burial”, “Slaughterhouse”, “Infernal Desire”, “Living in Fear”, “Manic Demise”, “Carnivorous Misgivings” y “Eve of the Apocalypse” fueron algunos de los nombres que marcaron una presentación construida sobre riffs demoledores, cambios de ritmo violentos y una ejecución que no dejó espacio para el descanso.
La respuesta del público estuvo a la altura. El mosh se convirtió en el termómetro de una audiencia que no fue a contemplar la historia desde una distancia prudente: fue a recibirla de frente. Cada golpe de batería y cada riff dispararon nuevas oleadas de movimiento, mientras los clásicos de Malevolent Creation recordaban por qué su nombre sigue ocupando un lugar relevante dentro del death metal mundial.
Phil Fasciana y compañía cerraron la jornada con la autoridad de quienes conocen perfectamente el terreno que pisan. Sin adornos innecesarios ni concesiones, la banda descargó su repertorio sobre una audiencia completamente entregada, reafirmando la vigencia de un sonido que se sostiene por su ferocidad y no por la nostalgia.

EL DEATH METAL NO SE JUBILA
Lo ocurrido en Sala RBX fue una demostración de fuerza de principio a fin. Death Yell defendió las raíces del metal extremo chileno; Atomic Aggressor confirmó el peso de una escena que sigue produciendo nombres de alcance internacional; Mystic Circle llevó la jornada hacia terrenos satánicos y atmosféricos, y Malevolent Creation cerró con una descarga que hizo honor a su historia.
Cuatro bandas, distintas aproximaciones a la oscuridad y un público que respondió sin guardarse nada. En tiempos donde abundan las producciones calculadas al milímetro y las presentaciones diseñadas para alimentar las redes sociales, una jornada como esta recordó que el metal extremo se mide en riffs, ejecución y sudor.
Los mandamientos siguen vigentes.
Reseña: Miguel Leiva Morales
Fotos: Exequiel Pérez Bruna
