REVIEW CONCIERTO | Nevermore en Santiago: furia, técnica y redención en el Cariola
Texto: Esteban Reyes
Fotos: Eduardo Sandoval
Hay regresos… y hay ajustes de cuentas con la historia. Lo de Nevermore el pasado viernes 24 de abril en el Teatro Cariola fue exactamente eso: un reencuentro largamente esperado, cargado de tensión, energía y una conexión brutal con un público que nunca dejó de creer.
La jornada arrancó con la Mariano Vergara Band, encargados de abrir los fuegos con solidez y actitud, preparando el terreno para lo que vendría.

Luego, los incombustibles Efesto tomaron el control del escenario con su característico despliegue, dejando al Cariola en ebullición y listo para el golpe final.

Y entonces… caos.
Nevermore irrumpió con “Enemies of Reality” y el recinto simplemente explotó. Desde ese momento, el show se transformó en una avalancha de riffs, precisión quirúrgica y una energía desbordada que no dio tregua. La presencia de Jeff Loomis fue, como siempre, hipnótica: solos afilados, ejecución impecable y esa capacidad de transformar cada nota en una declaración de poder. A su lado, Van Williams sostuvo el andamiaje con una pegada demoledora, mientras los nuevos integrantes demostraban que esta nueva encarnación de la banda no es nostalgia… es evolución.
El setlist fue una carta de amor para los fanáticos. “Beyond Within”, “My Acid Words” y “Engines of Hate” mantuvieron el nivel de agresión en alto, mientras “This Sacrament” y “The Seven Tongues of God” reforzaban el carácter oscuro y técnico que define a la banda. El bloque medio con “Final Product”, “Narcosynthesis” e “I, Voyager” fue pura intensidad progresiva, con un público completamente entregado.

Uno de los momentos más celebrados de la noche fue “Inside Four Walls”, interpretada por primera vez desde 2011, desatando una reacción inmediata y emocional en los asistentes. La temperatura siguió subiendo con “The Heart Collector” y “The Obsidian Conspiracy”, antes de entrar en la recta final con la monumental “This Godless Endeavor” y la contundente “Sentient 6”.
El cierre con “The River Dragon Has Come” fue simplemente devastador. Un final a la altura de una noche que tuvo de todo: técnica, brutalidad, emoción y una conexión genuina entre banda y público que se sintió en cada rincón del Cariola.
Nevermore no vino a cumplir. Vino a recordar por qué su nombre sigue teniendo peso específico en el metal mundial. Y lo logró con creces. Esto no fue solo un regreso… fue una declaración.
