REVIEW CONCIERTO | The Kovenant en Santiago: un debut soñado bajo el signo de Nexus Polaris
Por: Pablo Silva
Fotos: @Edo_cl
La fría noche del martes 2 de septiembre de 2025 se transformó en un acontecimiento histórico para la escena extrema en Chile. En la calle San Diego, el Teatro Cariola abrió sus puertas para recibir por primera vez en Sudamérica a los noruegos The Kovenant, quienes llegaron con su formación clásica y el mítico álbum Nexus Polaris como estandarte.
La jornada comenzó con dos propuestas nacionales que marcaron la tónica de lo que sería un viaje oscuro y cósmico. Aisthesis, con un black metal contemporáneo de atmósferas densas y bien trabajadas, encendieron la noche con energía juvenil pero sólida.

Luego fue el turno de Born in Saturn, quienes desplegaron su particular propuesta progresiva y experimental, destacando los pasajes instrumentales liderados por su tecladista. Ambas bandas dejaron claro que el metal chileno sigue explorando territorios complejos y atmosféricos.

Con la espera ya cargada de tensión, la aparición de Nagash (Lex Icon) en el escenario al bajo y voces guturales, cerveza en mano dio el puntapié inicial a una ceremonia que los asistentes esperaban desde hace más de dos décadas. A su lado, una verdadera constelación de nombres claves en la historia del metal noruego: Hellhammer (batería, Mayhem, Arcturus), Astennu (guitarra principal, ex-Dimmu Borgir), Sverd (teclados, Arcturus), Sarah Jezebel Deva (voz soprano, Therion, Cradle of Filth) y Knut Magne Valle (guitarra rítmica, Arcturus). Una alineación de lujo que no solo rindió tributo al legado de Covenant, sino que también cruzó caminos con las múltiples bandas que estos músicos han marcado con su arte.

El público, que llenó el Cariola con fervor, recibió con gritos y aplausos los primeros acordes de The Sulphur Feast. Desde ese momento, la banda interpretó de manera íntegra el disco Nexus Polaris (1998), pieza fundamental del avant-garde black metal. Los pasajes cósmicos de Planetarium y la fuerza épica de Dragonheart crearon una atmósfera única, donde la voz lírica de Sarah Jezebel se entrelazó magistralmente con la brutalidad de Nagash, generando un contraste hipnótico.

El clímax llegó con Chariots of Thunder, ejecutada con una energía devastadora, antes de que la banda se despidiera momentáneamente. El primer encore sorprendió con joyas como Jihad y New World Order, mientras que el segundo cierre, con Towards the Crown of Nights y Monarch of the Mighty Darkness, fue la confirmación de que estábamos presenciando un momento irrepetible.

En total, una hora y media de un viaje sideral que mezcló la brutalidad del black metal con lo sinfónico y progresivo, dejando a los asistentes extasiados y con la certeza de haber sido parte de un hito. La producción impecable, el sonido nítido y la entrega de los músicos hicieron de este debut sudamericano de The Kovenant una experiencia memorable, épica y necesaria para la historia del metal en la región.
